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La economía argentina crecerá un 3,8% en 2026, luego del fuerte rebote del 4,3% previsto para 2025, en un contexto regional marcado por desempeños dispares y crecientes restricciones macroeconómicas. Así lo señala el informe Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026, difundido por Naciones Unidas, que estima para América Latina y el Caribe una expansión promedio del 2,3% el próximo año.
Según el organismo, la moderación del crecimiento en Argentina se da tras un proceso de estabilización macroeconómica basado en la consolidación fiscal, la unificación cambiaria y una política monetaria restrictiva. Si bien estas medidas permitieron ordenar variables clave, el informe advierte sobre su elevado costo social y sobre la persistencia de desequilibrios, especialmente en materia de precios.
La inflación de 2024 y 2025
En ese sentido, la ONU destaca que la inflación, que superó el 250 % en 2024, se redujo a alrededor del 31,3 % en octubre de 2025, aunque continúa siendo alta en términos históricos y regionales. La desaceleración inflacionaria es uno de los principales avances recientes, pero aún lejos de niveles compatibles con una recuperación sostenida del poder adquisitivo.
Para el conjunto de América Latina y el Caribe, Naciones Unidas proyecta un crecimiento del 2,3 % en 2026 y del 2,5 % en 2027. La previsión para el próximo año fue revisada al alza en una décima respecto del informe anterior, mientras que la estimación para 2025 mejoró cuatro décimas, hasta el 2,4 %.
El informe señala que, en el corto plazo, la región muestra cierta resiliencia, apoyada en un consumo privado firme, mejores condiciones financieras durante 2025 y precios de materias primas relativamente estables. Sin embargo, advierte que el escenario externo se ha vuelto más desafiante, con riesgos asociados a una desaceleración de los principales socios comerciales, un posible endurecimiento de las condiciones financieras globales y un elevado nivel de incertidumbre, en particular por la política arancelaria y migratoria de Estados Unidos.
Brasil y México
En Brasil, la economía crecería 2 % en 2026, por debajo de 2025 pero aún por encima de su promedio histórico. La desaceleración se explica por el endurecimiento monetario, con tasas en máximos de varias décadas, y por el impacto de aranceles estadounidenses sobre algunas importaciones.
Aun así, el impacto sería limitado, ya que Estados Unidos absorbe cerca del 12 % de las exportaciones brasileñas y una política fiscal moderadamente expansiva contribuiría a amortiguar la desaceleración.
En México, la economía mostró resiliencia en 2025 pese a políticas restrictivas y a la volatilidad arancelaria de Estados Unidos. Para 2026, el PIB crecería 1,3 %, aunque persisten riesgos por una posible reimposición de aranceles y la incertidumbre sobre el T-MEC.