Los ecos del cacerolazo del 8N retumbaron fuerte anoche en la sesión de la Cámara de Diputados, en la que los representantes de la oposición interpretaron que en el caso de Salta la multitudinaria marcha del jueves pasado es una fuerte llamado de atención para el Gobierno provincial por una serie de compromisos no cumplidos en materia de salud, educación, salud, seguridad y vivienda. En tanto que el oficialismo planteó que fue un reclamo de una parte de la sociedad, pero no del conjunto de los salteños.

En el espacio destacado para las manifestaciones, el cerrillano Mario Abalo sostuvo que la expresión de la gente “es una muestra cabal del estado de abandono en que se encuentra la sociedad en materia de seguridad y salud”.

Dijo que el gobernador Juan Manuel Urtubey no debe mirar para otro lado frente a esta realidad y reclamó que tome cartas en el asunto. En idénticos términos se pronunció Liliana Mazzone, quien manifestó que el 8N debe ser tomado como un fuerte llamado a los gobernantes de turnos. “En esta cuestión estamos incluidos todos, principalmente el gobierno provincial porque el descontento es real”, apuntó.

A su juicio Virginia Cornejo señaló que “todos debemos hacer un mea culpa por esta forma de gobernar”.

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