En una medida que pocos esperaban, el juez de Instrucción 17, Javier Ríos, que tiene a su cargo la causa por el crimen de Angeles Rawson, convocó a prestar declaración como testigos a los vecinos de la familia de la joven asesinada el 10 de junio pasado, que viven en el edificio de la calle Ravignani 2360, en Palermo.
Se trata del inmueble donde la víctima vivía con su familia y donde se presume que podría ser el escenario donde la joven fue golpeada por el principal imputado en la causa: el portero Jorge Mangeri.
Con esta medida, el magistrado Javier Ríos buscaría recabar información sobre los movimientos de Mangeri.
Por otro lado, en las últimas horas se supo que mañana podría ser un día clave, ya que se conocerán resultados de nuevas pericias de ADN. Así, el magistrado, la fiscal María Paula Asaro y los investigadores de la Policía Federal tendrán en sus manos el resultado del allanamiento en el baúl del auto de Mangeri (un Renault Megane), donde hallaron restos de una uña y dos cabellos.
Además, se sabrá qué encontraron en el sótano del edificio de Ravignani, donde vivía la víctima. Y se conocerán los resultados de los análisis sobre las sogas, fundamentalmente una náutica, con la que ataron los pies y los muslos de Angeles.

Más protección

En paralelo, se supo que en las horas posteriores al crimen de Angeles, la funcionaria del Ministerio de Seguridad nacional Cristina Caamaño se presentó ante los investigadores a fin de solicitarle al juez interviniente que reforzara la seguridad del imputado, el portero Mangeri.
La intención de la exfiscal fue evitar que se deprimiera y tomara una decisión drástica, así como garantizar su integridad luego de que su esposa asegurara que fue víctima de aprietes policiales para que se incriminara.
En la declaración testimonial, Caamaño, le solicitó al juez Roberto Ponce que “considere reforzar la integridad física del detenido”, en el marco de las denuncias por presuntos apremios policiales, que aún no se probaron.

“El delito sexual es mi límite”, dijo el abogado defensor

Miguel Angel Pierri, el abogado del portero Jorge Mangeri, detenido por el asesinato de Angeles Rawson, dijo ayer que sostiene la inocencia de su cliente “hasta este momento” pues “es un día a día”, y a la vez advirtió que si se comprueba que hubo un delito sexual dejará el caso aunque quede expuesto a recibir sanciones del Colegio de Abogados.

“Si hay un escenario de acción criminal de delito sexual yo me voy de la causa; lo hablé con Mangeri, y ese es mi límite”, anticipó el abogado.
Mangeri, detenido y sometido en las últimas horas a una serie de estudios para determinar su conducta psico-sexual, quedó seriamente comprometido cuando los análisis determinaron que bajo una de las uñas de las manos de Angeles había rastros de ADN del encargado del edificio del barrio porteño de Palermo, donde vivía la víctima.
El abogado insistió con su teoría de que el homicidio contó con la participación de más de una persona para concretar dos etapas del crimen: el asesinato y el ocultamiento del cuerpo.
Pierri dijo, además, que pretende “corroborar” y “reverificar” determinados datos surgidos hasta ahora de los diversos análisis, especialmente los realizados al cadáver de la chica.
Acerca de un posible ataque sexual sufrido por Angeles que involucre a su cliente, Pierri reiteró que “donde haya un escenario de abuso, así reciba una sanción del Colegio de Abogados, me voy de la causa”.

 

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