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El río parece calmo, pero bajo su superficie se libra una batalla constante. No es solo contra la contaminación o la sequía, sino también contra prácticas que, lejos de ser aisladas, se repiten y dejan huellas profundas en el ambiente. En los últimos días, un operativo de control dejó al descubierto una nueva situación de pesca ilegal que afectó directamente al río Arenales, uno de los cursos de agua más vulnerables de la provincia.
La intervención se realizó en jurisdicción de La Merced, más precisamente en el paraje Sumalao, durante un patrullaje preventivo que se desarrollaba por caminos rurales con acceso al río. Allí, personal de la Sección Rural y Ambiental de El Carril detectó maniobras prohibidas vinculadas a la extracción indiscriminada de fauna ictícola.
Como resultado del procedimiento, fueron infraccionados cinco hombres por infringir el artículo 91 de la Ley Contravencional, que sanciona las acciones que atentan contra el ecosistema. Durante el control se fiscalizaron cinco vehículos y se procedió al secuestro de 42 pescados.
Las especies incautadas fueron sábalo y bagre, fundamentales para el equilibrio del sistema fluvial. Especialistas advierten que la captura masiva de estos ejemplares altera los ciclos reproductivos y afecta de manera directa la biodiversidad del río, generando un daño que muchas veces resulta irreversible.
Desde el área interviniente remarcaron que este tipo de acciones no puede encuadrarse dentro de la pesca recreativa. “Cuando se extraen grandes cantidades de peces sin ningún tipo de control, estamos frente a un hecho de depredación ambiental”, señalaron fuentes vinculadas al operativo, al tiempo que alertaron sobre la presión constante que sufren los ríos del Valle de Lerma. En la causa tomó intervención el Juzgado de Garantías 7, que quedó a cargo de las actuaciones correspondientes.