En la nota anterior sobre la “Guerrilla en Orán”, decíamos que en los primeros días de abril de 1964, los guerrilleros “castro-guevaristas”, estaban prácticamente rodeados cerca del río Seco, al sur del departamento de Orán.

Y también, que la Gendarmería controlaban todos las rutas de acceso y salidas del monte.

La primera quincena de abril fue más bien tranquila, tanto para gendarmes como para guerrilleros.

Es que la intensidad de las lluvias dificultaban los movimientos por el interior de la selva. Pero finalmente, a mediados de ese mes, el tiempo cambió y al amainar las lluvias los gendarmes retomaron su accionar. En eso estaban cuando un quintero de El Bananal, banda jujeña del río de Las Piedras, informó a Gendarmería que en su propiedad había visto cuatro guerrilleros en pésimas condiciones físicas.

De inmediato, una patrulla partió hacia ese lugar, partida que en horas de la noche logró dar con los cuatro “barbudos”.

Estaban a punto de perecer de hambre y sed; sus ropas eran harapos y tenían infecciones por todos lados a causa de las picaduras de los insectos. Además, dos de ellos debían aferrarse a los árboles para poder estar en pie.

Se entregaron mansamente y de inmediato fueron trasladados hasta la casa del quintero donde recibieron las primeras curaciones, agua y alimentos.

Los detenidos fueron: Alberto Moisés Korn, “El Tano”; Jorge Wenceslao Paul; Miguel Anguel Molina; y Federico Evaristo Méndez, alias “Basilio”, pero reconocido por sus camaradas como el “Teniente Federico”, supuesto lugarteniente del Comandante Segundo.

A estos muchachos se les secuestró importante cantidad de armas importadas y de guerra, y una abultada suma de dinero nacional y extranjero (dólares).

No bien los “barbudos”, mejoraron de salud, Gendarmería los sometió a “hábiles interrogatorios”. Entonces contaron que en el monte quedaban varios guerrilleros, entre ellos, los más codiciados: el “Comandante Segundo” y el “Capitán, Hermes”.

También, que el grupo contaba con una potente radio a transistores que les permitía estar al tanto de algunos movimientos de Gendarmería.

Primer choque armado

Luego de las detenciones de la Finca El Bananal, el 18 de abril de 1964, una patrulla de gendarmes salió tras el resto de los “barbados” y así fue que enfilaron para un desmonte (Finca de Martínez) ubicado a 6 km de El Bananal.

De pronto, mientras rastreaban unas huellas en el río Las Piedras, avistaron un grupo guerrilleros al que intimaron rendición. Los “barbudos” respondieron a balazos y los gendarmes, al repeler la acción matan dos guerrilleros, mientras el resto del grupo huye hacia el interior del monte.

Pese a que atardecía, los gendarmes los persiguen hasta que a la distancia escuchan unos disparos.

El ruido los orienta hasta la casa de un puestero. Era Pascual Bailón Vázquez quien yacía en el suelo ensangrentado y recién muerto.

Después se supo, otro grupo de guerrilleros le habían mingado que comprara mercadería, pero luego creyeron haber sido entregados.

Cae el gendarme Romero

Del puesto de Bailón Vázquez, los gendarmes salieron tras los asesinos. Ahí iba el gendarme Juan Adolfo Romero quien al vislumbrar que dos siluetas que se movían a un costado del sendero, se separó del grupo.

Fue por ellas pero a poco, éstas se perdieron como por arte de magia. Romero afanosamente las buscó en la penumbra de la tarde que se iba, hasta que una certera descarga terminó con su vida.

Las siluetas, desde una saliente del terreno habían terminado con su vida.

El turno de “Hermes”

Obvio, los disparos alertaron a los hombres de la patrulla y cuando estos acudieron al lugar encontraron a Romero muerto.

Unos comunicaron la desgracia a la superioridad, pero otros fueron tras los dos guerrilleros logrando a poca distancia cortarles el paso.

Los prófugos dispararon sus ametralladoras y los gendarmes respondieron. Después, el silencio. Los dos “barbados” habían muerto en la breve refriega.

Identificada las víctimas, una resultó ser el tan buscado y temido “Capitán Hermes”, cubano y posible lugarteniente del “Comandante Segundo”, que aún permanecía en el monte. El otro era el guerrillero “Jorge”(Guille).

Hasta entonces, Gendarmería creía que el “Comandante Segundo” era el pelirrojo Emiliano Guiphar, pero al hacerse esa noche del diario de “Hermes”, se enteró de varias cosas.

Por ejemplo, que el “Comandante Segundo” no era el pelirrojo que tanto buscaban desde hacía dos meses, sino Jorge Ricardo Masetti, periodista argentino que había acompañado a Fidel Castro en Sierra Maestra, y fundado la agencia Prensa Latina.

También supo por esos papeles que el Comandante Primero del EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo) era nada menos que Ernesto “Che” Guevara, que aún permanecía en Cuba.

Final de la guerrilla

Con posterioridad a la muerte del “Capitán Hermes”, Gendarmería Nacional continuó buscando a los guerrilleros en la selva de Orán, especialmente para dar con Masetti, el segundo del “Che” Guevara. Pero no se pudieron dar el gusto.

Lo cierto es que el “Comandante Segundo” desapareció misteriosamente en el monte después que “Hermes” fuera abatido.

Para los cubanos, el 21 de abril de 1964 es el día de su desaparición.

La Gendarmería por meses nunca dejó de buscar a Masetti, por todas parte, vivo o muerto, pero los resultados siempre fueron negativos.

Es como si se lo hubiese tragado la tierra, un misterio.

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