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Aunque muchos esperan explicaciones simples y calificativos categóricos, la complejidad de la realidad institucional del país no admite simplificaciones acerca del proyecto de reforma laboral.
Uno de los más severos y antiguos problemas que tiene la Argentina es la asimetría entre el modelo económico (capitalista en sus diversas formas) y el subsistema de relaciones laborales y sindicales.
El proyecto del presidente Javier Milei surgió de las filas empresarias y fue negociado por las fuerzas políticas con notable protagonismo de los gobernadores que parecieran estar tomando el relevo de los partidos políticos tradicionales.
Si en un primer momento el proyecto ignoró a las organizaciones sindicales (incluso a la más propensa al diálogo, como es el caso de la CGT), pronto la habilidad de la dirección cegetista y el pragmatismo que comenzó a transitar el presidente Milei crearon una mesa virtual y alentaron el diálogo y la negociación entre bambalinas.
Puedo aventurar que el modelo anarcocapitalista teórico promueve un crudo y rancio liberalismo donde mandan los poderosos, y donde las víctimas de los ajustes y de las innovaciones quedan libradas a su suerte.
Modelo anarcocapitalista
Es fácil, además, constatar que el modelo anarcocapitalista repudia en bloque el Derecho del Trabajo (comenzando por los Tratados Internacionales y Convenios de la OIT que vienen dándole forma), como parte de su repudio a la Justicia Social.
En este escenario ideológico la asfixia de los sindicatos, la penalización de la protesta y el cerco al derecho de huelga, son elementos tan imprescindibles como inaceptables. Contradictoriamente, el gobierno aspira insertar nuestra economía en el nuevo orden mundial; y resulta que el Pacto de la Argentina con los Estados Unidos y el Acuerdo del Mercosur con la Unión Europea mantienen como condición del libre comercio el respeto a los Convenios de la OIT. Por mucho liberalismo que prediquen los estadounidenses o los europeos, sus empresas no están dispuestas a competir con espacios donde reina el trabajo esclavo o se penaliza la libertad sindical.
Debilidad estratégica
Un capitalismo de mercado requiere determinadas relaciones laborales y sindicales. Un capitalismo de Estado requiere seguramente otras. Otro tanto cabe suponer para un anarcocapitalismo, aunque nadie que yo conozca haya teorizado sobre cuál sea la respuesta institucional a los problemas laborales y a los conflictos que suscita el trabajo asalariado.
Las relaciones de armonía entre la producción y las relaciones laborales exigen también que el entramado legal y convencional se adapte a los ciclos económicos, a la innovación y a las sucesivas configuraciones de los mercados internacionales y locales.
Nada hizo retroceder al gobierno Milei en sus propuestas contrarias al derecho de huelga.
En este punto cabe prever un firme embate de las organizaciones sindicales argentinas (con la solidaridad de las internacionales obreras). La reforma retira, rebaja, modula y desregula una importante cantidad de reglas y de institutos del derecho individual del trabajo. Y ha deslegalizado algunos permitiendo que el propio trabajador o sus sindicatos fijen nuevas pautas, pisos o techos. Deslegalizar y, simultáneamente, acotar el derecho de huelga rompe equilibrios fundamentales que, en definitiva, no harán sino endurecer los conflictos.
El impacto en Salta
Salta muestra una situación sociolaboral negativa y preocupante. Es fácil concluir que la reforma contiene un conjunto de cambios que están lejos de promover mejoras siquiera marginales. Y eso ocurre porque ninguno de los problemas económicos y sociolaborales que exhibe Salta son el resultado de la legislación laboral vigente, de la acción de los sindicatos o de la conflictividad seguida de huelga.
En Salta no se puede hablar de "industria del juicio". Hace más de una década que el número de casos que ingresa anualmente a la justicia del trabajo es el mismo. Pero la mora judicial aumenta. Las actualizaciones millonarias, allí donde ocurren, se deben a la morosidad judicial y a las tasas usurarias fijadas por la política económica.
Para avanzar hacia la imprescindible federalización de las relaciones laborales, es necesario que los actores sociales de ámbito regional (Norte, Patagonia, Cuyo) se autoconvoquen para analizar la viabilidad y eventuales contenidos de marcos autonómicos laborales que promuevan el empleo decente en cada territorio.
Parece estar llegando la hora de que todos los actores del mundo del trabajo estudiemos, renovemos nuestros conocimientos, reconstruyamos nuestros idearios, nuestras alianzas y nuestras estrategias.
No se me escapa que, con el correr del tiempo, poco o nada de esto termine ocurriendo. En tal caso, la reforma Milei concluirá con el enésimo fracaso y continuaremos vegetando en un círculo vicioso en donde los ganadores de siempre seguirán ganando y los perdedores, perdiendo.
Debate en Salta
La Fundación Salta, que preside Guillermo Segón, inaugurará hoy su Escuela de Negocios, con el conversatorio "Salta ante la reforma laboral: análisis y perspectivas", que se realizará hoy jueves 19 de febrero a las 19, en su sede de General Güemes 434.
Participarán como panelistas Walter Neil Bühler, abogado laboralista especializado en Derecho del Trabajo y Seguridad Social; Armando Caro Figueroa, abogado y ex ministro de Trabajo de la Nación, con amplia trayectoria en el diseño de políticas laborales y el ingeniero industrial y empresario Julio Fazio, vicepresidente de la Unión Industrial de Salta.
El evento está orientado al sector empresario, profesionales, pymes y actores del ecosistema productivo. Será presencial, con cupos limitados, y tiene un costo de inscripción de $10.000.