inicia sesión o regístrate.
El jefe de Policía de la Provincia, Marcelo Lami, en diálogo con El Tribuno, defendió el operativo a cargo del comisario Bernabé Alvarez, al que catalogó como “sin grietas”. Y confesó que no se procedió a repeler para evitar enfrentamientos que algunos hinchas “ya tenían planeado”
“No hubo grietas en el operativo. Acá el problema se desencadenó por una disputa entre la dirigencia y las hinchadas por el manejo de las entradas de favor. El presidente (Rubén González) realizó el sábado una denuncia en la que argumenta que dos personas anónimas lo amenazaron por un celular. Nosotros logramos identificar a los denunciados y estos no ingresaron a la cancha. Se usó un método persuasivo para convencer a los hinchas que se treparon al alambrado. Usar chorros de agua o gases no hubiese sido apropiado. Se detectó que en la tribuna buscaban que la policía intervenga para generar un desorden mayor. La hinchada estaba preparada para provocar un enfrentamiento con la policía y el mal iba a ser mayor. Por la seguridad del resto de las personas hubo orden de no repeler”, explicó el comisario.
Lami, a su vez, reconoció que la policía tenía conocimiento de que podía suceder lo que finalmente ocurrió, e informó que está interviniendo el juez de Instrucción Alvarado Solá a los fines de identificar y detener a las personas involucradas en amenazas, por lo cual señaló que lograron identificar a quienes amenazaron al titular antoniano, quienes todavía están siendo buscados.
Había toda una intención de un grupo de inadaptados de provocar una confrontación. Se van a tomar medidas judiciales, pero en la cancha no quisimos entrar en confrontación ya que podría haber sido mucho más grave”, reiteró el jefe policial, quien añadió que “en la hinchada manipulan a jóvenes, a quienes mandan a treparse al alambrado. Los hipócritas son los dirigentes del fútbol, quienes hacen un manejo arbitrario de las entradas de favor. Como no cedieron, la hinchada les pasó factura. Hacen una denuncia a último momento y esconden sus problemas internos culpando a la policía”.
Lami continuó su crítica hacia los dirigentes y la defensa a la injerencia policial al explicar: “Si poníamos a Infantería entre el alambrado y la hinchada era como decir "vamos a la pelea'. Pero no íbamos a entrar en ese juego. Priorizamos la seguridad y la integridad del público, aunque eso costó la suspensión del clásico”.