El domingo, Romina Tejerina cumplió 29 años. En la puerta de la prisión del barrio Alto Comedero en Jujuy, su hermana Mirta esperó su salida. Luego de 9 años y 4 meses de prisión, Romina recuperó la libertad. Ahora, el paso siguiente es rearmar su vida. Una vida distinta y difícil de llevar por la fuerte condena social que recibió cuando mató a su beba recién nacida a puñaladas dentro de una caja. El abogado Fernando Molina, defensor de Tejerina, aseguró ayer que la joven fue beneficiada con su libertad, tras el cumplimiento de dos tercios de la condena, por su “buena conducta” y porque recibió “informes psicológicos favorables”.

Hace algunos años la Justicia había autorizado que la joven comenzara a estudiar abogacía desde la cárcel, ahora sus familiares dijeron que Romina desea “seguir los estudios que está cursando” .

Molina aclaró ayer que “para que pudiera acceder al beneficio de la libertad fue necesario que se estableciera la buena conducta” de la joven durante los años que estuvo encarcelada.

Además, debió contar con una serie de “informes ambientales y psíquicos favorables, ya que no es obligación de la Justicia permitir la salida de prisión tras el cumplimiento de los dos tercios de la condena”, manifestó.

Molina recordó que el caso de la violación que denunció la joven, producto de la cual se produjo el embarazo, “es cosa juzgada”, ya que llegó hasta la Corte de Justicia, por lo tanto, enfatizó, “no hay posibilidad de abrir el proceso”.

Eduardo Vargas, el hombre señalado por Romina como su supuesto violador, argumentó haber mantenido una relación consentida con la joven y fue sobreseído por falta de pruebas. Cabe recordar que el hombre no fue sometido a una examen de ADN comparativo con la beba y estuvo detenido solo 23 días. El caso nunca avanzó.

El abogado recordó que el caso Tejerina “fue un disparador para que se analizara otra vez el tema del infanticidio” que había sido quitado en 1993 del Código Penal como un atenuante en el caso de producirse durante el puerperio.

Pero en la reforma del Código Penal que impulsa el Gobierno, dijo, “está previsto que se vuelva a tratar como un homicidio atenuado, ya que históricamente fue reconocido como algo posible en condiciones psicológicas y sociales extremas”.

Romina Tejerina dio a luz a la beba en el baño de su casa de San Pedro de Jujuy el 23 de febrero de 2003, tras ocultar su embarazo, durante siete meses usando fajas y tomando laxantes diariamente.

Allí mismo, la joven apuñaló a la beba, que murió dos días después en un hospital, tras lo cual fue detenida.

En aquel momento Romina no reaccionó frente a todo lo que estaba pasando. Incluso durante el proceso judicial declaró que lo único que recordaba del momento del crimen era el llanto de la bebé y que ella veía el rostro de su violador: el vecino que vivía al lado de su casa.

La joven fue condenada a 14 años de prisión el 10 de junio de 2005 y tres años más tarde la Corte Suprema de Justicia dejó firme el fallo.

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