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20 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
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Diego Santilli: "Tenemos que seguir creciendo, eso significa ganar municipios y provincias"

Entrevista al ministro del Interior de la Nación. 
Martes, 20 de enero de 2026 01:42
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En una entrevista exclusiva con El Tribuno durante su visita a Salta, el ministro del Interior, Diego Santilli, analizó el avance de la reforma laboral, la relación con los gobernadores y el rumbo económico del Gobierno nacional, con definiciones sobre el rol de Karina Milei, el futuro electoral y la consolidación del modelo impulsado por el presidente Javier Milei.

Ministro, usted se reunió con el gobernador Gustavo Sáenz en el marco de la búsqueda de apoyos para la ley de modernización laboral. ¿Qué balance hace de esos encuentros y qué expectativa tiene sobre el acompañamiento de los legisladores salteños?

Como ministro del Interior tengo la responsabilidad de recorrer las provincias para encontrar acuerdos que permitan, por un lado, que cada distrito pueda desarrollar sus programas y, por otro, que la Nación avance con una de las reformas más importantes de la historia reciente, impulsada por el presidente Javier Milei. Son reformas orientadas al crecimiento, a la generación de empleo, al equilibrio fiscal, al respeto por la propiedad privada y por la vida de las personas. En ese marco, mi tarea es dialogar, sumar consensos, identificar diferencias y tratar de acortarlas. La visita a Salta fue muy positiva. El gobernador viene acompañando en líneas generales desde la Ley Bases, al igual que otras provincias como Misiones, Catamarca o Tucumán, porque creen en la necesidad de reformas estructurales y en un país que tiene que salir adelante. Además, aproveché para reunirme con el equipo de La Libertad Avanza y mantener un intercambio político con ellos.

¿Ese acompañamiento es por convicción o es producto de una negociación? El propio Sáenz planteó en otras oportunidades que buscaba obras y también expresó malestar por críticas de legisladores nacionales.

Yo creo que hay que encontrar un equilibrio entre una fuerza política que está creciendo y que se posicionó como fuerza en la última elección, y un gobierno provincial que acompaña las reformas que impulsa el Presidente. La discusión electoral se da en los años impares; mientras tanto, lo importante es construir acuerdos que nos permitan seguir reformando y lograr que el país crezca. Si crece Salta, crece la Argentina, y si crece la Argentina, crece Salta. Del otro lado está el kirchnerismo, que se opone sistemáticamente y que dejó una inflación acumulada del 211% en un año, o del 1.147% en cuatro, y un 54% de pobreza. A ese modelo no podemos volver nunca más.

La gente ya dijo que no, incluso en esta provincia...

Pero para que ese proceso no se revierta, hay que consolidar las reformas: un país que crezca de manera sostenida durante 15 o 20 años, con equilibrio y superávit fiscal y con generación de trabajo formal. Hoy más de la mitad de los trabajadores están en la informalidad y eso implica ausencia total de derechos. En el interior esta situación es aún más compleja, porque hay necesidades estructurales de décadas.

En el proyecto de modernización laboral hay inquietud de los gobernadores por el impacto fiscal, especialmente en el impuesto a las Ganancias. ¿Cómo se garantiza que las provincias no pierdan recursos significativos?

La reforma incluye un capítulo fiscal de reducción de impuestos, algo que la Argentina necesita. Bajar impuestos implica más inversión, más consumo y más actividad en cada provincia y en cada ciudad. El desafío es lograr que esa baja sea sostenible en el tiempo. En el caso de Ganancias, la Nación asume una pérdida aproximada del 0,55% y las provincias, de alrededor del 0,15%. Ese es el análisis lineal. Pero si se formalizan 400.000 trabajadores, ese 0,15% se recupera automáticamente para las provincias. Es un objetivo alcanzable, porque el nuevo esquema no perjudica a quienes ya están en la formalidad y crea condiciones para incorporar a quienes hoy están en la informalidad. El desafío de 2026 es avanzar con la modernización laboral en febrero y que, mediante la formalización, se compense el impacto fiscal.

Usted proviene del PRO. ¿Cómo está hoy la relación entre el PRO y La Libertad Avanza tras las tensiones en el Congreso, por ejemplo durante la sesión del presupuesto y la designación de auditores, entre ellos la salteña Pamela Calletti?

Hay tensiones, es lógico. Desde el 10 de diciembre cambió la composición del Congreso y el PRO tiene hoy menos diputados y senadores. Aun así, agradezco profundamente al bloque y a su conducción por el acompañamiento y por mantenerse firmes en decisiones que también forman parte de la plataforma histórica del PRO: reformas estructurales, baja de impuestos y modernización laboral. Fue una noche parlamentaria difícil, con discusiones, pero trabajamos con Martín Menem y con las autoridades de bloque para recomponer la situación. Hoy hay una nueva realidad legislativa y hay que actuar en ese marco.

En lo personal, ¿se siente más identificado con el amarillo del PRO o con el violeta de La Libertad Avanza?

Es una buena pregunta. La sociedad decidió en 2023 que el liderazgo del proceso de cambio lo encabece La Libertad Avanza. Había dos alternativas de cambio, una representada por el PRO y otra por LLA, y la gente eligió esta última. Nosotros tenemos que acompañar esa decisión. Siempre digo que son etapas: a veces predomina más el amarillo, otras el violeta, pero el trabajo debe ser conjunto. Si entramos en disputas internas, corremos el riesgo de que vuelva lo peor de la Argentina.

¿Le sorprendió la recepción que tuvo Javier Milei en Córdoba, incluso con su participación junto al Chaqueño Palavecino?

No me sorprendió. Acompañé al Presidente en la campaña y la esperanza de la gente está puesta en él. Es un dirigente que cumplió lo que prometió: bajar la inflación, reducir la pobreza, encaminar el crecimiento, avanzar en la formalización laboral, terminar con los piquetes y combatir la corrupción. La gente valora que haga lo que dijo que iba a hacer y que mantenga su forma de ser.

¿Cómo observa las críticas de sectores del peronismo por esa exposición pública del Presidente?

Son sectores que durante años hablaron de combatir la pobreza, la inflación o la violencia y no lo lograron. Dejaron 54% de pobreza y 211% de inflación anual. Hoy esos indicadores están bajando. El Presidente tomó una inflación muy alta y la está llevando hacia abajo, y la pobreza también comenzó a descender. Hay una diferencia entre decir y hacer: este gobierno hace lo que dice.  

¿Cuándo cree que la población empezará a percibir de manera más clara la mejora en su poder adquisitivo?

La economía ya empezó a crecer el año pasado, pese al fuerte ajuste sobre el despilfarro y la destrucción de valor de la moneda. Ese crecimiento se ve de manera desigual: sectores como la minería, la energía, la industria automotriz y el turismo muestran un fuerte dinamismo, mientras que otros aún están rezagados. Este año debería verse un proceso más parejo, con un segundo año consecutivo de crecimiento, algo que la Argentina no lograba desde hace mucho tiempo. Con crecimiento sostenido, baja de la inflación y descenso de la tasa de interés, ese proceso debería comenzar a trasladarse de manera más clara al bolsillo de la gente.

Usted es el ministro político del Gobierno. Faltan dos años para las elecciones, pero es inevitable pensar en 2027. ¿El objetivo es que La Libertad Avanza gobierne provincias como Salta?

Nosotros tenemos que seguir creciendo. Crecer significa ganar municipios, ganar provincias y consolidar presencia institucional. La Libertad Avanza llegó al poder en 2023 sin un solo intendente, sin un solo gobernador, con apenas el 14% de los diputados y el 10% de los senadores. Fue una minoría parlamentaria histórica. Javier Milei ganó una elección sin estructura partidaria nacional. A partir de allí, Karina Milei comenzó a construir el instrumento electoral en todo el país para sostener este proceso. Eso implica que en 2027 tenemos que ganar más municipios, más legisladores, más gobernaciones y volver a ganar la Nación para consolidar el rumbo. Pero hoy no es año electoral: este es el año de las reformas, de la gestión, de hacer crecer la Argentina y de generar empleo formal. La cabeza tiene que estar puesta en eso.

El año pasado el Gobierno sufrió un traspié legislativo con la ley de discapacidad. ¿Cómo se evita que se repitan ese tipo de situaciones?

Hay que explicar a la sociedad qué está en juego. En discapacidad hay dos planos: uno es el de quienes prestan servicios, que necesitan actualización y mejora, y otro es un sistema que se desbordó. Cuando uno ve que en poco tiempo aparecen 1,6 millones de nuevos beneficiarios, hay que preguntarse qué pasó. Eso no es sostenible y termina destruyendo el sistema. El Presidente, sin embargo, aumentó la inversión: educación cinco puntos y medio por encima de la inflación, salud diecisiete puntos y discapacidad entre seis y siete puntos más. Hay orden fiscal, pero también prioridad en las áreas sensibles. Lo que no podemos permitir es que, detrás de causas nobles, se vuelva al descontrol, a la emisión y a la inflación, que es lo que empobrece a la gente. El kirchnerismo utiliza esas banderas para intentar volver al pasado, y eso no lo vamos a permitir.

Recién destacó el rol de Karina Milei...

Karina asumió una tarea muy difícil: construir un partido nacional desde cero. Eso implica tomar decisiones en cada provincia. Se decía que íbamos a perder Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Río Negro, Neuquén, Chubut, Salta. ¿Qué pasó? Se ganó. Porque hubo alguien que fue tejiendo ese armado mientras el Presidente se concentraba en conducir el proceso de transformación del país. Yo siempre digo que fui un instrumento: la gente votó a Javier Milei. La sociedad eligió un cambio profundo y lo sigue respaldando.

En provincias como Salta, ¿cuánto pesa la figura presidencial y cuánto el trabajo de los dirigentes locales?

Milei planteó un cambio de paradigma y la gente lo sostiene. Pero también es cierto que los dirigentes tienen que construir su propio camino en cada distrito.

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