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Diputados sesionan y se espera que formen una comisión por el escándalo Sansone

El debate laboral por la quita de las horas semanales de trabajo en la Argentina, comenzará en los próximos meses.

Los legisladores oficialistas buscan que los empleados presten como máximo 45 horas semanales y afirma que esto ayudaría a crear más puestos de trabajo. Inclusive, en el Senado, existe una iniciativa que pretende establecer el máximo legal en 6 horas diarias. Tremendo proyecto será indudablemente polémico ya que los que se oponen, dicen que la iniciativa hacer perder salario. Si prospera la idea, las horas extras no podrán ser cobradas.

Como todo proyecto susceptible de ser sometido a la discusión, entró también en el análisis de sus beneficios o desventajas.

El hombre más rico del mundo, Carlos Slim, propuso trabajar también menos. Aspira a que sean tres días a la semana durante once horas, para tener libres otros cuatro días y dedicarlos a innovar y a crear o a tener más tiempo disponible simplemente.

Los pequeños y medianas empresarios de Came, están bregando para que los supermercados no abran el día domingo.

En este contexto, en la Argentina este tema volvió a tomar relevancia luego de que el diputado oficialista Héctor Recalde considerara como una buena opción reducir la jornada laboral pero manteniendo los salarios. La propuesta de Recalde no es la única existente. Existe un proyecto de ley del senador Osvaldo López (ARI - Tierra del Fuego) que propone reducir la jornada de trabajo a 6 horas diarias y a 36 semanales sin recorte salarial, para todos los trabajadores en relación de dependencia, desempeñen su labor en la actividad pública o privada.

A raíz de este debate incipiente, algunas empresas dejaron de contratar pasantes hasta conocer el rumbo de las discusiones entre laboralistas.

En la Cámara de Diputados, asimismo se analiza en algunas bancadas oficialistas presentar un proyecto. La norma ley busca regular el trabajo en los call center.

Los asesores del proyecto de reducir la jornada laboral por semana creen ser optimistas. Opinaron que si se sanciona la ley, sin merma en el salario, podría ofrecerse 200.000 puestos laborales.

El diputado Recalde, un animador de la idea, afirmó que “no es tan audaz el planteo, no es dramático para las empresas y sería una medida de justicia social y de inclusión”.

“El derecho al trabajo ni crea ni destruye empleo, es la política económica. Si hay dos trabajadores obligados a jornadas de 12 horas diarias, eso impide que un desocupado trabaje 8 horas, es decir, esas 24 horas dividirlas en tres”, remarcó.

Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la cantidad de horas de trabajo en la Argentina viene en ascenso: aumentó del 2000 al 2005 y volvió a hacerlo en el período 2005-2009.

Recalde sostuvo que la propuesta se podría llevar adelante a través de una “repartición del trabajo”.

“Ésta, históricamente, fue concebida para distribuir de manera igualitaria las horas evitando que pocos trabajen demasiado y demasiados no tengan empleo”, señaló el legislador.

Por otra parte, destacó que “la reducción de la jornada laboral produce un aumento en las cotizaciones sindicales y de la seguridad social, disminuyendo, a su vez, las cargas sobre los fondos estatales correspondientes a esta última, reducción, por ejemplo, en las sumas erogadas por el Estado en concepto de subsidios por desempleo”.

Para Recalde, esto “provoca una doble vía (recaudación y ahorro) para recolectar mayores ingresos fiscales que puedan ser destinados a la creación de nuevas fuentes de empleo.

Por otra parte, los defensores de la menor jornada laboral analizan la incidencia de la misma en la siniestraliedad, concluyendo que el riesgo de reduce.

De acuerdo a datos de las ART, las estadísticas indican que la mayor cantidad de accidentes ocurre en las últimas horas de trabajo -o en la primera- como producto de la desatención sufrida por cúmulo de fatiga.

En Europa, por ejemplo, intentaron llevar adelante esta clase de reducción horaria laboral en la semana que hoy quiere aplicar la Argentina. El resultado es diverso.

En Francia, la ley Aubry que buscaba limitar la jornada a 35 horas no tuvo éxito, al no generar más empleo, con el agravante de privar a determinados sectores productivos franceses de competitividad en sus empresas, además del alto impacto fiscal.

En cambio, en Alemania se redujo el tiempo de trabajo a través de acuerdos colectivos sectoriales y ello contribuyó a incrementar el consumo por ampliarse el tiempo de ocio.

 

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