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22 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
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Mario Mimessi: "Si es necesario realizar traslados por las crecidas, el protocolo está listo"

Jueves, 22 de enero de 2026 00:18
Foto: Javier Rueda
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En el marco de un verano atravesado por lluvias intensas y situaciones de emergencia en distintos puntos de la provincia, el ministro de Desarrollo Social, Mario Mimessi, brindó una entrevista en el streaming de El Tribuno en la que detalló el trabajo del Comité de Emergencias Climáticas, la asistencia a municipios y comunidades afectadas, el monitoreo de los ríos Pilcomayo y Bermejo, y las obras y acciones que se ejecutan para mitigar el impacto de las crecidas.

Ministro, usted está a cargo del Comité de Emergencias Climáticas. ¿Cuál es la situación actual en la provincia?

Me toca presidir este comité por decisión del gobernador. Es un espacio que reúne a todos los ministerios que tienen injerencia en situaciones de emergencia. Este es el segundo año que funciona y, en estos días, por la gran cantidad de lluvias, hemos tenido que asistir a más de 16 municipios y a más de 300 familias, siempre en coordinación con los gobiernos locales y Defensa Civil, priorizando la integridad de las personas.

Foto: Javier Rueda

¿Cuáles son hoy los puntos más críticos?

Hemos tenido situaciones complejas en distintos puntos de la provincia. En Aguaray, por ejemplo, una quebrada ingresó a la zona urbana. En Vaqueros y La Caldera, donde trabajamos junto a los intendentes, la prioridad fue resguardar a las familias y, luego, avanzar en la planificación de obras que eviten que estas situaciones se repitan, sobre todo teniendo en cuenta el comportamiento de los ríos de montaña, que crecen de manera abrupta.

En el norte provincial, ¿qué nivel de preocupación genera hoy el río Pilcomayo?

El Pilcomayo es un río que nos mantiene siempre en alerta por su comportamiento impredecible. Desde hace meses se vienen realizando obras a través de Recursos Hídricos, reforzando defensas desde Hito Uno hasta Vertiente de las Costas, y también se ejecutó un canal que permitió alejar el cauce de la ruta 54, lo que hasta ahora dio muy buenos resultados. Además, Vialidad trabaja en badenes y defensas en distintos puntos críticos. Hoy no hay una situación de gravedad, pero siempre dejamos un margen por la imprevisibilidad del río. Si es necesario realizar traslados preventivos, el protocolo está listo: fuerzas de seguridad, Ejército, Gendarmería, Desarrollo Social, Aviación Civil, Salud y Educación tienen definidas sus tareas para actuar de manera coordinada.

¿Cómo funciona el sistema de monitoreo del Pilcomayo?

La Secretaría de Recursos Hídricos lleva un seguimiento permanente de lo que ocurre en las cuencas altas de Bolivia. Muchas veces el río crece aunque en Santa Victoria esté despejado, porque responde a las lluvias aguas arriba. Ese sistema de alerta nos permite anticipar escenarios.

Foto: Javier Rueda

¿Cómo es el trabajo con las comunidades originarias en estas situaciones?

Es central. Siempre trabajamos en diálogo con caciques, referentes, intendentes y legisladores. Son ellos quienes mejor conocen el territorio y quienes transmiten la información a la población. Las decisiones se toman con ellos y no de manera unilateral.

¿Qué sucede con el río Bermejo y la zona de Aguas Blancas?

El Bermejo es más previsible que el Pilcomayo. Ya tenemos planificada la asistencia para Rivadavia Banda Norte y Banda Sur. En Aguas Blancas no fue necesaria la intervención directa, pero sí en Isla de Caña y otros municipios. En el caso del Bermejo, muchas veces la asistencia se realiza con puentes aéreos o vehículos pesados por el anegamiento de caminos.

En el Valle de Lerma también hubo situaciones críticas por las lluvias y cortes, como en la ruta 68. ¿Cómo se está abordando esa problemática?

Ahí también actuamos de manera inmediata con la asistencia a los vecinos, incluso bajo la lluvia. Pero celebro que el Gobierno no se limite solo a la ayuda social, sino que planifique obras estructurales. En los Valles hay una obra histórica en ejecución, que es la autopista y la circunvalación anunciada por el gobernador, con una inversión muy importante, que va a contribuir a solucionar de fondo, entre otros temas, los problemas de inundaciones.

 

 

¿Qué otros municipios presentan situaciones complejas?

Aguaray, por ejemplo, donde una quebrada que baja del cerro Iquira ingresó a la zona urbana con agua y lodo. También en zonas serranas, donde las lluvias intensas provocan cortes de caminos. Allí es clave el trabajo permanente de Vialidad para recuperar la transitabilidad lo antes posible. Lo que sorprende este año es la magnitud de las lluvias en toda la provincia, sin distinción de regiones.

¿Qué proyecciones tienen para el resto del verano en cuanto a las precipitaciones?

Sabemos que será un período con muchas lluvias. Hay que distinguir lo que llueve en Salta, que genera crecidas repentinas y problemas en caminos, de lo que llueve en Bolivia, que impacta en ríos como el Pilcomayo. Las crecidas son necesarias para el ecosistema del Chaco, para las cañadas, las lagunas, los animales y la vegetación. Lo que buscamos es que esas crecidas no tengan consecuencias para la población.

En este contexto, ¿hay recursos suficientes pese al ajuste nacional?

Cuando asumí, el gobernador fue muy claro: el área social no iba a escatimar esfuerzos. Nuestro presupuesto no se vio resentido, porque la prioridad es estar cerca de los salteños. Además, tenemos un diálogo respetuoso con Nación y con la ministra Pettovello, que nos ha permitido gestionar recursos. El camino es el diálogo y pensar siempre en lo mejor para la gente.

Foto: Javier Rueda

¿Se incrementó la demanda de asistencia social?

En situaciones como inundaciones, la demanda crece: colchones, módulos alimentarios, agua. Pero el desarrollo social también implica dar herramientas para que la gente deje de depender del Estado. El año pasado entregamos más de 2.500 herramientas a emprendedores que se capacitaron. Eso permite que muchas familias generen su propio trabajo y autonomía.

El gobernador suele pedir que los ministros no estén detrás de un escritorio. ¿Cómo vive esa consigna?

Coincido plenamente. La política es territorio. Para dar soluciones hay que conocer la realidad en primera persona. Salta es diversa, con climas y culturas distintas, y no hay nada más productivo que estar cerca de la gente para entender sus necesidades.

Usted viene del radicalismo y hoy integra el equipo de Gustavo Sáenz. ¿Cómo fue ese proceso?

Primero conocí a la persona antes que al político. En pandemia, cuando me tocó ser intendente de Tartagal y enfrentar situaciones muy duras, encontré en el gobernador a un ser humano además de un gobernante. Creo que la buena política es la que está al servicio de la gente, más allá de las banderas partidarias. En Salta se entendió antes que en el país que había que sumar voluntades y no profundizar grietas.

Por último, como tartagalense, ¿cómo ve hoy a su ciudad?

Mi vida, mis afectos, todo está en Tartagal. Le deseo lo mejor, gobierne quien gobierne. Si a quien conduce le va bien y hace una buena gestión, a la sociedad le va a ir bien. Yo siempre voy a querer que a Tartagal le vaya bien.

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