El 12 de febrero los salteños fueron sorprendidos por un hecho que les hizo recordar la pesadilla de las turistas francesas. Cassandre Bouvier (29) y Houria Moumni (23), violadas, torturadas y ultimadas a tiros por una horda de sujetos, en la quebrada de San Lorenzo, a mediados de 2011.

En este caso, dos jóvenes visitantes, de 23 años, también de nacionalidad gala, fueron asaltadas al salir de una peña folklórica ubicada en la zona oeste de la capital.
Meriem Hammontene y Melina Cognac, oriundas de París, habían pasado una noche agradable, compartiendo música y empanadas. A las 3.30 salieron del local y cuando buscaban un taxi, fueron interceptadas por tres sujetos, uno de ellos armado, quienes las arrinconaron contra una pared, les robaron todas sus pertenencias y no satisfechos con el botín, avanzaron sobre sus cuerpos, manoseándolas impúdicamente.
El destino quiso que, en esos momentos, salieran otros comensales de la peña, lo que hizo que los sujetos huyeran y la cuestión no pasara a mayores. Al día siguiente las jóvenes levantaron sus cosas y se fueron a las Cataratas del Iguazú porque “esta ciudad es muy peligrosa”, expresaron. De los delincuentes, no hubo novedades. La noticia del caso, solo fue publicada por El Tribuno.

Danesas

Pero la cuestión no quedó ahí. El mismo día, a las 9.30, en la calle Alvarado al 1000, dos turistas danesas, Mette Bjsen y Camilla Bork Plougmann, ambas de 20 años, que se encaminaban a visitar los museos de la ciudad, fueron interceptadas por motochorros quienes le robaron a Mette, una mochila con dinero, tarjetas de crédito y documentación. Realizaron la denuncia pero... no hubo novedades.

Otras dos francesas

Céline Casamijana (26) y Adeline Bouchet (23), otras dos turistas francesas, fueron atacadas por tres sujetos cuando se encontraban comiendo a orillas del dique Campo Alegre, (La Caldera) el 23 de noviembre alrededor de las 20.30. Las chicas estaban a bordo de un auto alquilado. De pronto, los delincuentes, que se movilizaban en un taxi jujeño, se les fueron encima. Las maniataron y les quitaron sus pertenencias, incluso se llevaron el auto alquilado. Después de esta terrorífica experiencia y con el fantasma de lo vivido por sus compatriotas, las chicas decidieron seguir rumbo a Chile. Por el hecho hay dos jujeños detenidos.


Una japonesa abusada

 

 El acceso a las cascadas en Cafayate


El 26 de febrero, la turista japonesa de 23 años, Uchiki Risako, que disfrutaba del hermoso paisaje de Cafayate y se aprestaba a realizar la excitante caminata hacia las siete cascadas del río Colorado, fue violada por un guía integrante de la comunidad diaguita-calchaquí, de nombre Franco Magno (37), quien mediante engaños y abusando del desconocimiento cultural de la joven, le indicó que debía quitarse el pantalón para cruzar el río por respeto a la Pachamama. Ni bien lo hizo, el sujeto la atacó sexualmente y luego la abandonó. Uchiki se fue a su hotel, lloró toda la noche y al día siguiente fue a la dirección de Turismo y contó su calvario a la titular del organismo, Miriam de Abajo, quien la llevó a hacer la denuncia a la Policía. El guía está detenido. El por entonces Ministro de Seguridad de la Provincia, Maximiliano Troyano, tuvo que dar un paso al costado, luego de manifestar que este ultraje fue por“exceso de confianza”.

 

Dos casos incomprensibles

 

 

La mexicana Kena Moreno 

 

En medio de un clima en donde la opinión pública estaba convulsionada por la violencia ejercida contra mujeres, ocurrieron otros dos hechos extraños. Dos denuncias de violaciones, una realizada en Cafayate, en marzo, por una mexicana y otra por una suiza, en Salta, en abril. 
En ambos casos, los dos acusados están en libertad por falta de mérito.
En Cafayate, la mexicana Kena Lisette Moreno López dijo que Fernando Andrés Murúa, un hotelero local, la había sometido en el baño del pub Ñanta. Los testigos (entre ellos sus dos mejores amigas), el imputado, el dueño del pub y sus contradicciones, echaron por tierra su versión.
La suiza atacada por un taxista, Jael Krummernacher, voluntaria de la iglesia anglicana, denunció que había sido atacada por el conductor de un taxi que abordó en la terminal de ómnibus y que la trasladaría al shopping. Según la mujer, la llevó a una calle solitaria ubicada atrás del monumento a Güemes, se pasó al asiento trasero y la ultrajó. Dijo que después de aquello, el taxista la llevó al shopping y le cobró la tarifa.
Más tarde, Jael, junto con compañeros de su credo, lo denunció. El médico legal determinó que la mujer tenía signos de haber mantenido relaciones sexuales pero José Jáuregui, el acusado declaró que la relación había sido consentida y mostró una foto de ambos tomando helados. La mujer nunca se presentó al careo ordenado por el juez y se fue del país. Finalmente Jáuregui quedó libre.

 

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