El padre Chifri lo soñó, lo hizo y al partir dejó en la gente el compromiso y las ganas de seguir trabajando, incansablemente, por esa obra casi mágica. El Alfarcito es la herencia más grande y valiosa que la gente de 25 comunidades recibió de él. Hoy estudian allí 130 niños de distintas comunidades.

Los voluntarios, que trabajan para que Alfarcito continúe creciendo, dicen que siempre hay mucho que contar sobre este lugar. “¿En qué anda Alfarcito hoy?”, le preguntamos a Daniel Canónica, uno de los voluntarios. En diálogo con El Tribuno, ilustró una postal de esta obra en la que se trabaja de lunes a lunes, incesantemente. Dijo, además, que aún se precisa de la colaboración de la gente e invitó a seguir ayudando.

Canónica contó que el año pasado se remodeló la capilla en la que se sepultó al padre Chifri, se refaccionó el centro de capacitación, producción, turismo y artesanías, realizando tareas de mantenimiento, cambio de techos y mejoras en áreas de atención a los turistas y salón de venta de artesanías, se dictaron nuevos cursos de capacitación de adultos para personas del cerro, se realizó la segunda edición de la fiesta de la Papa Andina. El 20 de julio pasado se realizó la tercera edición.

Actualmente se está construyendo la segunda etapa del predio deportivo y se está realizando la nivelación para una pista de atletismo. Además se desarrollan proyectos productivos como un criadero de truchas.

Se está trabajando también en la Eco Huasi (próxima oficina de Turismo de la fundación en Alfarcito, a base de botellas recicladas con la arquitectura de la zona, revoque de adobe, etc) y avanzan en una planificación integrada en acciones que permitan la práctica de alumnos.

Para un futuro cercano, está prevista la finalización del albergue El Rosal (a 25 kilómetros de Alfarcito) que servirá para turistas, grupos misioneros, etc). A mediano plazo se prevé la construcción de un albergue de visitas para voluntarios.

Fundación Alfarcito acompaña a 25 comunidades de los cerros y 18 escuelas primarias. Tiene como eje la educación y la capacitación, valorando la cultura de la región para promover el arraigo. En Alfarcito, a 82,5 kilómetros de Salta y a 2800 metros, fue construido el primer colegio en el cerro y para el cerro. Hoy estudian allí 130 alumnos. Los chicos de la primera promoción se encuentran ya en el cuarto año y se recibirán el año próximo. En las palabras de quienes conocieron al padre Chifri y vieron nacer esta obra, siempre hay emoción. Daniel Canónica roza el llanto cuando recuerda a su amigo.

Para sumar

Daniel Canónica dijo que es muy importante que la obra que se realiza en Alfarcito siga conociéndose para inspirar a mucha más gente a hacer el bien en esta o en tantas regiones del país que lo necesitan.
“Invitamos a los voluntarios a sumarse a cada una de las tareas y proyectos”, dijo Canónica.

“Vamos a seguir creciendo, profesionalizándonos para dar un mejor servicio a las comunidades que
acompañamos, al Colegio Secundario El Alfarcito y a generar mayores oportunidades de oficios a los egresados y jóvenes de la zona que quieran quedarse en el cerro. Hay muchos modos de colaborar con Alfarcito y la riqueza para to-dos es encontrar el que a cada uno le gusta”, concluyó.
 

 

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