Apenas se supo que Bélgica sería el rival de la Selección argentina en los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014, comenzó el análisis minucioso del conjunto dirigido por Marc Wilmots. Y yendo al archivo (y saliendo un poco del ambiente futbolístico) hay que destacar que, hace poco más de un año, los belgas se vieron envueltos en un escándalo por un conflicto dentro del plantel. E involucra a dos de las figuras actuales del equipo europeo en este Mundial: el arquero de Atlético Madrid, Thibaut Courtois y el mediocampista del Wolfsburgo, el colorado Kevin De Bruyne.

En aquella ocasión, las revistas belgas dieron a conocer que la novia de De Bruyne, Caroline Lijnen, no se encontraba del todo cómoda viviendo en Alemania junto a su pareja y viajó a Madrid para visitar a Courtois, con quien su novio tenía una amistad de varios años.
Lo cierto es que, lejos de ser un viaje más, eso iba a dar rienda suelta a un triángulo amoroso, ya que Lijnen inició una relación paralela con el arquero mientras mantenía su noviazgo con De Bruyne, quien al enterarse de la noticia confesó sentirse destrozado.

El hecho, fervientemente negado por Courtois, hasta fue admitido parcialmente por el jefe de prensa del Seleccionado belga: “No negamos que han existido problemas internos entre ellos. Pero he hablado con ellos y ambos confirman que este tema está zanjado. Los chicos se hablan de nuevo, e incluso bromean. Es cierto que el entrenador ha hablado con ellos sobre el tema. Pero nunca tuvo ningún impacto en el equipo nacional. Es una vergüenza que esto haya salido a la luz”.

Claramente, este episodio machacó la excelente relación de amistad que hasta ahí tenían los dos jugadores cuyos pases pertenecen al Chelsea inglés. Sin embargo, hoy en día, el tiempo parece haber arreglado un poco las cosas y ahora la paz volvió al seno del equipo belga, aunque dicen que la amistad se rompió.

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