Junto a los funcionarios provinciales que visitaron La Puntana estaba el presidente del Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta (IPPIS), Indalecio Calermo.

Algunos habitantes de la comunidad habían denunciado a Calermo en enero, por no dejarlos participar de las elecciones del organismo. Antonio Cabana, cacique de misión Tonono, había dicho a un medio local: “Esta elección es un fraude, porque lo quisieron hacer ganar a Calermo a cualquier precio”. Por eso, la visita de Calermo no fue bien recibida por Pablo Solís, quien además de ser uno de los 10 caciques de la localidad, buscaba formar parte del IPPIS.

“Por respeto a la gente del Ministerio lo dejamos hablar. Pero los que hicieron esto hoy están siendo apañados por Indalecio Calermo. En vez de castigarlos le pidió al juez que los perdone porque son aborígenes, analfabetos y no saben lo que hacen. El les puso abogados para que esto quede en la nada, pero no somos todos delincuentes”, aseguró el cacique Solís.

“No tengo nada que declarar al diario El Tribuno”, dijo el presidente del IPPIS, Indalecio Calermo, al ser consultado sobre lo que pasó en el anexo de la Escuela Técnica de La Puntana.

El dirigente cortó el teléfono dos veces y una persona, que se identificó como su secretaria, aseguró que estaba muy ocupado para atender a este medio.

“Nos llama la atención que vengan estos representantes del IPPIS, porque son los que no nos dejaron votar en la últimas elecciones del organismo. Nosotros creemos que mucha gente quería una nueva representación, porque ellos estuvieron desde siempre. Nunca nos sentimos representados por ellos”, opinó Pablo Solís.

“Las casas que hace el IPPIS son solo para comunidades de Tartagal y Orán. Acá en Santa Victoria Este el IPPIS no hizo ni una sola vivienda. Todos los años vemos que inaugura viviendas, pero es triste porque nosotros también merecemos una casa digna”, dijo el cacique de la comunidad pescadora, que este año tuvo su peor temporada. Las causas se atribuyen al denominado proyecto Pantalón, que río abajo desvía parte de las aguas del Pilcomayo hacia el Paraguay. Según los aborígenes, por el desvío miles de peces murieron.

“El IPPIS nunca se preocupó por nuestros intereses y por defender nuestros derechos. Cuando fue el problema del Proyecto Pantalón no tuvimos ninguna ayuda de ellos. Nos quedamos sin pescado y no hicieron nada. Los que estamos en la ribera del río Pilcomayo siempre vivimos de la pesca, desde nuestros antiguos hasta hoy. Ahora son ellos los que vienen a decirnos que no hay que culpar a nadie por el robo de la escuela, cuando nunca se interesaron por nosotros”, disparó Solís.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Salta

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...