La situación en la que se encuentran los barrios de la zona sudeste de la capital salteña son el mejor reflejo de que la ciudad tiene dos caras, y bien diferenciadas. No es un dato llamativo que alrededor de 200.000 personas vivan en esa zona, pero sí que la mayoría sea pobre. La zona sudeste está compuesta por 50 barrios, y casi todos sufren carencias. Allí moran las familias que componen el núcleo duro de la pobreza en la ciudad. Familias a las que la marginalidad y la exclusión le son moneda corriente porque la presencia del Estado se reduce al mínimo. La mayoría de los grupos familiares no logran cubrir la canasta básica total (CBT), estimada (por organismos no gubernamentales) en $4.013. Otro tanto no llega siquiera a los $1.760, requisito ineludible para no caer en la indigencia.

En varios sectores de esa zona la calidad de los servicios que reciben los vecinos es deficiente. Algunos no tienen los más básicos como luz, agua e inclusive no reciben una buena atención sanitaria en las salitas. Los problemas de agua representan la principal queja que plantean. Y es que los cortes y la falta de aprovisionamiento de manera regular los perjudica y reclaman que rara vez son escuchados por la empresa proveedora Aguas del Norte. Entre estos barrios ubicados en la zona sudeste se encuentran, entre otros, Solidaridad, La Paz, Gauchito Gil, Finca Valdivia, Santa Cecilia, Lavalle, Democracia, Convivencia, Siglo XXI, Justicia, Primera Junta, El Palenque, Don Emilio y Sanidad.

El Instituto de Investigaciones Sociales, Económicas y Política Ciudadana (Isepci) calculó que en la capital de Salta la cantidad de personas golpeadas por la pobreza asciende a 195.000. “La mayoría se localiza en la zona sudeste de la ciudad. Ahí están los barrios más pobres”, expresó a El Tribuno Gustavo Farqhuarson, delegado de Isepci en Salta.

Para garantizarles seguridad a los 200.000 vecinos, hay unas cuantas dependencias policiales. La comisaría de Santa Cecilia, el destacamento policial del barrio San Ignacio y las subcomisarías de Lavalle y Solidaridad. También la comisaría de San Remo, que tiene jurisdicción sobre 35 barrios. Pero las frecuentes quejas de los vecinos por la falta de efectivos, junto con la escasez de patrulleros, tienen ya algunos años pero, sobre todo, consecuencias. Susana González, vecina de Finca Valdivia, considera que la inseguridad genera un temor constante entre los habitantes. Describe que la cantidad de jóvenes que consumen drogas es alta, y las falencias de quienes tienen responsabilidad de actuar sobre el tema también. “Me pasó de llamar al 9-1-1 por urgencias y llegó una hora y media más tarde.

En la comisaría de San Remo hay solo un móvil para todos”, relató la mujer. Susana expresó que “le pedimos al gobernador que salga y recorra los barrios”. Un dirigente barrial de Democracia, Lucio Toconás, describió la situación y pintó un panorama similar: “Estamos marginados, y vivimos como tales. El Gobierno no nos escucha, tampoco le interesa lo que le planteamos. Desde que asumió el actual gobernador, la zona sudeste quedó postergada”. Ese barrio, uno de los más perjudicados, tiene unas 30 manzanas y solo la mitad tiene vereda y cordón cuneta. Farqhuarson criticó la falta de presencia del Ejecutivo en estos barrios. “Hay una mera ayuda de la Provincia, basada en el clientelismo. La principal mano que reciben los vecinos es la Asignación Universal por Hijo, que depende de la Nación”, explicó.

Nilda Ortiz, una de las referentes del barrio Santa Cecilia, expuso que tienen “los mismos problemas que cualquier barrio. Salimos adelante como podemos. No estamos esperando que nos ayuden. Por eso creo que la cuestión pasa por uno mismo”.

Las carencias también
se ven en el norte

Cierto es que la pobreza en la ciudad no está extendida solo en la zona sudeste. En la zona norte, no faltan los asentamientos y los barrios carente. Que no son pocos sino la mayoría de estos. Uno de los asentamientos más pobres es el que se ubica pegado a la planta depuradora de líquidos cloacales. Allí, unas 50 familias viven asentadas en tierras fiscales y temen ser desalojadas. Las demandas se limitan al cumplimiento de las necesidades más básicas.

Piden luz, agua y vivienda. En la visita que El Tribuno realizó a Los Piletones, los vecinos se acercaron para que se comunique la situación en la que viven. “Estamos enganchados de la luz. No tenemos agua corriente, cloaca ni lotes propios”, contó uno de los vecinos. Una de las mujeres que viven allí, le dijo a este medio que “con 7 hijos me cuesta mucho vivir sin agua corriente y sin cloacas”. Algo en particular caracteriza a los vecinos de Los Piletones. Y es justamente la solidaridad que existe entre ellos. Colaboran unos con otros cuando a alguno le falta algo, o cuando una familia está en peligro. Tienen en claro que es lo que quieren para las generaciones que nacieron ahí. “Nos quedamos tranquilos con que los chicos estudien y tengan un futuro mejor. Queremos que algún día tengan su propia casa”, explicó Miguel. Las casas están hechas de bloques de cemento o de madera. Pero también están las que se sostienen de palos y plásticos que cumplen la función de techo y puerta.


VECINOS EN EL ASENTAMIENTO LOS PILETONES, UBICADO EN LA ZONA NORTE.


Mónica Flores Klarik, antropóloga urbana
“No hay que responsabilizar al pobre por su situación"


¿Por qué la pobreza en Salta tiene raíces tan fuerte?

La pobreza en Salta, está vinculada con factores estructurales e históricos. Quienes están insertos en ella, no
pueden salir de esa condición por el mero voluntarismo. Hay que entender, que los pobres no tienen la responsabilidad por la situación en la que se encuentran. Ellos sufren por la falta de recursos y porque desde que nacen, ya comienzan a vivir en una si-tuación de desigualdad. Siempre se traslada a ellos la responsabilidad.

¿Y el Estado?...

El abandono del Estado en la aten-ción de las políticas públicas que re-percuten en la vida de los sectores
más pobres influye y perpetúa esta condición.

¿Qué se necesita entonces para romper con esa lógica de que “el que nace pobre, muere pobre”?

Mientras siga la lógica que permite una mayor concentración de dinero de los que más tienen, va a ser difícil.
Entonces es ahí cuando las políticas distributivas tienen que jugar fuerte. Cada vez es mayor la concentración de recursos en los sectores de poder y el abandono del Estado, que impide la posibilidad de acceso a mejores condiciones de vida.

¿Cómo analiza el rol de los planes?

Los planes sociales se crean en el marco de una política asistencial. Hay que entender que sólo intentan paliar
la situación, pero no hay que tomarlo como una solución. No lo son. La Asignación Universal por Hijo está
dentro de una lógica vinculada con la distribución. No es una solución. Es un paliativo más eficaz que otros.

La variable es generar empleo...

Si no hay trabajo es difícil que una persona, por su propia voluntad, pueda salir adelante. Hay que pensar que una persona pobre tiene variables que lo marcaron desde la niñez, como un acceso a la salud que no es bueno. Se vuelve muy difícil entonces.

¿Qué te pareció esta noticia?

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Salta

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...