Nuevas investigaciones confirman la hipótesis de que el “ejercicio mental”, o mantenerse activos, refuerza la función cerebral.

Las personas que postergan su jubilación corren menos riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia, según un estudio aplicado a casi medio millón de personas en Francia y publicado la semana pasada en Estados Unidos.

Es por mucho el estudio más numeroso de su tipo y los investigadores dicen que las conclusiones tienen mucho sentido.

Es que trabajar tiende a mantener a la gente físicamente activa, socialmente conectada y mentalmente ágil, todos factores que se sabe contribuyen a prevenir la declinación mental.

Por cada año trabajado

“Por cada año adicional de trabajo, el riesgo de contraer demencia se reduce en 3,2%”, dijo Carole Dufouil, científica en Inserm, la agencia de investigación sobre la salud, del Gobierno francés.

Dufouil dirigió el estudio y comunicó los resultados el lunes de la semana pasada en la conferencia Internacional de la Asociación Alzheimer en Boston, Estados Unidos.

Unas 35 millones de personas en el mundo padecen demencia y Alzheimer es la variedad más común. En Estados Unidos, unas cinco millones de personas tienen Alzheimer, o sea una de cada nueve personas de 65 años o más.

No hay cura conocida

No se sabe cuál es la causa de esa enfermedad que va deteriorando paulatinamente las funciones mentales ni tampoco hay cura ni tratamiento que disminuya su progresión hasta ahora.

Francia efectúa algunas de las mejores investigaciones sobre Alzheimer en el mundo, en parte debido a que el expresidente Nicolas Sarkozy lo determinó prioritario.

El país galo también tiene registros detallados de salud sobre trabajadores independientes que pagan por un sistema de salud.

Los investigadores usaron los registros de más de 429.000 trabajadores, la mayoría de ellos comerciantes o artesanos como panaderos y ebanistas. Tenían un promedio de 74 años y estaban jubilados desde hacía un promedio de 12 años.

 

Bajo porcentaje de demencia

Casi el 3% había desarrollado demencia, pero el riesgo disminuía por cada año más de edad al jubilarse. El retirado a los 65 años presentaba un riesgo del 15% menor de padecer demencia del jubilado a los 60, después de tener en cuenta otros factores, dijo Dufouil.

Para descartar la posibilidad de que la declinación mental hubiese impulsado a los trabajadores a retirarse antes, los investigadores efectuaron análisis eliminando a quienes hubiesen desarrollado demencia dentro de un lustro posterior a la jubilación y también dentro de una década.

“La tendencia es exactamente igual”, lo que sugiere que el trabajo ejerce una influencia sobre la cognición y no a la inversa, señaló la investigadora.

Francia tiene retiro obligatorio en varios trabajos: los empleados públicos deben jubilarse a los 65 años, dijo. El nuevo estudio sugiere que “la gente debería trabajar todo el tiempo que quiera” debido a que podría representar beneficios para la salud, agregó.

 

Un claro ejemplo

June Springer, que acaba de cumplir 90 años, está convencida de que es así. Hace ocho años fue contratada como recepcionista de tiempo completo en Caffi Plumbing & Heating en Alexandria, Virginia.

“Le doy todo el crédito del mundo a la compañía por contratarme a esa edad”, afirmó. “Es una alegría trabajar, estar con otra gente y estar al día. Me encanta lo que hago. Mientras Dios me conceda el cerebro para usar, lo aceptaré cada día”, dijo Springer a la prensa durante una entrevista la semana pasada.

 

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