El laboratorio de bromatología de la Municipalidad voló por los aires. No es una metáfora. En la madrugada de este domingo, alrededor de la 1, el sonido de una fuerte explosión repercutió por al menos 20 cuadras a la redonda del Centro Cívico Municipal (CCM), donde se encontraba el establecimiento de análisis de alimentos.
Los peritos de Bomberos de la Policía descartaron, pasado el mediodía, todas las especulaciones sobre un posible atentado, luego de establecer que el siniestro se produjo por la fuga en una válvula de un cilindro de gas licuado de petróleo (GLP) a granel (una “chancha”) que abastecía al edificio.

Hasta la noche del mismo domingo, la Municipalidad no había recibido informes oficiales, aunque sí habían mantenido conversaciones con Seguridad de la Provincia. La Fiscalía Penal 5, en tanto, abrió una investigación. Según explicó a El Tribuno el jefe de la Policía, Ángel Silvestre, el gas licuado de petróleo, a diferencia del natural comprimido, tiende a mantenerse en planos inferiores por lo que su disipación en el aire es muy lenta.

Contó que los dos guardias de la seguridad privada nocturna del CCM sintieron el olor característico del gas y de inmediato cerraron la válvula de la chancha instalada fuera del laboratorio, pero uno de ellos apagó un interruptor de luz, que hizo el chispazo detonante del combustible volatilizado. Un accidente previsible que por casualidad no tuvo ningún herido de gravedad. 

“Hubo un sonido muy fuerte y seco, un estruendo que hizo temblar a las casas”, coincidieron muchos vecinos de la zona. Algunos transeúntes describieron que la onda expansiva levantó polvo y restos de escombros a varias calles del CCM. 

El laboratorio estaba ubicado en la parte derecha de la playa de estacionamiento del CCM, al lado del Tribunal de Faltas. 

Los dos guardias de seguridad del predio resultaron con lesiones leves, golpes sobre todo, y fueron dados rápidamente de alta en la clínica donde recibieron asistencia. En tanto, dos mujeres y un niño de cinco años de viviendas colindantes al Centro Cívico también fueron afectados por la explosión, pero las heridas que tuvieron no requirieron de internación.

A una de las casas le estallaron los vidrios de las ventanas del frente por la onda expansiva.

Durante la madrugada y la mañana circularon varias versiones sobre las causas de la explosión. La más llamativa es que habían arrojado una bomba, algo que fue desestimado en la madrugada tras un análisis de las cámaras de la Policía que están apostadas en el sector. “Una de las primeras cosas que hicimos fue revisar las cámaras que tenemos cerca del CCM, por las manifestaciones sociales que se suelen organizar, y no se vio nada”, confirmó el secretario de Seguridad de la Provincia, Jorge Ovejero.

Falta de certezas de los funcionarios

Hoy hubo muchas dudas entre los funcionarios sobre qué generó la explosión. En las conjeturas pesaba que la garrafa cilindrada estaba intacta.

Antes del mediodía, el intendente Gustavo Sáenz escribió en su cuenta de Facebook: "Extraña mucho el horario de la explosión y que después de tantas horas no se haya podido identificar qué la provocó".

Kripper remarcó la necesidad de contar con todos los informes que por ahora están bajo el poder de la Fiscalía Penal 5. Por la cobertura del seguro, señaló que se hará otra inspección y un peritaje.

"Queremos saber la causa real, también para erradicar responsabilidades de funcionarios municipales. El viernes a las 15 fue el cierre de la garrafa, que está en condiciones. Tenía un 40 por ciento de gas. Queremos tener certezas, tenemos que hacer la presentación en el seguro, para poder presentar alguna reparación", agregó Kripper.

El coordinador general de Intendencia, Pablo Outes, también afirmó que esperarán los informes oficiales. "El laboratorio de bromatología no utiliza elementos químicos que pudieran causar la explosión, por lo tanto esta teoría también queda descartada".

Esta noche, en la zona afectada se había reforzado la presencia de policías. Kripper aseguró que en el Tribunal de Faltas no se perdieron documentos.

La explosión

Poco después de la 1 de la madrugada se produjo una explosión en el interior del edificio del Centro Cívico Municipal, por lo que inmediatamente bomberos de la policía y efectivos de unidades especiales pusieron en marcha el protocolo de emergencias, asistiendo a las personas heridas y el relevamiento de vecinos, controlando su estado de salud y daños sufridos.

Tras lo sucedido se registraron daños materiales en el edificio municipal y en algunas viviendas aledañas, donde hubo rotura de cristales en ventanas y caída de techos.

David Leal, coordinador general de Prevención y Emergencias de la Municipalidad poco después de la explosión dijo a El Tribuno ya descartaba que esta no había sido originada por la garrafa, dado que esta se encontraba intacta. "Por la magnitud y la onda expansiva fueron afectados los vecinos de la calle Lola Mora. Estamos haciendo un relevamiento domicilio por domicilio para evaluar daños, elevar informes y tomar cartas en el asunto. Gracias a Dios no se lamentaron víctimas", había informado. 

 

Uno de los primeros funcionarios en hacerse presente en el lugar fue Nicolás Avellaneda, subsecretario de Control Comercial de la Municipalidad quien atendió a los vecinos de la calle Lola Mora, los más afectados fuera del municipio por la explosión junto con los de las viviendas del canal Vélez Sarsfield. 

Según manifestaron los vecinos, tanto a este medio que se hizo presente pocos minutos después de la explosión como a los funcionarios, las pérdidas fueron materiales aunque hubo gran aflicción dado que volaron vidrios y objetos pesados. Algunos también temían por derrumbes dado que habían visto desprendimientos. De todas maneras, no fue necesario realizar ninguna evacuación. 

"Estamos verificando inmueble por inmueble, la explosión fue demasiado fuerte", dijeron desde Prevención y Emergencias. 

El Tribuno, en el lugar de los hechos

 

 

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