inicia sesión o regístrate.
La rutina hospitalaria, que cada día sostiene intervenciones clave para la salud de cientos de personas en el norte provincial, se vio alterada de manera abrupta en Orán. Una decisión tomada impacta ahora en la sociedad: las cirugías programadas en el Hospital San Vicente de Paul fueron suspendidas y el sistema funciona solo para casos críticos.
La medida se adoptó luego de que el equipo de profesionales elevara un informe formal a la Gerencia del nosocomio, donde se detalla una situación que consideran de alto riesgo sanitario. El documento advierte sobre fallas en los equipos esenciales para las intervenciones quirúrgicas, particularmente en las mesas de anestesia, dispositivos fundamentales para mantener estables a los pacientes durante una operación.
Según se desprende de la nota, la mesa de anestesia del quirófano 4 presenta fallos críticos, lo que compromete directamente la seguridad en los procedimientos. A esto se suma un dato aún más preocupante: el servicio quedó operando con un único equipo adicional que también requiere service urgente, lo que limita seriamente la capacidad operativa del hospital.
Los profesionales fueron claros en su planteo. Señalaron que las máquinas actuales no garantizan el monitoreo de parámetros vitales, una función indispensable durante cualquier cirugía. En este contexto, solicitaron la intervención inmediata de un bioingeniero, ya sea para la calibración o el reemplazo de los equipos.
El informe también remarca que estos dispositivos deben permanecer fuera de servicio hasta su verificación técnica, una decisión que, si bien busca proteger a los pacientes, obliga a restringir la actividad quirúrgica. En términos concretos, esto se traduce en la suspensión de todas las prácticas programadas.
Desde el equipo médico insistieron en que el mantenimiento correctivo de los equipos Drager no puede postergarse. Subrayaron que su correcto funcionamiento es clave no solo para la atención diaria, sino también para cumplir con las normas de bioseguridad y evitar complicaciones derivadas de fallas técnicas.
El impacto de esta situación no es menor. La suspensión de cirugías programadas implica la reprogramación de intervenciones, demoras en tratamientos y una mayor presión sobre el sistema de salud, especialmente en una región donde el hospital cumple un rol central como referencia sanitaria.
Por ahora, el establecimiento continuará realizando únicamente cirugías de suma urgencia, es decir, aquellas en las que está en riesgo la vida del paciente o que no pueden ser postergadas sin consecuencias graves.