Son muchas las preguntas. Veamos. ¿Cuándo empiezan los niños a desarrollar la curiosidad por su cuerpo? ¿Es correcto utilizar apodos para designar las partes íntimas? ¿Qué se le dice a un niño muy pequeño cuando pregunta de dónde vienen los bebés? ¿Qué debería hacer si encuentra a su hijo jugando al médico con otros niños y enseñándose las partes íntimas entre sí? ¿Cuándo deberían sentarse padre e hijo para tener la gran charla sobre el sexo? ¿A qué edad se debe hablar a las niñas sobre la menstruación? ¿A partir de qué edad se debería restringir el hecho de andar desnudo por la casa? ¿En qué medida pueden depender los padres del colegio para educar a sus hijos sobre sexo?

Responder a las preguntas de sus hijos sobre la sexualidad es una de las responsabilidades que más temen muchos padres. Y a progenitores que en otras cuestiones se sienten seguros de sí mismos se les suele trabar la lengua y suelen sentirse incómodos cuando les toca hablar de la pubertad y de dónde vienen los bebés.

Pero el tema del sexo no debe evitarse. Los padres pueden fomentar el desarrollo de sentimientos saludables sobre el sexo si responden a las preguntas de sus hijos de una forma adecuada para su edad.

Algunas respuestas

¿Cuándo empiezan los niños a desarrollar la curiosidad por su cuerpo? Desde muy pequeños, a los niños les interesa aprender cosas sobre sus propios cuerpos. Perciben las diferencias existentes entre niños y niñas y sienten una curiosidad natural al respecto.

Los niños de uno a dos años se tocan los genitales a menudo cuando están desnudos, como cuando los bañan o les cambian los pañales. En esta etapa del desarrollo, todavía no han desarrollado el pudor. Este tipo de comportamiento no debe considerarse una actividad sexual propia de los adultos sino una muestra de la curiosidad natural y completamente normal propia de los niños. Este tipo de comportamiento no merece reprimendas ni castigos.

Qué es lo que hay que hacer

Entonces, ¿qué debería hacer cuando su hijo pequeño empieza a tocarse los genitales? Cada familia enfoca este tema de una forma diferente, en función de sus valores, lo cómodos que se sienten tratando este tipo de cuestiones y su propio y particular estilo. Pero deberá tener en cuenta que la forma en que usted reaccione a la curiosidad de su hijo le indicará al pequeño si esas acciones son aceptables o vergonzosas.

Los niños pequeños que reciben reprimendas por este tipo de comportamiento y a quienes les hacen sentirse mal por tener una curiosidad completamente normal pueden obsesionarse con sus partes íntimas o bien avergonzarse de ellas.

 Jugando al doctor y la enfermera

¿Qué debería hacer si encuentra a su hijo jugando al médico con otros niños y enseñándose las partes íntimas entre sí?

Los niños de tres a seis años son los más proclives a jugar al médico. Muchos padres reaccionan de forma desproporcionada cuando oyen hablar sobre este tipo de juego. Retar duramente no es el modo de afrontarlo. Y los padres no deben malinterpretarlo como un signo que llevará a conductas promiscuas. Lo más frecuente es que la presencia de uno de los padres baste para interrumpir el juego.

Es preferible reorientar la atención de su hijo hacia otra actividad sin armar ningún escándalo.

Explíquele que, aunque usted entiende su interés por el cuerpo de sus amigos, generalmente se espera que la gente mantenga su cuerpo cubierto en público.

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