El azar esta vez no le dio una mano y la eliminación de la Selección nacional Sub-20 del torneo Sudamericano y del Mundial de Turquía) se concretó anoche, lo que representa una de las mayores decepciones de un conjunto albiceleste de la historia.
Si bien Argentina esperaba el milagro en la última jornada, Paraguay se encargó de pulverizar sus chances al golear 5-1 a Bolivia y así, el conjunto de Marcelo Trobbiani quedó eliminado antes de jugar con Colombia, al que venció por 3 a 2. El partido ante los cafeteros sirvió simplemente para la estadística y la victoria fue un premio insuficiente para los argentinos, que habían llegado al certamen con serias expectativas.
 

Como para lavar su imagen, Argentina salió con otra actitud, con respecto a los partidos anteriores, a jugar con Colombia y por eso no extrañó que a los 13 minutos ya estuviera en ventaja con el gol de Alan Ruiz, de penal, tras una falta que le cometieron a Iturbe. Al inicio del complemento, el equipo de Trobbiani estiró la ventaja, por intermedio de una palomita de Iturbe, tras una gran jugada de Agustín Allione por derecha. Luego, Brayan Perea, a los 5m del ST, descontó para los cafeteros. A los 24m, Allione puso el 3-1.
El encuentro tuvo además la perla de tiro libre de Juan Quintero, que selló el marcador 3-2.
Así, Argentina cerró una página negra en su rica historia juvenil, que intentará revertir lo antes posible.
 

Tan lejos de Pekerman

Cuesta tanto digerir que la Argentina, máxima potencia de la categoría sub-20, con seis títulos mundiales (uno más que Brasil), haya quedado eliminada sin pena ni gloria, en primera ronda, en un torneo sudamericano organizado en su propia casa.

Quedó demostrado que con la “chapa” ya no alcanza si no hay una conducción coherente y un trabajo serio.

Qué lejos quedó el futbol juvenil argentino de aquella época dorada de José Néstor Pekerman (junto a Hugo Tocalli), que marcó un antes y después a nivel de selecciones menores, con una gestión impecable, sin grietas y sobre todo plasmando con resultados un proyecto a largo plazo, donde le dio un brillo inusitado a una generación de jugadores, que luego descollaron en la máxima competencia. Decisiones equivocadas y gente con demostrada incapacidad tienen hoy, y desde hace varios años, el mando de los juveniles, cada vez más habituados al fracaso.

Marcelo Trobbiani, un técnico del montón, fue el padre de la derrota, pero Carlos Bilardo (director de selecciones) y Humbertito Grondona (subdirector) son los verdaderos responsables de este verdadero papelón, que dejó a la Albiceleste afuera de otro Mundial, tal como pasó en Egipto 2009. Sus caprichos y desmanejos mandaron a los pibes al fondo del mar. Ya no alcanza solo con juntar cinco chicos con buen pie y con altas cotizaciones para ganar títulos. Mientras no se haga una autocrítica profunda y se siga improvisando, el fútbol juvenil extrañará cada vez más a José Pekerman.
 

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