Campo Santo es un municipio rico en yacimientos arqueológicos y paleontológicos. El hallazgo más reciente ocurrió a mediados de septiembre, cuando lugareños encontraron en un arroyo tributario del río Mojotoro restos óseos de un megaterio americano o perezoso gigante.
Los restos de este mamífero que se extinguió hace alrededor de 10 mil años fueron transportados desde el lugar del hallazgo a la sede del Museo Regional de las Sierras Subandinas (Campo Santo) por personal de esa institución, con el fin de resguardarlos y estudiarlos.
El director del museo, Gustavo Flores, precisó que en un primer análisis de los restos (y mediante consultas a distintos paleontólogos) se determinó que corresponderían a un ejemplar de megaterio (megatherium) americano. El hueso, correspondiente a la tibia del animal, fue encontrado al pie de una barranca y, aparentemente, habría salido a la luz a raíz de un desprendimiento de tierra. "Por el momento encontramos esta única pieza. Puede ser que el resto del esqueleto se haya disgregado o quizás haya más restos en el lugar", precisó Flores.
El megaterio americano es un género de mamífero placentario que habitó en América del Sur desde mediados del Período Plioceno (hace unos 2,5 millones de años) hasta que se extinguió hace aproximadamente diez mil u ocho mil años.
Hay que recordar que en noviembre del año pasado y también de las barrancas del río Mojotoro, se rescataron los fósiles de un gliptodonte.
Con los restos que fueron recuperados luego de los trabajos de limpieza de los sedimentos, se están ultimando actualmente los detalles para su exhibición en el museo regional de Campo Santo.
El ejemplar de gliptodonte y los restos del megaterio se pondrán a la vista del público junto a otros restos fósiles que se fueron recuperando en el Valle de Siancas.
Flores señaló que "el intendente del municipio, Mario Cuenca, anunció que el Museo Regional de las Sierras Subandinas será inaugurado el próximo viernes 30 de octubre a las 19", y remarcó el nivel de excelencia que tendrán las seis salas con las que contará la institución dedicada al estudio y preservación de restos arqueológicos y paleontológicos.
Entre las piezas que albergará el flamante museo de Campo Santo se destaca un importante tesoro arqueológico, consistente en ochenta cerámicas realizadas alrededor del 300 o 400 antes de Cristo por integrantes de la cultura denominada Complejo Cultural San Francisco.
Son restos de gran valor histórico y arqueológico que Gustavo Flores recuperó entre 1981 y 1992 en sitios arqueológicos ubicados en Salta, cerca de General Güemes.

Un perezoso gigante que se alimentaba de hojas y raíces
El megaterio americano era una especie enorme que llegaba a pesar unas 3 toneladas y a medir unos 6 metros de longitud. Presentaba huesos más robustos que los de un elefante, un cuerpo muy voluminoso y una cabeza relativamente pequeña, carente de dientes y colmillos, salvo por 4 molares a cada lado de ambos maxilares que eran de crecimiento continuo. Con ellos trituraba ramas, hojas, frutos y flores, pero también utilizaba las uñas para escarbar la tierra en busca de raíces y tubérculos. Su enorme cuerpo estaba cubierto de un espeso pelaje cuyo color variaba según la edad y el sexo. Estaba provisto de patas cortas, pies muy grandes, robustas garras encorvadas y una cola de 50 cm de diámetro en su nacimiento.
Eran perezosos terrestres de gran tamaño, parientes de los actuales perezosos que habitaron en Sudamérica. Su enorme tamaño le permitía alimentarse a alturas a las que no tenían acceso otros herbívoros contemporáneos. Elevándose sobre sus poderosas patas traseras y usando su cola para formar un trípode.
El primer espécimen fósil de megatherium fue descubierto en 1788 por Fray Manuel Torres, sobre la ribera del río Luján, en Buenos Aires. Ese fósil fue enviado al Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

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