Arreglarán una de las galerías del cementerio

Por Bernardita Ponce Mora

Un grupo de operarios del cementerio municipal de la Santa Cruz derribó ayer el techo de la galería K. En el sector hay unos 250 nichos y existía peligro de derrumbe.

En algunos medios trascendió el lunes por la tarde que el techo se había caído debido a su mal estado. El director del camposanto, Jorge Bohuid, que está en el cargo desde mayo de 2016, salió a desmentir estas versiones y reveló que el techo venía con problemas desde años atrás.

Contó que durante el verano del año pasado habían caído unos dos metros cuadrados de cielorraso. Tras ese episodio, profesionales determinaron que era necesario bajar el techo antes de que se derrumbara por sí solo.

Este año, sin arreglos, se pusieron fajas para clausurar el lugar durante la época de lluvias pero los familiares ingresaban igual. Unos meses atrás se pidió presupuestos para refaccionar el techo, que no bajaban de los 300 mil pesos. Entonces se propuso trabajar por administración, con 10 técnicos en obras del cementerio. De este modo, los presupuestos pasaron a ser de menos de 100 mil pesos.

Hace una semana se desprendió un trozo más de cielorraso y eso apuró los trabajos, tras gestiones con el secretario de Ambiente y con el de Hacienda. La obra es inspeccionada por profesionales de la Secretaría de Ambiente y Servicios Públicos de la Municipalidad.

La más crítica

La galería K -de unos 30 metros de largo y cerca de 60 años de antigedad- era la que se encontraba en peor estado. Uno sector se levantará con mampostería y se hará un techo de tal manera que el agua de la lluvia caiga hacia un costado, donde hay césped.

Los técnicos, según dijo Bohuid, aseguraron que las galerías O, P y Q -de unos 40 años-, que tuvieron problemas el año pasado, no corren riesgo de derrumbe. El director consideró que si hay sectores en peligro, serán clausurados.

Bohuid explicó que para estas obras se pidió una partida especial en virtud de una ordenanza de 2014, la cual prevé que todo lo que recaudan los cementerios municipales -de la Santa Cruz y San Antonio de Padua- deberá volver a las administraciones para ser invertido en infraestructura y en mejores condiciones laborales para los cerca de 120 empleados.

Por mes, las dos necrópolis recaudan 800 mil pesos -según datos de mediados de 2016-. El director de la Santa Cruz lamentó que tuviera que caer parte de un cielorraso para que se derivaran los fondos para mejorar la estructura edilicia.

No da abasto

Bohuid manifestó que el cementerio de la Santa Cruz, de 14 hectáreas, está colapsado en cuanto a disponibilidad. Del total de los 16.967 nichos existentes, solo 13 están libres. Además, hay 2.500 mausoleos.

El mantenimiento de un nicho cuesta 80 unidades tributarias que, a razón de $6,35 cada una, son alrededor de $500 por año. Si las familias de los difuntos no abonan como corresponde, tras ser notificadas de la deuda, los nichos son liberados y los cajones van luego a una fosa común. El director calculó que solo hay espacio para una fosa más.

Ante este escenario, una de las alternativas en las que se piensa es la cremación, cuya disposición final ocupa mucho menos espacio que un cajón. Otra idea, más innovadora, consiste en colocar las cenizas en urnas cinerarias biodegradables, enterrarlas y plantar encima un árbol, lo que parece más sustentable desde un punto de vista sanitario y ambiental.

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