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20 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
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Un refugio para el alma y el cuerpo: avanzan las obras de un salón comunitario en la Quebrada del Toro

Una iglesia cristiana construye un SUM que se utilizará como refugio espiritual, alojamiento transitorio y futuro comedor comunitario para las familias de la zona.
Viernes, 20 de febrero de 2026 10:55
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En el corazón de la Quebrada del Toro, donde las distancias se miden en horas de caminata y la solidaridad es una regla no escrita, avanza la construcción de un espacio que promete convertirse en mucho más que un edificio.

Hablamos de un paraje que es un paraíso sobre la ruta nacional nacional 51, a 65 km de Salta, entre las localidades de Gobernador Sola e Ingeniero Maury. Allí se encuentra la Finca La Cebada. Hasta allí llega un grupo solidario a trabajar en la construcción de un salón que será utilizado de diversas maneras.

Se trata de un salón de usos múltiples impulsado por la iglesia Aliento de Vida, que funcionará como refugio espiritual, alojamiento transitorio y futuro comedor comunitario para las familias de la zona.

El proyecto nace de una necesidad concreta, detectada a lo largo de años de trabajo territorial. "Nuestro objetivo principal es que sea un lugar de contención espiritual", explica el pastor Oscar Estévez, que desde hace más de once años desarrolla tareas sociales y religiosas en distintos puntos de la provincia.

El religioso sostiene que existe "una necesidad espiritual y comunitaria". En la Quebrada del Toro existen numerosas capillas, pero muchas de ellas permanecen cerradas. Según describen desde la iglesia, la falta de espacios abiertos de manera permanente dificulta el acompañamiento espiritual de las comunidades.

"Creemos que la Biblia tiene principios que, si se aprenden y se viven, pueden traer progreso y prosperidad tanto en lo familiar como en lo personal y comunitario", sostuvo Estévez. Bajo esa convicción, el salón buscará ofrecer encuentros, enseñanzas y momentos de reflexión que fortalezcan la fe y la vida cotidiana de los vecinos.

 

Para comunicarse con el pastor Oscar Estévez para cualquier información o consulta sobre cómo y con qué se puede colaborar hay que llamarlo al 03875 888555. También nos brindó su alias: impactomaury.nx cuyo titular es Oscar Fernando Estévez.

 

Pero el proyecto no se limita a lo espiritual, es un descanso para quienes caminan horas. Quienes recorren la zona saben que muchas familias caminan entre cuatro y seis horas para llegar a puntos estratégicos donde intercambian o venden sus productos (principalmente quesos elaborados de manera artesanal) y luego continúan hacia Campo Quijano para abastecerse de mercadería básica como azúcar, fideos y otros alimentos que no se consiguen en el interior profundo de Salta.

En ese trayecto, el descanso depende casi exclusivamente de la hospitalidad de otras familias. "Es propio de la comunidad: si es necesario, ponen algo en el piso pero te ofrecen su cama", contó el pastor. Sin embargo, no siempre hay espacio suficiente.

Por eso, el nuevo edificio (de 8 por 12 metros) contempla dos habitaciones, una para hombres y otra para mujeres, además de un salón central, baño con antebaño y un sector previsto para lavadero. La idea es brindar un alojamiento transitorio, con ducha y un lugar digno para recuperar fuerzas antes de continuar viaje.

 

Hacia el comedor comunitario

 

El tercer eje del proyecto apunta a la alimentación. En la actualidad, las escuelas rurales cumplen un rol clave: los niños asisten, comen y regresan a sus hogares. Pero durante los períodos de vacaciones, esos comedores cierran.

"La idea es hacer algo más permanente", explicó el pastor Oscar. "El anhelo es que el lugar pueda transformarse en comedor comunitario, capaz de ofrecer no solo una cama y una ducha, sino también un plato de comida caliente. El objetivo a mediano plazo es contar con vajilla y utensilios para atender entre 50 y 100 personas", contó.

Así, el espacio combinaría contención espiritual y ayuda nutricional, ampliando la asistencia social que ya realizan desde hace años.

La visión no termina en el salón actual. A largo plazo, la iglesia proyecta convertir el predio en un "lugar de retiro espiritual". La cercanía con la naturaleza y el entorno imponente de la quebrada invitan a pensar en retiros y encuentros de reflexión.

La idea es que, en una etapa posterior, las habitaciones actuales puedan dar paso a pequeños monoambientes o cabañas, mientras el salón central se amplía para recibir a más personas. "Sería la punta de lanza de algo más grande", finalizó el religioso.

La inauguración

Si el ritmo de obra se mantiene, estiman que en aproximadamente dos meses podría inaugurarse el espacio, posiblemente coincidiendo con un nuevo aniversario de Aliento de Vida. En esta semana que concluyó avanzaron con el techo.

Quienes deseen colaborar pueden comunicarse directamente con la iglesia, cuyo número telefónico funciona como contacto público y también como vía de acompañamiento espiritual a través de un grupo denominado "Crecimiento Espiritual", que reúne a personas de distintos puntos del país.

En una región donde la hospitalidad es ley y la fe un sostén cotidiano, el nuevo refugio busca consolidar ambas dimensiones: ofrecer un techo, un plato de comida y un espacio para el encuentro con Dios y con los otros.

Qué se necesita para avanzar

La obra del salón-refugio ya implicó una inversión cercana a los 4 millones de pesos, que se afronta en cuotas. En esta etapa, se necesitan principalmente:

  • Las dos ventanas frontales.
  • Materiales eléctricos.
  • Aportes económicos para continuar con los trabajos.
  • Más adelante, harán falta camas o cuchetas, colchones, artefactos de baño, utensilios de cocina y vajilla.
  • Desde la iglesia aclaran que toda colaboración es bienvenida: ropa, útiles escolares, alimentos no perecederos y donaciones en general permiten sostener los viajes mensuales y el trabajo comunitario, más allá del avance edilicio.

 

"Impactando Vida": tres años de trabajo solidario

El impulso solidario de la congregación también se expresa a través del proyecto cristiano Impactando Vida, que ya lleva tres años de trabajo sostenido en distintas comunidades rurales.

La iniciativa comenzó enfocada en El Palomar, en la Quebrada del Toro, pero con el tiempo se expandió a otras localidades. A través de camionetas cargadas con donaciones —ropa, golosinas, peloteros para los niños, frutas, verduras y bolsones de mercadería— el equipo llega periódicamente a zonas donde la ayuda no siempre es constante.

"Al principio pensaban que éramos un partido político y que íbamos a repartir volantes", recordó el pastor Oscar Estévez. "Con el tiempo, la comunidad comprendió que se trataba de una acción solidaria sin banderías partidarias", reflexionó.

Además de asistir a las familias, también colaboran con establecimientos educativos, entregando insumos y mercadería. De cara a lo que viene, el próximo viaje que realizará este grupo solidario será a Río Blanco y Amblayo, ampliando la red de acompañamiento.

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