“El clima está loco”. La afirmación se ha convertido por estos días casi en un lugar común. Y tiene su razón de ser, porque los cambios bruscos en el aspecto del cielo y en el nivel del mercurio del termómetro preocupan y desconciertan. Diego Manuel Ruiz es doctor en Química y docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de La Plata. Bajo el sello de Siglo XXI Editores, acaba de publicar el libro “Ciencia en el aire”, un texto que intenta dar respuesta a algunas de las preguntas más frecuentes de la gente con respecto a los fenómenos atmosféricos. Y siempre de manera ágil y didáctica, a modo de “bajada” de una ciencia “dura” como lo es la química. El especialista dialogó con El Tribuno sobre estos comportamientos extremos del clima, que tienen que ver más con la intensidad de los fenómenos que con la cantidad.

El tema del clima nos trae mal. Acá en Salta pasamos del calor extremo y tormentas con granizo y viento a días fríos que te obligan a resucitar las camperas del placard. ¿El clima está loco? ¿Tiene cura?

Por un lado la frase “tiempo loco...” no es nueva, es un latiguillo que nos muestra lo cambiante y caprichoso que suele ser el tiempo en cualquier lugar y en cualquier época. Pero tu pregunta utiliza acertadamente el término “extremo”, y es aplicable al comportamiento de los últimos años, porque es efectivamente lo que están observando los meteorólogos: vientos y lluvias con mayor intensidad, con más fuerza y agua precipitada, aunque sin variar demasiado su frecuencia. Es decir que no hay grandes cambios en la cantidad de tormentas, pero sí en la intensidad de algunas de ellas. Algo parecido sucede con las diferencias de temperatura: a veces son más extremas. Las causas de esto no están claras del todo. El principal candidato es el famoso “calentamiento global”, porque es el gran cambio a nivel atmosférico que se ha detectado en las últimas décadas en todo el planeta. Pero también hay que pensar que el comportamiento de la atmósfera es muy complejo. En él influyen también las corrientes oceánicas (como en los fenómenos El Niño y la Niña), la radiación de Sol (que experimenta cambios constantes y cíclicamente en su superficie), y la interacción con los seres vivos, que es el punto que los humanos parecemos estar modificando.

¿Y qué son las famosas centellas?

Las centellas son un fenómeno asociado a las tormentas eléctricas al igual que los rayos. Generalmente se presentan como una bola luminosa que viaja por el aire, o puede quedar suspendida y que tiene una duración promedio de unos 10 segundos. Si bien son fenómenos muy raros de ver, se estima que el 5% de la población mundial alguna vez fue testigo de una centella. Se desconoce su origen.

¿Por qué el cielo a veces es azul, a veces rosado y a veces sepia?

El color del cielo es una consecuencia de un fenómeno que se llama dispersión de la luz solar. La presencia de sustancias dispersas en el aire (como humo, cenizas o polvo) hace que la luz se disperse en distinta frecuencia por lo que se puede observar con distintos colores. Por ejemplo los cielos sepias o amarillos suelen ser causados por la presencia de polvo muy fino en el aire.

¿Actualmente hay más tornados que antes o es sólo una impresión?

En realidad no ha habido cambios en cuanto a la cantidad o las zonas en donde de forman. La zona más castigada es una gran parte de los EEUU llamada “el callejón de los tornados”. Sin embargo, mucha gente desconoce que el segundo lugar en todo el mundo de incidencia de tornados comprende parte de nuestro país (desde La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Bs. As. y la Mesopotamia), abarcando también Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.

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