Castración y vasectomía en el perro macho

Por Walter Octavio Chihán

La castración del perro macho se realiza, a menudo, por conveniencia del propietario, sin embargo, también es frecuente que se lleve a cabo con una finalidad terapéutica.
El aparato genital del animal macho se compone de órganos genitales internos: la próstata, el cordón testicular y las vesículas seminales y de órganos genitales externos: el pene, protegido por la funda o prepucio, y los testículos, contenidos en el escroto. La producción de espermatozoides es continua. Su formación, llamada espermatogénesis, se efectúa en el tubo seminífero, donde unas células que reciben el nombre de espermatogonias, se dividen y evolucionan para dar espermatozoides.
La hormona testosterona es secretada por las células de Leydig y su función es dar al individuo los caracteres sexuales secundarios masculinos y estimular la secreción de espermatozoides.
La castración consiste en la extirpación de los testículos. Estos tienen dos funciones: la producción de espermatozoides y la secreción de la hormona masculina o testosterona.
 
Intervención de conveniencia
La castración es un método radical para el control de nacimientos. No se practica en el perro tan frecuentemente como en el gato, porque en el primero, la falta de testículos no solo impide la producción de espermatozoides, sino que también suprime la líbido.
La vasectomía es otra técnica, que consiste en seccionar el conducto que parte del testículo y lleva los espermatozoides a las vesículas seminales, verdaderos depósitos de líquido fecundante. La operación se realiza en la parte caudal por debajo del ano en la zona perineal. El animal vasectomizado se vuelve estéril, pero conserva una actividad sexual completamente normal.
 
Intervención terapéutica
El testículo es un órgano con una importante actividad fisiológica, que con relativa frecuencia puede convertirse en un foco de tumores. Estos pueden ser de varios tipos, según su naturaleza y el lugar donde se localizan.
La frecuencia de los tumores de testículo es mucho más elevada en el perro que en las demás especies animales. Por otra parte, en la especie canina la frecuencia de los tumores de testículos sólo es superada por la de los tumores de piel. En la mayoría de los casos, el tumor del testículo impone la extirpación de este último.
La castración también es indicada cuando se tiene necesidad de hacer descansar las glándulas que están bajo la dependencia de la testosterona. Algunas proliferaciones glandulares (próstata), dejan de extenderse cuando desaparecen las hormonas sexuales. El adenoma prostático y el circumanaloma son tumores benignos bajo dependencia hormonal. La castración provoca la disminución del tamaño de dichas lesiones y, al parecer, elimina el riesgo de evolución maligna.
La última indicación terapéutica de la castración, se relaciona con la acción de las hormonas sexuales sobre el funcionamiento del folículo piloso. En efecto, las alopecias (caída del pelo) pueden estar relacionadas con la actividad hormonal de ciertas glándulas (tiroides, glándulas suprarrenales, glándulas sexuales).

Técnica quirúrgica con anestesia general

Respecto de la técnica quirúrgica que se emplea, aunque la intervención para castrar un perro es de corta duración, se debe llevar a cabo con anestesia general. Según los casos, el veterinario practica una incisión mediana en la piel por encima del escroto, también se pueden hacer dos, una para cada testículo. Practico la primer técnica mencionada porque la recuperación del animal es más rápida. Luego, se incide la túnica vaginal y al quedar el testículo al descubierto es importante la ligadura del plexo vascular que acompaña a otros conductos, para evitar alguna hemorragia posterior. Luego se sutura la piel. Si el perro es muy nervioso se le puede colocar un collar isabelino en el cuello, para impedir que se lama o se saque los hilos de la sutura, evitando así las inflamaciones.
 
Efectos secundarios
Las hormonas sexuales actúan sobre el comportamiento y el metabolismo. Las modificaciones de conducta que se producen en el animal castrado son la prueba de ello: se muestra más tranquilo, disminuye su agresividad e incluso hasta puede desaparecer la hiperagresividad. También se puede observar una transformación de los caracteres sexuales secundarios (no levanta la pata para orinar).
El efecto de la castración en el metabolismo es muy conocido en el mundo animal, ya que esta práctica se utiliza para favorecer el engorde de los animales que se destinan a la producción de carne. 

Tendencia

El perro que es sometido a una castración lamentablemente tendrá tendencia a engordar si se continúa alimentándose de la misma manera que cuando se encontraba íntegro. 
Para evitar la aparición de la obesidad, habrá que controlar cada semana el peso del animal, reducir su ración alimentaria y suministrarles alimentos formulados para este fin, con un bajo nivel calórico.
 

 

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