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Los aumentos que se vienen después de las elecciones

Luz, gas y combustible tendrán sus incrementos y algunos serán por la quita de subsidios y otros por el ajuste de tarifas congeladas, después del 22 de octubre. 
Sabado, 07 de octubre de 2017 20:53

El Gobierno prevé una serie de aumentos de precios en los servicios públicos y los combustibles. Algunos son por quita de subsidios y otros por el ajuste de tarifas congeladas que debían aplicarse durante el año, pero que se evitó efectivizar para no generar una reacción negativa durante la época electoral. Otros son aumentos programados, pero todos golpean al bolsillo y se aplicarán después del 22 de octubre.
 El ministro de Energía, Juan José Aranguren, tiene previsto convocar a una audiencia pública para un nuevo aumento en el precio del gas. Se realizaría a mediados de noviembre (en la semana del 13 al 17). En esa misma fecha se reconocerá otro incremento para transportistas y distribuidoras del producto, así como el ajuste por precios mayoristas por el período abril-noviembre. Se estima que con todo esto, el alza total sea de más de 40% en las tarifas al público.
 Según el cronograma original, el precio del gas, que tiene una incidencia del 60% en la factura sin impuestos, pasará desde US$ 3,77 fijados en abril pasado, a US$ 4,19, lo que significa un alza del 11,1% en dólares. Al mismo tiempo, la cartera que conduce Aranguren deberá estimar el valor del dólar para el período diciembre-marzo, para que se determine el precio en pesos a trasladar a las tarifas. Hoy el tipo de cambio se ubica en $17,02 y se prevé que se ajustará hasta los $17,5, un alza del 14% aproximadamente.
 Una resolución de febrero pasado estableció dos aumentos de la luz al año para los hogares en la Ciudad y el conurbano bonaerense. Los casi 5 millones de clientes de Edenor y Edesur recibirán a partir de noviembre el nuevo ajuste de tarifas, mientras que quedará otro pendiente para febrero de 2018. Aunque aún no está calculado el impacto en las facturas residenciales, está claro que el Gobierno buscará achicar el déficit fiscal lo más posible y los subsidios a la energía eléctrica de los hogares argentinos son un blanco perfecto.
 Advierten que el aumento en la luz llegaría al 110 por ciento.
En paralelo al quite de subsidios, las distribuidoras ya cuentan con permiso especial para adecuar sus márgenes de ganancias con una fórmula de actualización que debe aplicarse cada seis meses, y que este año coincidirá con el alza de noviembre. El presidente de la Asociación de Defensa de los Derechos de Usuarios y Consumidores, Osvaldo Bassano, recordó que ya desde el año pasado está establecido un aumento para esta época. “El valor final de la factura tendrá un incremento de entre 40 y 110%”, estimó.
 En los combustibles, a fines de septiembre el Ministerio de Energía le comunicó a todos los actores del mercado de hidrocarburos que “con relación al acuerdo para la transición a precios internacionales de la industria hidrocarburífera argentina”, y en función de la dinámica de las cotizaciones externas, decidió liberar el precio de los combustibles.
 

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El Gobierno prevé una serie de aumentos de precios en los servicios públicos y los combustibles. Algunos son por quita de subsidios y otros por el ajuste de tarifas congeladas que debían aplicarse durante el año, pero que se evitó efectivizar para no generar una reacción negativa durante la época electoral. Otros son aumentos programados, pero todos golpean al bolsillo y se aplicarán después del 22 de octubre.
 El ministro de Energía, Juan José Aranguren, tiene previsto convocar a una audiencia pública para un nuevo aumento en el precio del gas. Se realizaría a mediados de noviembre (en la semana del 13 al 17). En esa misma fecha se reconocerá otro incremento para transportistas y distribuidoras del producto, así como el ajuste por precios mayoristas por el período abril-noviembre. Se estima que con todo esto, el alza total sea de más de 40% en las tarifas al público.
 Según el cronograma original, el precio del gas, que tiene una incidencia del 60% en la factura sin impuestos, pasará desde US$ 3,77 fijados en abril pasado, a US$ 4,19, lo que significa un alza del 11,1% en dólares. Al mismo tiempo, la cartera que conduce Aranguren deberá estimar el valor del dólar para el período diciembre-marzo, para que se determine el precio en pesos a trasladar a las tarifas. Hoy el tipo de cambio se ubica en $17,02 y se prevé que se ajustará hasta los $17,5, un alza del 14% aproximadamente.
 Una resolución de febrero pasado estableció dos aumentos de la luz al año para los hogares en la Ciudad y el conurbano bonaerense. Los casi 5 millones de clientes de Edenor y Edesur recibirán a partir de noviembre el nuevo ajuste de tarifas, mientras que quedará otro pendiente para febrero de 2018. Aunque aún no está calculado el impacto en las facturas residenciales, está claro que el Gobierno buscará achicar el déficit fiscal lo más posible y los subsidios a la energía eléctrica de los hogares argentinos son un blanco perfecto.
 Advierten que el aumento en la luz llegaría al 110 por ciento.
En paralelo al quite de subsidios, las distribuidoras ya cuentan con permiso especial para adecuar sus márgenes de ganancias con una fórmula de actualización que debe aplicarse cada seis meses, y que este año coincidirá con el alza de noviembre. El presidente de la Asociación de Defensa de los Derechos de Usuarios y Consumidores, Osvaldo Bassano, recordó que ya desde el año pasado está establecido un aumento para esta época. “El valor final de la factura tendrá un incremento de entre 40 y 110%”, estimó.
 En los combustibles, a fines de septiembre el Ministerio de Energía le comunicó a todos los actores del mercado de hidrocarburos que “con relación al acuerdo para la transición a precios internacionales de la industria hidrocarburífera argentina”, y en función de la dinámica de las cotizaciones externas, decidió liberar el precio de los combustibles.
 

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