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Desde 2012, el país cuenta con un programa de seguimiento de la hepatitis viral. En Salta, estos casos se monitorean desde el Programa de VIH, enfermedades de transmisión sexual y hepatitis virales.
En diálogo con El Tribuno, Laura Caporaletti, jefa del programa, destacó que desde aquel momento a la actualidad se encuentran en tratamiento 150 personas tanto de hepatitis C como B.
"La hepatitis B y C quedan dentro de este programa porque su vía se transmisión es sexual, por sangre y de madre a niño. En el caso de la B, tienen mayor prevalencia la transmisión sexual, es por eso que se hace hincapié en los controles durante el embarazo", destacó la titular del programa.
Sebastián Figueroa, hematólogo y profesional de hospital Arturo Oñativia, señaló que desde Salud Pública se cuenta con un procedimiento para realizar un relevamiento de los casos de hepatitis B pero que en muchos casos no se lleva adelante.
"Sin embargo, según lo que podemos ver desde el hospital Oñativia, la hepatitis B es más predominante que la C, y en el caso de Salta la mayoría de pacientes detectados son de Orán, Tartagal, Embarcación y Río Piedra, cerca de Metán. Son lugares donde hay muchos casos en relación con otros municipios de la provincia. Y mucho más que en el resto del país", alertó el profesional.
Caporaletti indicó que, en el caso de las embarazadas, lo ideal sería que los análisis de hepatitis se realicen durante las tres visitas de rutina que realizan las futuras mamás, pero como esto no se logra, se apunta en forma permanente a los cuidados que deben tener, incluso con su pareja, con el uso de preservativos. "En el caso de la hepatitis B, la herramienta fundamental es la vacuna que está dentro del esquema obligatorio a los recién nacidos, y también está disponible para los mayores de 25 años en todos los centros de salud de la provincia", manifestó. La vacunación a los adultos se realiza con la colocación de tres dosis y es solo efectiva si se completa el esquema.
En el caso de la hepatitis C, ya existe un tratamiento que revierte la enfermedad y que evita llegar a estadios graves como la cirrosis o la necesidad de un transplante. Caporaletti destacó la efectividad de estos tratamientos, y agregó que en la actualidad no hay una legislación que promueva la concreción de análisis en forma rutinaria, para diagnosticar la enfermedad antes de que llegue a un estado avanzado, sin embargo la pesquisa si está incluida en los análisis de protocolo que se piden a las embarazadas.
"Si se detecta la enfermedad en una embarazada se toman los recaudos necesarios para evitar el contagio al bebé en el momento del parto", sostuvo la doctora, que además agregó que la promoción de la colocación de la vacuna favorece la desaparición de la enfermedad.
Sebastián Figueroa dijo también que la prevalencia de hepatitis C en Salta es de 1,5 por ciento de la población. Estos datos se recogieron en un seguimiento de pacientes que se realizó en el hospital Arturo Oñativia.
"En Argentina como en el resto del mundo, los infectados por hepatitis C no saben que tienen la dolencia. Es una enfermedad que en los primeros años no tienen ningún síntoma. Sin embargo, en silencio produce cirrosis. La hepatitis C es la causa número uno de cirrosis, aunque la mayoría de la gente cree que es por el consumo de alcohol", detalló el doctor.
Hay tratamientos con resultados positivos
Los profesionales recomiendan pedir el estudio a los médicos de cabecera.
Pablo Plaza es también hepatólogo y trabaja en el sector privado. En diálogo con El Tribuno, el profesional destacó que el tratamiento para la hepatitis C es caro, ya que entre drogas y cargas virales se estima una inversión de entre 800 mil y 1 millón de pesos por paciente. “Hasta hace unos años, la recomendación era atender los casos más avanzados de hepatitis C, y en la actualidad tanto el Ministerio de Salud como la Organización Mundial de la Salud recomiendan el tratamiento desde el momento del diagnóstico”, aclaró Plaza.
Sebastián Figueroa habló de los avances actuales en terapia y destacó la importancia de una detección temprana para evitar llegar a un caso de cirrosis o a un trasplante.
El profesional dijo que la vía de contagio de hepatitis C más frecuente es por sangre y, por lo general, el mayor número de infectados está entre los adultos.
Plaza agregó que en generación de los 80 los controles sobre los procedimientos quirúrgicos, las diálisis y las transfusiones de sangre no tenían la rigurosidad que tienen en la actualidad.
Los tratamientos que se aplican para la hepatitis C están destinados a adultos, ya que las drogas son muy fuertes para un niño recién nacido. “Además los síntomas pueden tardar años en manifestarse por lo que el descubrimiento y tratamiento de la enfermedad demora. La cirrosis se da unos 20 años después de haber adquirido la hepatitis C”, explicó Figueroa.
Por su parte, Plaza valoró que en la actualidad se cuenta con la autorización para iniciar los tratamientos una vez realizado el diagnóstico y no hay que esperar como antes, ya que algunos estudios debían realizarse en Buenos Aires y son muy costosos tanto para la obra social como para los pacientes.
Ambos profesionales alertaron que el “gran problema” frente a la hepatitis C es que muchas personas no saben que la tienen y es la primera causa de transplante hepático y de cáncer de hígado. “Es una enfermedad silenciosa que la encontramos de casualidad en los análisis de rutina o porque se altera el hepatograma y entonces miramos y la detección es muy sencilla”, agregó Plaza.
Los dos hepatólogos que ejercen en Salta destacaron que “se está llegando tarde”, por lo que se deberían promover los análisis de estas enfermedades en cada análisis.
Plaza destacó que, cada 28 de julio, en otras provincias se instalan profesionales en espacios abiertos concurridos y realizan estudios de sangre para detectar rápidamente a quienes tienen hepatitis viral.
“Hay que sugerirle al paciente que al menos una vez en la vida se haga un análisis de hepatitis”, expresó.
Con respecto a las medidas de prevención, en el caso de la hepatitis B es fundamental la vacunación y el uso de preservativos en las relaciones sexuales. En el caso de la hepatitis C, ya que el contagio se da principalmente por sangre, es necesario extremar los cuidados en los casos de diálisis, transfusiones de sangre y uso de jeringas.
Figueroa adelantó que durante la semana de prevención, en los hospitales públicos de Salta se harán campañas que incluyen la realización de análisis para determinar si se tiene el virus.
“Son de acceso fácil y no es necesario incluso el turno. Pero si uno se lo quiere hacer en cualquier momento del año, se le puede pedir al médico para que se realice el laboratorio”, detalló.
También se desarrolla una campaña de vacunación de la hepatitis B. En cuanto a los tratamientos que se ofrecen para los pacientes con hepatitis C, desde salud pública solo se cuenta con 2 de los seis esquemas autorizados. Figueroa explicó que el estadío de la enfermedad determina el esquema de tratamiento ya que hay que tener en cuenta, si el paciente es transplantado o está en diálisis, las complicaciones que pueden generar algunas drogas.