Un golazo de William Ferreira en tiempo de descuento le amargó la noche a un irresoluto Lanús, que ganaba como local por 1 a 0, pero se confió y Bolívar se lo igualó 1 a 1, en el partido de ida válido por los cuartos de final de la Copa Libertadores de América. Oscar Benítez inauguró el marcador a los 7 minutos del primer tiempo, para el "Granate", luego de una excelente maniobra colectiva, mientras que el uruguayo William Ferreira empató el encuentro para la visita, a los 46 del complemento, con un furibundo remate desde fuera del área. De esta manera, Lanús quedó en peor situación coyuntural respecto a su rival de cara a la revancha que se jugará el próximo jueves en la altura de La Paz por el pase a las semifinales del certamen. El vertiginoso comienzo del local, con gol de buena factura incluido, hacía imaginar un desarrollo desigual pero a contramano de tal presunción el local pareció tranquilizarse con dicha ventaja y no intensificó su búsqueda permitiendo que un Bolívar dominado al extremo al principio del cotejo le equilibre el trámite de manera impensada. La definición de Benítez a 7 minutos de iniciado el match tras una excelente maniobra colectiva le hizo "bajar un cambio" a un Lanús que se mostró demasiado satisfecho con la ventaja conseguida en lugar de potenciar su dominio territorial. A pesar de ello el control del encuentro siguió estando a cargo del local que consciente de su supremacía intentó llegar a las inmediaciones del golero Quiñonez por decantación aprovechándose del desorden táctico visitante de los primeros instantes. Con un nivel superlativo de Somoza, bien acompañado por el aporte del esforzado Blanco y la solidez defensiva que le imprimió Izquierdoz a los tibios embates "académicos", el equipo del Gran Buenos Aires no se expuso a un réplica boliviana a sabiendas que el segundo tanto llegaría de manera inexorable. El políglota entrenador vasco de Bolívar ordenó retroceder en demasía a su equipo en esa etapa, actitud que mutó en el complemento al advertir que un gol de visitante agigantaría las chances del elenco del antiplano de pasar de ronda. Con la sabiduría del español Sánchez Capdevila en el manejo de los tiempos el conjunto visitante le fue perdiendo el respeto a su encumbrado rival y lejos estuvo en la etapa final de asumir un rol de partenaire. Las malas actuaciones del paraguayo Ayala y del juvenil delantero Astina contribuyeron a la carencia de definición que evidenció el conjunto "Granate" a lo largo del encuentro, que salvo los brillantes diez minutos iniciales se mostró como un cúmulo de voluntades dispersas a la hora de llegar a la inmediaciones del guardavallas "celeste". El técnico del anfitrión, Guillermo Barros Schelotto, intentó con el ingreso de Vides suplir en parte las carencias aludidas pero promediando el segundo tiempo la extrema línea defensiva visitante se convirtió en un pétreo bloque difícil de vulnerar. De todas formas no pareció muy sagaz por parte del quejoso entrenador local conformarse con la ventaja mínima especulando con la falta de un gol boliviano que el reglamento convertiría en doble en caso de paridad en el global. El elenco de Azkargorta no forzó demasiado en ataque contentándose con tener el partido a rienda corta pero el golazo de Ferreira terminó por premiar la mejoría exhibida a la vez que castigó de manera impiadosa a un Lanús que lejos estuvo de su mejor versión pero que a la postre resultó el único que pretendió ganar el partido. Ahora el último campeón de la Copa Sudamericana deberá demostrar en tierras bolivianas si está en condiciones de dar el salto de calidad que tanto se le reclama de acuerdo a su potencial futbolístico.

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