Estudiantes  de robótica  alcanzan un  segundo lugar

El encuentro de los amantes de la robótica se concretó en San Luis días atrás, sin embargo los pequeños salteños que lograron el segundo puesto a nivel nacional en la lucha de sumo no dejaron de estar emocionados. Desde Salta partieron junto a sus profesores y algunos padres un total de 15 chicos. El destino final era la Universidad de La Punta donde más de 300 niños y adolescentes luchaban por armar el mejor robot y cumplir los objetivos marcados en cada una de las etapas. "Nos dimos cuenta que vamos bien y no estamos tan lejos de los avances de las demás escuelas, pese a tener un acceso limitado a la tecnología", destacó la profesora Cecilia Budeguer.

Los equipos con los que viajaron los estudiantes para la competencia se construyeron y armaron en Salta y terminaron de ser adaptados en la Universidad de La Punta, teniendo en cuenta el ambiente donde iban a desarrollar sus actividades.

Budeguer dijo que durante estos encuentros los chicos que se interesan por la tecnología descubren que no son los únicos y que hay cientos de personas iguales a ellos, con los mismos intereses, preocupaciones y expectativas. "Esto los ayuda y les genera experiencias. Incluso, nuestros chicos tuvieron la suerte de realizar tareas colaborativas con equipos que ya viajaron a encuentros de robótica en Alemania y Japón", afirmó la profesora. El equipo ganador de la práctica de sumo con el robot estuvo integrado por cuatro miembros, entre los que se cuentan dos niñas de 10 y 12 años. "Esto es un dato muy importante para nosotros, porque muchas veces los papás consideran que la robótica no es una disciplina que las nenas puedan desarrollar. De hecho hemos tenido esos planteos en el instituto", recordó la profesora, muy contenta de que el género hayan demostrado sus cualidades. El próximo encuentro de la Roboliga se concretará en 2018 en la ciudad de Buenos Aires, pero desde el IITA no pierden las esperanzas de poder traer el evento a Salta para 2019. "Sería bueno que las escuelas -tanto primarias como secundarias- comiencen a incorporar estos conocimientos de robótica", analizó Budeguer, teniendo en cuenta que durante el encuentro en la Universidad de La Punta varias provincias estuvieron representadas por estudiantes de colegios y escuelas incluso públicas.

María Viollaz es una de las integrantes del grupo que obtuvo el segundo puesto en la lucha de sumo. La pequeña de 10 años explicó que el robot que su grupo armó y manejó tuvo un gran desempeño en el juego. María participó junto a tres compañeros de 11 y 12 años. Al colegio donde va no se dicta ninguna materia de tenga relación con la robótica, pero eso no la desalienta, ya que aseguró que el próximo año participará de la competencia en los juegos de sumo.

Nicolás Muñoz tiene 14 años y viajó a la competencia nacional de la Roboliga cargado de expectativas. Hace un año que estudia en el Instituto de Innovación y Tecnología Aplicada, y advierte durante su diálogo con El Tribuno que el próximo año seguirá probando con nuevas tecnologías. "El encuentro fue una experiencia muy bueno. Creo que debería haber más competencias de este tipo porque ayudan a aprender de los demás y progresar", destacó el joven que cursa el segundo año de secundaria. En el caso de Nicolás, su grupo participó en la competencia "rescate de la víctima". En este circuito, el robot debe superar varios obstáculos para llegar al punto donde se encuentra la denominada víctima. En este juego los chicos deben mostrar el desempeño de su robot, que incluye desde el armado mecánico y electrónico hasta la formación de los programas que harán posible actuar a la máquina.

Nicolás participó junto a Alex, Thiago y Martín, con quienes estudia desde su llegada al instituto. Consultado sobre sus preferencias a la hora de elegir una carrera universitarias, destacó que está seguro de seguir ingeniería electrónica. "Mi pasión empezó cuando estaba en 7§ grado. Primero quería ser arquitecto, porque veía y trabajaba con los materiales que dejaba mi tía en casa, que tiene esa profesión. Hasta que un día mi mamá me compró un kit de robótica que eran con rafting con motor. Armabas un autito. Un día lo armé y me gustó. Un compañero del colegio me dijo de este instituto, le dije a mi mamá y acá estoy", resumió.

Confianza

Gianlucca Petrecca viajó pensando que los equipos a los que enfrentaría serían mucho mejores que ellos, pero al final la historia fue diferente. "No eran muy buenos, pese a que eran los excampeones de San Luis. Lo que pasó también es que este grupo compitió en dos categorías y en una se prepararon bien y a la otra no le dieron bolilla", detalló el pequeño de 9.

Consultado sobre si va a participar el próximo año, Gianlucca no dudó en afirmar que sí.

 

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