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Martes 13: el día que concentra miedos, creencias y supersticiones

Más allá de los refranes y las advertencias heredadas, el martes 13 condensa siglos de creencias, símbolos religiosos y lecturas culturales que explican por qué, todavía hoy, muchas personas prefieren postergar decisiones importantes cuando el calendario marca este día.
Martes, 13 de enero de 2026 07:41
La superstición del martes 13, asociada directamente con la mala suerte, no tiene respaldo científico, pero sí un entramado histórico y simbólico complejo.
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Hay fechas que pasan inadvertidas y otras que cargan con un peso simbólico difícil de ignorar. El martes 13 pertenece a este segundo grupo: una jornada que, sin necesidad de sobresaltos reales, despierta prevenciones, bromas nerviosas y decisiones aplazadas. No se trata de un temor nuevo ni aislado, sino de una construcción cultural que atravesó siglos, religiones y tradiciones, y que aún hoy conserva vigencia en gran parte del mundo hispanohablante.

La superstición del martes 13, asociada directamente con la mala suerte, no tiene respaldo científico, pero sí un entramado histórico y simbólico complejo. Su fuerza no radica en hechos comprobables, sino en la acumulación de relatos, símbolos y creencias que fueron moldeando la percepción colectiva de este día como un momento “desfavorable”.

El martes y su vínculo con la guerra

Uno de los primeros elementos que aparecen al rastrear el origen de esta creencia es el propio martes. En la tradición romana, este día estaba dedicado a Marte, dios de la guerra, la violencia y el conflicto. La asociación con enfrentamientos, sangre y destrucción habría impregnado al martes de una connotación negativa, vinculándolo con la idea de peligro, rupturas y desenlaces adversos.

En varias culturas antiguas, los días consagrados a divinidades guerreras no eran vistos como propicios para iniciar proyectos, firmar acuerdos o celebrar uniones, una lógica que fue transmitiéndose y adaptándose con el paso del tiempo.

A esa carga simbólica se le suma el número 13, uno de los más estigmatizados de la historia. En el imaginario occidental, el 13 rompe con la idea de equilibrio y perfección asociada al número 12, presente en múltiples referencias culturales y religiosas: los 12 meses del año, los 12 signos del zodíaco, los 12 apóstoles.

Justamente, uno de los argumentos más citados es el de la Última Cena, en la que participaron 13 comensales y que terminó con la traición de Judas y, posteriormente, la crucifixión de Jesús. Desde entonces, el 13 quedó ligado a la idea de traición, desgracia y ruptura del orden establecido.

La fusión que dio origen al mito

Con el correr de los siglos, estas dos creencias -el martes como día conflictivo y el 13 como número de mal augurio- terminaron fusionándose. Así nació la idea del martes 13 como una combinación particularmente desfavorable, una especie de “doble advertencia” en el calendario.

A diferencia de otras culturas, donde el temor se concentra en el viernes 13, en los países de habla hispana el protagonismo recae casi exclusivamente en el martes, consolidando una superstición propia y diferenciada.

El peso del efecto psicológico

Más allá del origen histórico, uno de los factores clave que mantiene viva esta creencia es el efecto psicológico. Los especialistas suelen hablar de la profecía autocumplida: cuando una persona espera que algo salga mal, tiende a interpretar cualquier contratiempo como una confirmación de esa expectativa.

Un retraso, una discusión menor o un imprevisto cotidiano pueden adquirir, en un martes 13, una dimensión exagerada, reforzando la idea de que “algo malo tenía que pasar”.

La tradición oral también jugó un rol central. Frases como “En martes 13, ni te cases ni te embarques” se transmitieron de generación en generación, funcionando como reglas no escritas que condicionaron decisiones importantes, desde bodas hasta viajes o inversiones.

Estos refranes, repetidos durante siglos, terminaron instalándose como verdades culturales, aun cuando muchas personas no puedan explicar con precisión su origen.

La cultura popular y su influencia

El cine, la literatura y los medios de comunicación también contribuyeron a reforzar el mito. Aunque el viernes 13 ganó mayor presencia en producciones internacionales, el concepto de una fecha “maldita” quedó instalado en el imaginario colectivo, alimentando el temor y la curiosidad en partes iguales.

En definitiva, el martes 13 no es peligroso por sí mismo, pero sí es un espejo de cómo las creencias, los símbolos y la cultura moldean la forma en que interpretamos la realidad. Una fecha que, aunque no tenga sustento científico, sigue demostrando el poder que tienen las ideas heredadas sobre nuestras decisiones cotidianas.

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