El color representa el 50% de la imagen que proyectamos y, como bien sabemos, “una imagen vale más que mil palabras”. Los argentinos somos más bien conservadores, por lo tanto, solemos incorporar colores clásicos a excepción de las tendencias globales que pueden imponer, temporalmente, colores más llamativos o estridentes. Laura Malpeli de Jordaan, master en asesoramiento de imagen, certificada por Colour me Beautiful, señaló que al asesorar a clientes y preguntarles cómo usan los colores, generalmente recibe la misma respuesta: “Negro y un color” o “un neutro con algún color que llame la atención”. “Esto no está mal, pero vale la pena compartir todas las variantes que tenemos para incorporar colores de manera armónica”, explicó y a continuación compartió algunos tips para tener en cuenta.

  • Solo tonos claros o bien solo tonos oscuros: se sugieren los tonos más oscuros, como el negro y el violeta para el otoño y el invierno; y las variantes más claras como el blanco y verde menta para épocas cálidas.
  • Usar solo tonos puros (saturados) o bien usar solo tonos apastelados en la vestimenta. No hablamos de colores claritos sino de aquellos que tienen un aspecto tenue y no son demasiado estridentes. Hay personas que se ven más monocromáticas (generalmente con cabello con reflejos y con ojos marrones verdosos) a las que les conviene incorporar colores tenues cerca del rostro, mientras que otras que cuentan con más contraste (por ej., cabello oscuro y ojos claros) se verán más radiantes incorporando un color más saturado.
  • Utilizar colores complementarios: rojo y verde, amarillo y violeta; azul y naranja. No hace falta que los incorporemos en toda la vestimenta. Pueden estar presentes como un detalle en algún estampado o en accesorios.
  • Podemos usar un mismo tono en dos variantes: una vibrante y la otra apagada.
  • Usar colores análogos: sería como vestirse dentro de la misma gama o familia de colores, como por ejemplo, usando verde, turquesa y azul.

Laura Malpeli de Jordaan sugirió además tener en cuenta los siguientes factores a la hora de elegir nuestra vestimenta:

  • Estilo personal: es importante respetar nuestro estilo ya que la imagen que los demás perciben debe ser acorde a nuestra identidad, a quiénes somos y a nuestros gustos. Sabemos que no todos compartimos los mismos gustos y hay personas que, por su estilo, se sienten más cómodas incorporando tonos estridentes para ser el centro de las miradas, mientras que otras eligen centrarse en los neutros. Desde ya, podemos animarnos a incorporar nuevas combinaciones pero siempre respetando el estilo que elegimos para comunicar nuestra personalidad.
  • Ambito: es imprescindible que la combinación que utilicemos sea acorde al contexto. Los colores más llamativos se sugieren en ámbitos creativos más que en aquellos rígidos, que admiten su uso de manera discreta, sutil y acotada.
  •  Colorimetría: hay que tener en cuenta qué colores armonizan con nuestro color de piel, ojos y cabello, dan vitalidad al rostro y minimizan imperfecciones.

 

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