Salta sigue siendo una provincia conservadora en cuanto a discriminar las orientaciones sexuales de las personas; aunque ahora en su política, especialmente en educación, comenzó a dar pequeñas señales de cambio.

En las escuelas de nuestra provincia nada se dice sobre el bullying homofóbico, un fenómeno que siempre ocurrió pero que con las nuevas tendencias en educación deberán salir a la luz para mejorar el bienestar y rendimiento académico de los chicos.

El término “bullying” fue creado en el año de 1993 por un psicólogo escandinavo llamado Dan Olweus, quien tras realizar varios estudios, desde los años 70, sobre el suicidio de algunos adolescentes, encontró que estos jóvenes habían sido víctimas de acosos, agresiones físicas y emocionales por parte de sus compañeros de escuela.

El bullying homofóbico entonces es el acoso que se ejerce con motivo de la orientación sexual, tanto real como supuesta, o la identidad de género de la víctima.

En la mayoría de las instituciones educativas el tema no está visibilizado ni contemplado por lo que tampoco hay quejas, reglamentos ni sanciones.

Este acoso contra las orientaciones sexuales que no encajan en la supuesta “normalidad”, tiene una serie de características que lo hacen particularmente grave frente a otras formas de violencia.

Sucede que a los niños y adolescentes lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) son muchas veces rechazados en el interior de sus familias.

Estos adolescentes no suelen tener un referente en sus familias ni muchas veces reciben información veraz y positiva acerca de su orientación sexual.

La falta de referencia, la invisibilidad como problemática y la imposibilidad institucional de establecer una referencia ha inducido a muchos alumnos a bajar los rendimientos académicos, tener apatía a asistir a clases y en algunos casos extremos conducen al autoflagelo.

Nueva escuela

Nadie puede desconocer que vivimos en una bisagra histórica donde la diversidad se conforma como política de Estado.

La educación sexual debe ser la promotora de debate, que en las escuelas salteñas hasta ahora está ausente.

Aseguran los especialistas que una escuela que respete la diversidad sexual será aquella en la que no se permitan los insultos ni los comentarios homofóbicos, aquella que se visibilice y luche contra los casos de acoso y en la que se dé cuenta sobre los nuevos modelos de familia.

Es precisamente que el diálogo con los padres y con otras instituciones lo que debe complementar el trabajo. Muchas veces se utiliza el miedo a la reacción de los padres para no actuar, pero lo cierto es que la gran mayoría no sólo no se opone a que se trabajen estos temas en el aula, sino que lo consideran una parte más de la formación de sus hijos.

Los cambios vendrán y se reforzarán desde la discusión en la mesa en los hogares, la convivencia en las aulas y todas las condicionantes sociales que les otorguemos a los jóvenes en una comunidad diversa.

El acoso también procede, a veces, de docentes y adultos

De una encuesta realizada por la Organización de Naciones Unidos (ONU) se desprende claramente que estar sometido a bullying homofóbico genera que los chicos vayan menos a clases, deserción escolar temprana, además de logros y rendimiento académico deficientes.

En Argentina, estudiantes transgénero informaron haber detenido sus estudios debido al bullying ejercido por otros estudiantes o porque las autoridades escolares les negaron el ingreso al establecimiento.

De los alumnos encuestados, un 45% abandonó la educación secundaria y solo un 2,3% logró completar la universidad.

El informe de la ONU, realizado el año pasado, destaca que el bullying homofóbico ocurre entre estudiantes, pero en algunos casos procede de docentes y otro tipo de personal de la escuela.

El acceso a la escuela es particularmente difícil para estudiantes transgénero, porque temas como las políticas de uso de uniformes escolares y los baños están basadas en el género binario (hombres y mujeres) y no están adaptadas a las necesidades de estudiantes transgénero.

Es entonces cuando el sector educación debe abordar el bullying homofóbico, independientemente de si se acepta o no la homosexualidad.

En el informe del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Educación se hace notar que “para contar con una educación sexual integral, dicha educación debe poner especial atención en la diversidad, dado que cada persona tiene el derecho a decidir sobre su sexualidad”.

Posibles avances en Salta

La que le cambió un poco la cara a las políticas del Gobierno provincial fue Mary Robles. La titular de la Asociación en Lucha por la Diversidad Sexual (Aludis) fue convocada como asesora del gobernador Juan Manuel Urtubey recientemente.

A El Tribuno dijo que el Gobierno está comenzando a trabajar en temas de políticas de inclusión en todos los ámbitos de gestión.

Respecto del bullying homofóbico dijo que tienen programadas reuniones a través del Ministerio de Educación para tratarlo.

“Estamos entendiendo que lo mejor es visibilizar el bullying homofóbico como problemática que ocurre en todas las escuelas de nuestra provincia. Para eso vamos a comenzar a diseñar estrategias para trabajar con los alumnos, pero también con los docentes, ya que en su formación hay un gran déficit en temas de diversidad sexual”, dijo Robles.

Si bien el maltrato en la escuela es un fenómeno que ocurre desde los comienzos del sistema educativo, parece que ahora surge como un nuevo condicionante que comenzará a ser tratado entre los diferentes especialistas y pedagogos.

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