Rafael Gómez, egresado de la escuela técnica Juana Azurduy, promoción 2009, y Leonel Alarcón, de la promoción 2013, aprovechando los conocimientos adquiridos durante el período de nivel secundario, formaron una sociedad para dedicarse a la instalación de cámaras de seguridad y trabajos de informática. Así llegaron a instalar cámaras en el colegio Facundo de Zuviría y acordaron con los directivos reparar solidariamente los bancos en desuso, de dicho establecimiento. "Egresamos con el título de Técnico en Máquinas Electromecánicas, eso me permitió ingresar a empresas privadas y adquirir más experiencia, luego nos juntamos con Leonel y fuimos contratados por el colegio Dr. Facundo de Zuviría para la instalación de 16 cámaras de seguridad. Cuando terminamos acordamos con los directivos, ya que en la EET Azurduy también aprendimos a soldar, hacer el arreglo de mesas y bancos que se encuentran en muy mal estado", expresó Rafael.
Juntando las partes como un rompecabezas y con los conocimientos en soldadura adquiridos en la Técnica Azurduy, lograron reunir partes de 30 sillas y 30 mesas, a las cuales les cambiarán las maderas y soldarán las partes rotas. Se estima que estarán en condiciones de ser usadas a mediados de la próxima semana.
"Creo que tuvimos un muy buen acuerdo, cada juego de silla y mesa nos cuesta entre $1.800 y 2.000, comprando el colegio los materiales y ellos poniendo la mano de obra, el costo se reduce a un 20% del anterior, además nos realizarán el mantenimiento, nuestra necesidad de sillas y mesas es de por lo menos 70 juegos, veremos cómo conseguimos el resto", expresó la vicerrectora Ester Homes.

 

Castigado por los robos

En cuanto a la instalación de las cámaras de seguridad en el colegio, se hizo necesaria debido a los constantes robos que sufrían, en especial durante los meses de vacaciones.
"El último robo tuvo lugar el pasado fin de semana, nos robaron una computadora, pero hicieron mucho daños, rompieron puertas y muebles. Con las cámaras por lo menos podremos saber quiénes fueron los responsables y tendremos mayores chances de recuperar lo robado", manifestó Homes.
Ubicado a la vera de la ruta nacional 34, rodeado de tierras de cañas de azúcar, sin vecinos en las cercanías, el colegio Zuviría fue siempre un blanco fácil para los delincuentes, a pesar del sistema de alarmas instalado.

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