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Texto: Daniel Chocobar y Pablo Ferrer
El informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), difundido la semana pasada, dejó a Salta fuera de los destinos destacados por su nivel de ocupación hotelera durante la primera quincena de enero. Mientras otras provincias del norte mostraron desempeños sólidos, desde el sector privado advierten que la ocupación real en la provincia ronda el 35%. En ese contexto, Radio Salta dialogó con Mauricio Clark, secretario de la Cámara de Turismo y tesorero de la Asociación de Hoteles de Turismo de Salta.
¿Cuál es la realidad, qué es que está pasando?
Bueno, es una realidad compleja. Estamos con un índice de ocupación muy por debajo de lo que esperábamos. Eso se puede ver claramente con el informe estadístico que suele entregar la ciudad de Salta, que tiene sus propias estadísticas y que representa, creo, más del 80% de la cantidad de plazas y de camas que hay en la provincia. Y estamos, año a año, bajando, lamentablemente. Es una situación complicada porque ya hemos tenido asociados y hoteles que nos han comunicado que no van a continuar, que no pueden continuar. Otros tantos no pueden asumir los costos de los servicios, que han subido muchísimo; tienen deudas con el sindicato, etcétera.
Por lo que usted dice esto ya viene desde hace tiempo…
Ya venimos de unos cuantos años en los que no se ha invertido en infraestructura turística y creo yo que el mensaje que se daba, el tipo de turismo que se buscaba, de que el turista venga más por precio que por atractivo, no ha sido la mejor estrategia. Porque, por más que la gente diga "no, están muy caros", eso es simplemente cuestión de entrar a cualquier buscador de hoteles y comparar tarifas entre Purmamarca y Cachi o Cafayate, y estamos entre un 20% y un 30% por debajo. La realidad es que la gente no viaja a un lugar porque esté barato, porque si no todos nos iríamos a la costa en invierno, que está regalada y no va nadie. Eso es así. La gente quiere experiencias que valgan la pena y quiere ir a destinos aspiracionales. Yo creo que Salta tiene todos los atractivos para volver a ser el destino número uno en el norte argentino, como lo fue durante muchos años, pero eso tiene que acompañarse con presupuesto, tanto en promoción como en infraestructura, y trabajar en una mesa público-privada de verdad. Tenemos que preguntarnos cómo vamos a comunicarnos con el mercado, cuál es el mensaje que queremos enviar, porque evidentemente hay provincias que han hecho llegar su mensaje muy bien y han tenido un gran éxito, como por ejemplo Jujuy.
¿Y este estancamiento tiene que ver con la infraestructura y también con la falta de renovación de los atractivos turísticos?
Es correcto. Hace mucho que no tenemos la inauguración de algún atractivo turístico. La gente vuelve cuando hay algo nuevo para ver. En Buenos Aires siempre hay novedades; acá tenemos un potencial enorme, sobre todo natural, pero muy poco explotado. Tenemos ríos espectaculares y no hay senderos, no hay cartelería, no hay infraestructura mínima. La gente se termina cansando de dar vueltas a la plaza. Eso es una realidad. Hoy la gente busca mucho más. Yo entiendo que hace 20 o 25 años funcionaba bárbaro que la gente viniera, se sacara una foto con la iglesia San Francisco atrás, comiera una empanada y diera un paseo por la peatonal. Eso ya fue.
¿Hace cuánto que empezaron a prenderse las luces sobre está situación en el turismo?
Tuvimos un año muy atípico, que fue 2022. Luego de la pandemia había una demanda restringida que de repente explotó. Eso es tan beneficioso como, a la larga, perjudicial, porque abrieron muchos establecimientos y se contrató mucha gente pensando que eso se iba a mantener. Se mantuvo un poco en 2023, pero luego empezamos a tener una baja bastante pronunciada. 2024 fue llamativo, 2025 estuvo flojo y por debajo de las estadísticas, y ahora estamos en el verano de 2026. Si hay otros destinos a los que les está yendo muy bien y a nosotros no, evidentemente algo no estamos haciendo bien. Es hora de reconocerlo.
Usted decía que algunos ya están anunciando cierres. ¿Esa caída la tienen cuantificada?
Siempre es un dato muy sensible. Sabemos de tres o cuatro hoteles que están en proceso de cierre. Es algo muy complejo porque un hotel tiene una estructura muy grande; es una inversión monstruosa y, además, no sirve para nada más que para ser hotel. Es muy difícil transformarlo en otra cosa. Tiene una carga impositiva muy alta y no es tan veloz ni tan flexible como, por ejemplo, un restaurante o un local de ropa, que abren y cierran. El hotel es algo mucho más complicado. Desde la Cámara los estamos asistiendo y asesorando en la medida de lo posible, ayudándolos con lo que necesitan. Pero cuando se llega a ese punto, muchas veces la decisión ya está tomada y no hay mucho más que hacer. Estos hoteles son de Salta capital.
Por una cuestión de prudencia no le vamos a preguntar cuáles son los hoteles, pero ¿son de alta categoría o de categoría media?
No, justamente es muy buena la pregunta, porque son hoteles de tres estrellas para abajo, que es la categoría que más ha sufrido por los alquileres temporarios. Los alquileres temporarios son una realidad a nivel mundial y el segmento al que más le pegaron fue al de tres estrellas para abajo. Hoy, en la Argentina, si no tenés un hotel de tres estrellas con más de 30 habitaciones, es muy difícil continuar. El crecimiento de los alquileres temporarios, sin ningún tipo de regulación, barrió con esta clase de establecimientos, porque es imposible competir en precio. Hay departamentos que se alquilan a 35 o 40 mil pesos.
Hay un punto muy importante para Salta en el turismo, que es el Tren a las Nubes, que hoy está devaluado. ¿Hay algún pedido o alguna visión para dinamizarlo?
Eso representa claramente lo que ha sufrido la infraestructura turística en Salta. El Tren a las Nubes pasó de ser una cabalgata espectacular a ser un paseo en poni. Era un paseo en tren reconocido a nivel mundial, con una obra única en el mundo. Hoy se redujo a un paseíto de una hora que, sinceramente, no vale lo que se está cobrando, independientemente de que el costo operativo sea muy alto y de que la empresa que lo opera trabaje de manera muy profesional. Pero para el turista que quería un viaje en tren, se redujo a una horita. Eso es muy triste y es consecuencia directa de la falta de inversión en infraestructura.
Lo mismo pasa con el Centro de Convenciones, que supo ser la joya del norte y hoy está muy venido abajo. Le hace falta mucha inversión. Lo mismo pasó con el estadio Padre Martearena y con el autódromo. Tenemos los atractivos, pero hay que ponerlos en valor.
Muchos dicen que Salta no puede compararse con Tafí del Valle o la Quebrada por la cantidad de plazas hoteleras. ¿Eso es válido?
No es lo mismo comparar la cantidad de plazas hoteleras, pero sí se puede comparar tranquilamente la tarifa promedio. Tafí del Valle, Purmamarca o la Quebrada de Humahuaca manejan tarifas promedio hasta un 30% más altas que destinos como Cafayate o Cachi. Incluso respecto de nuestros propios registros históricos, estamos entre cuatro y cinco puntos por debajo. Es una realidad. En vez de discutir números, deberíamos estar discutiendo acciones.