Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en uno de sus últimos estudios sobre el tema género, un tercio de las mujeres en todo el mundo sufren algún tipo de violencia. Así como en determinado momento histórico distintas epidemias trascendieron en el planeta, actualmente la violencia de género es una de las "epidemias" que padecen las mujeres en el mundo.
En Salta, donde la cultura machista está muy arraigada, los casos de violencia contra las mujeres en sus distintos niveles se producen a diario.
El viernes pasado, una agente de la Policía de la Provincia contó que su exnovio, también efectivo policial, la había amenazado de muerte a ella y su hijo de 12 años. Ocurrió en el barrio Bicentenario, de Tartagal.
Luego del violento mensaje que recibió por parte de su expareja, la uniformada no se atrevió a radicar una denuncia formal dado el extremo temor que siente de que su ex tome represalias aún peores que las manifestadas hasta el momento, no solo en contra de ella sino también de su hijo.
El hecho ocurrió la de noche del viernes, cuando la mujer recibió una llamada con la que él le propuso hablar de la situación sentimental de ambos. Según manifestó la mujer, tras escuchar la propuesta que su el sujeto le hizo, se negó a reunirse con él y entonces comenzaron las amenazas.
En un contexto de violencia, el hombre dejó en claro que si entre ellos no podía haber nada más que estuviera preparada para recibir una hostilidad extrema de su parte.
La amenazó con romper y destrozar todo, además de matarla a ella y su hijo de 12 años. Fuera de sí, según expresó la agente de la Policía, él siguió amenazando con matar a los agentes del Sistema de Emergencias 911 si ella los llamaba, y luego señaló que se iba a quitar la vida.
El tormento se prolongó por varios minutos. El hombre, poseído por una extrema violencia verbal, no paró de insultarla y tratar de manipularla psicológicamente, a través del terror infundido, para que la mujer no reaccionara en su contra a través de una denuncia, por ejemplo.

Violencia engendrada

Se trata de un típico caso de violencia de género o familiar donde el hombre, desde un lugar patriarcal, no acepta que "su" mujer lo haya dejado ni mucho menos que ella busque nuevos horizontes con otra pareja.
La joven madre de 32 años hace siete meses que se separó del uniformado, al parecer esa separación estaría ligada a la violencia engendrada por el hombre hacia la mujer.
El hecho ocurrió en el barrio Bicentenario de Tartagal, al recibir la negativa de la mujer para una reconciliación, el policía comenzó con las amenazas.
Pese a no radicar la denuncia, la mujer y su hijo deberían recibir seguridad y contención de los organismos provinciales encargados del tema.

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