La vida moderna expone a la mayoría de las personas a continuos desafíos que le provocan estrés crónico, un estado permanente de alarma que produce alteraciones funcionales y orgánicas.

La competencia, las exigencias, el estatus social, la ambición, la frustración, la depresión, las creencias y el modo de ver las cosas, producen estrés. Es una respuesta normal orgánica frente a una amenaza de peligro.

El cuerpo se prepara para defenderse o escapar, permite la adaptación y favorece en las situaciones de cambios. Este estrés no produce ningún problema siempre que no se convierta en un estado crónico.

El síndrome de estrés postraumático es un trastorno psiquiátrico que aparece en personas que han vivido un episodio dramático y son frecuentes las pesadillas en la noche que rememoran la experiencia trágica vivida.

Existe la evidencia de que las personas traumatizadas que reciben apoyo psicológico, inmediatamente después de sufrir el episodio son menos propensas a padecer el síndrome de estrés postraumático, comparadas con las que no reciben ningún tipo de ayuda.

La angustia es un estado emocional caracterizado por ansiedad, un temor exagerado y una incapacidad para manejar algunas situaciones.

Se puede llegar a manifestar con ataques de pánico o episodios de miedo intenso, los cuales son frecuentes y repentinos. Este padecimiento puede reducir de manera considerable la productividad y calidad de vida de una persona.

Controlar el estrés requiere hacerse cargo de los pensamientos, emociones, los horarios, el entorno y la forma de resolver los problemas.

El objetivo final es una vida equilibrada , con tiempo para el trabajo, relaciones, relajación y diversión, además de la resistencia para soportar la presión y cumplir con los desafíos que se acercan.

El manejo del estrés comienza con la identificación de las fuentes de estrés en la vida de la persona. Esto no es tan fácil como parece.

Las verdaderas fuentes del estrés no siempre son evidentes y es muy fácil pasar por alto los propios pensamientos, sentimientos y comportamientos inductores del estrés.

Hasta que se acepte la responsabilidad del rol que toca desempeñar, el nivel de estrés se quedará fuera del control de la persona.

Una mirada retrospectiva dirá qué fue lo que comenzó con el estrés y pensar en la manera en que se gestiona actualmente y se afronta el estrés en la vida. Esto puede ayudar a identificarlo y tratar la tensión.

Aprendiendo la manera de manejar el estrés

Hay algunos manejos para situaciones estresantes, y son:

Cambiar la situación.

Alterar el factor estresante

Cambiar la reacción

Aceptar el estrés

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