inicia sesión o regístrate.
Desde Missing Children Argentina, Ana Llobet, advirtió que no todos los casos de desaparición llegan a la organización y señalaron que en provincias como Salta podría haber muchos más chicos perdidos de los que se conocen. Además, remarcaron que la primera hora tras la desaparición es clave -la "hora de oro"- y que la denuncia debe hacerse de inmediato para aumentar las posibilidades de encontrar al menor.
Usted preside una ONG que siempre difunde casos de chicos que desaparecen y que tienen repercusión mediática…
Nosotros tenemos en este momento más de 100 chicos en búsqueda, algunos de los cuales se han perdido hace muchos años, digamos 10 o 20 años. Se perdieron siendo niños y hoy son adultos.
Así que siempre necesitamos de la difusión y del compromiso de la comunidad para poder encontrarlos. Debo decir que tenemos prácticamente 3 o 4 denuncias diarias, según la época. Hay momentos en donde es un poco más tranquilo, pero en general ese es el promedio con el que trabajamos.
También debo aclarar que la gran mayoría aparece relativamente pronto, pero van quedando estos chicos que siguen figurando en nuestra página y en redes sociales, de los cuales nunca más se sabe nada. El tiempo pasa, los años pasan, y esas familias siguen esperando una respuesta que no llega.
Por supuesto que los casos más conmovedores son los de chiquitos muy pequeños que se pierden, como pasó los otros días en Córdoba, y que generan una fuerte conmoción en todo el país. Pero esos casos son extremos y, en general, la difusión masiva cumple un rol clave. Creo que efectivamente la masiva difusión de la alerta hace que, si alguien tenía retenida a esa criatura, se sienta observado, se sienta presionado y finalmente la libere.
Eso sucede muchas veces. Pasó en Salta, en Tartagal, hace un par de años, con una bebé que había sido robada en un hospital. Ante toda la movida mediática, los captores la abandonaron en una plaza. Ese es justamente el sentido de la alerta: generar una movilización social en todo el país para que esa criatura aparezca lo antes posible.
La verdad que llama la atención la cantidad de casos vigentes. Usted habla de 100 en la Argentina…
Perdón, aclaro: 100 que tenemos nosotros. Hay más. No todos los casos nos llegan. Estoy segurísima de que en Salta debe haber muchísimos casos que nunca hemos recibido. Y lo mismo sucede en otras regiones del país, como la Patagonia o el litoral. Nosotros concentramos la mayor cantidad de denuncias de la provincia de Buenos Aires, básicamente por una cuestión de cercanía y de conocimiento de la organización.
¿Cuáles son, según su experiencia, las causas de estas desapariciones?
La gran mayoría corresponde a adolescentes en situación de conflicto familiar, problemas de consumo o grooming. Son chicos que se van espontáneamente, no es que alguien se los lleva, y en la mayoría de los casos vuelven por sus propios medios después de dos o tres días. Generalmente son mujeres adolescentes. Esa es la mayor parte de los casos que recibimos.
"No sabemos cuántos chicos desaparecidos hay en Salta: muchos casos nunca nos llegan"".
La otra causa muy común, que también tenemos en cantidad, son los secuestros parentales. Es decir, padres en conflicto donde uno de ellos se lleva al hijo o hija y no da información sobre su paradero, impidiendo el contacto con el otro progenitor.
En esos casos, nosotros publicamos exclusivamente a pedido de la fiscalía, cuando consideran que el niño debe ser localizado. Luego será la justicia quien determine con quién debe estar. Lo que no puede suceder es que no se sepa dónde está ese niño. Esa es la segunda causa más frecuente.
Y, por supuesto, también existen casos en los que suponemos que pudieron ser llevados por terceros. Digo suponemos porque, cuando no aparecen, es una de las hipótesis posibles.
Nosotros tenemos 40 chicos que desaparecieron siendo menores y hoy son adultos, y hace más de 20 años que no se sabe nada de ellos. Uno puede pensar que se fueron voluntariamente, pero también existe la posibilidad de que alguien se los haya llevado. Por eso seguimos publicando sus fotos, porque creemos que en algún momento alguien puede aportar un dato que permita encontrarlos.
¿Con qué fin?
No lo sabemos. Es una pregunta que nos hacen muy seguido y la realidad es que no tenemos esa respuesta. Nosotros no investigamos, nuestra tarea es la difusión y el acompañamiento a las familias.
Muchas veces, cuando los chicos aparecen, ni siquiera sabemos qué fue lo que ocurrió. Las autoridades no siempre informan los detalles y las familias, en muchos casos, prefieren no contarlo. Nosotros no tenemos derecho a exigir esa información. Por eso, cuando no aparecen, lo único que queda son hipótesis.
¿Y se puede saber con qué fin podrían ser llevados?
Tampoco lo sabemos con certeza. Lo que sí tenemos claro es que muchas veces se instala la idea del robo de órganos, y nosotros creemos que no es así. Hemos hablado mucho con el INCUCAI y nos han explicado que es un proceso extremadamente complejo. Para extraer un órgano se necesita tecnología médica, infraestructura adecuada y condiciones muy específicas.
Además, una vez extraído, el órgano debe ser trasplantado de forma inmediata y tiene que haber compatibilidad con quien lo recibe.
Por eso, es muy poco probable que eso ocurra en estos casos. No se puede descartar completamente, pero no es lo habitual, y eso está respaldado por el propio INCUCAI.
¿Qué se debe hacer ante la desaparición de un menor?
Actuar de inmediato, sin perder tiempo. Si el niño no está en su entorno habitual, con vecinos, amigos o familiares, hay que hacer la denuncia en ese mismo momento. Muchos de los casos que no tuvieron una buena resolución estuvieron marcados por demoras en la denuncia. La comisaría tiene la obligación de tomarla inmediatamente si se trata de un menor. No existe ningún plazo de espera.
Si en una comisaría dicen que hay que esperar 24 o 48 horas, eso es incorrecto. En ese caso, hay que dirigirse directamente a la fiscalía de turno.
La primera hora es clave, es la llamada "hora de oro". Es el momento en el que el chico todavía puede estar cerca del lugar donde desapareció y las probabilidades de encontrarlo son mucho mayores.
¿Existe el tráfico internacional de niños? ¿Y qué expectativas tienen sobre el caso Loan?
Sí, existen organizaciones criminales internacionales, sin ninguna duda. Y una de las hipótesis posibles es que el niño haya sido entregado a una de estas redes.
No se puede afirmar con certeza, pero han pasado casi dos años y todo el proceso de búsqueda estuvo muy afectado por las propias autoridades que debían llevarlo adelante.
Hubo irregularidades y complicidades que hacen pensar en una estructura organizada para el ocultamiento.
Nosotros tenemos la esperanza de que en el juicio alguien aporte un dato clave, que alguien se quiebre y diga la verdad.
No puede ser que, con tantas personas involucradas, no se pueda reconstruir lo que realmente pasó.
La expectativa está puesta en que el juicio permita finalmente esclarecer el caso.
¿Dónde pueden contactarlos?
Nuestro número es 11 4157 3101, para quienes necesiten ayuda en la búsqueda de un ser querido o quieran aportar información. También estamos en redes sociales (missingchildrenarg, en Instagram) donde respondemos siempre, y en nuestra página web www.missingchildren.org.ar