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La pandemia de coronavirus, como ya lo podemos percibir, va modificando de a poco la “normalidad” tal como la percibíamos antes del 20 de marzo. Nuevos usos y costumbres buscan afianzarse en la cotidianidad de la gente. En Salta hay corrientes de pensamiento de toda índole y algunas ya se hacen escuchar respecto, por ejemplo, de la pesca deportiva.
Las ansias de “tirar el gancho”, luego de más de 60 días de abstinencia, generaron presión e impulsaron la habilitación bajo estrictos protocolos de los catamaranes y embarcaciones en el dique Cabra Corral. La sorpresa, para algunos, fue la imposibilidad de hacer el tradicional asadito y tomarse el no menos popular “fernecito” a orillas o en medio del espectacular espejo de agua.
La prohibición, primero tácita y luego expresa, generó un verdadero revuelo, sobre todo en los cultores del dios Baco. “El alcohol, como es sabido, no solo provoca que se rompa cualquier tipo de protocolo ya que envalentona a quien tomó un vaso de más, sino que también genera en muchos casos disturbios y constituye un riesgo cuando se navega o se conduce luego de regreso por las rutas salteñas”, señalan los detractores.
Lo cierto es, que en forma paralela a las críticas surgieron voces que aplaudieron la medida, es más piden que se extienda más allá de la cuarentena y que se convierta en una regla permanente. “Queremos un dique Cabra Corral libre de humo y alcohol”, rezan los slogans. Es que las corrientes “verdes” proponen que hasta se deje de fumar en ese maravilloso espacio que ofrece la naturaleza. Argumentan que una sola colilla de cigarrillo contamina, según estudios científicos más de 50 litros de agua dulce. “Y nadie en el dique apaga un cigarrillo en un cenicero”, advierten.
Proponen que se generen nuevas costumbres más sanas y amigables, y se acerque a la pesca deportiva a su verdadera esencia. “¿Ustedes vieron algún otro deporte en que se fume y beba alcohol?¿Es entonces la pesca un verdadero deporte, tal como se practica en el Cabra Corral?”, se preguntan.
Puede que las cosas cambien, puede que no. Lo cierto es que el tema está puesto sobre la mesa y deberá ser analizado en su integridad, para llegar a conclusiones que convengan y convenzan a ambas corrientes de pensamiento que, como en todos los ordenes de la vida, cada cual por su lado tiene algo de razón...