Vecinas, indignadas con el intendente

Un grupo de vecinas autoconvocadas de la localidad de Vaqueros se concentraron ayer en el edificio municipal, donde expresaron su malestar por la decisión del intendente Daniel Moreno de modificar el funcionamiento del Área de la Mujer. La indignación de las vecinas se acrecentó más aún por el hecho de que el jefe comunal resolvió a último momento suspender la reunión que estaba prevista para ayer, con el argumento de que debía trasladarse al departamento Rivadavia para entregar donaciones a las familias inundadas.

La socióloga Ana Pérez explicó que los problemas comenzaron el mes pasado cuando Moreno designó al frente del Área de la Mujer al abogado Jorge Aguero y que desmanteló al equipo técnico que venía trabajando ad-honorem. "Vaqueros es un pueblo donde hay muchas denuncias por violencia de género y por abusos a menores y con la decisión que tomó el intendente lo que hace es dejar desamparadas a las víctimas", expresó Pérez a El Tribuno. El enfado de las 20 mujeres que se concentraron en el salón municipal se potenció porque Moreno no designó a ningún vocero para que explicara los motivos de su ausencia.

En medio de un ambiente caldeado se hizo presente el subsecretario de Obras Públicas, Emilio Pánico, quien manifestó que el intendente tenía un compromiso con la Agrupación Gaucha de Vaqueros de llevar las donaciones a Rivadavia. "Pero también tenía un compromiso con nosotras y con suspender la reunión a último momento nos faltó el respeto", disparó Olga Beatriz Lubel. La vecina calificó como un acto de discriminación el hecho de que se haya designado a un hombre al frente del Área de la Mujer. "Lo que está provocando el intendente con este tipo de decisiones es un retroceso a derechos consagrados por leyes y tratados internacionales", sentenció Lubel.

Por su parte, María Julia Peralta sostuvo que con su actitud Moreno subestima el reclamo de las mujeres. "Cuando solicitamos la reunión el intendente nos dijo que solo pedía recibir a cuatro voceras, porque en su despacho solo tenía cuatro sillas", se quejó Peralta. A su juicio la modificación del organismo que desde hace dos años viene trabajando en apoyo a las víctimas de violencia de género, agrava de manera peligrosa esta problemática. Las autoconvocadas subrayaron que en Vaqueros tienen contabilizadas más de 200 denuncias por agresiones de todo tipo a mujeres y por abuso de menores en el círculo familiar. "No queremos otra Jimena Salas", advirtieron al referise al caso de la vecina de 44 años que fue asesinada de manera salvaje, en su vivienda de San Nicolás, en enero de 2017. Pese al tiempo transcurrido este crimen se mantiene impune.

El arquitecto Pánico trató por todos los medios de justificar la ausencia de Moreno y se comprometió a realizar las gestiones ante el intendente para que las reciba. Otra de las vecinas interpretó como un despropósito que hayan sido atendidas por un funcionario que nada tiene que ver con esta problemática. "El reclamo de las mujeres es entendible, pero también tienen que entender que el intendente tuvo que viajar por un compromiso contraído con anterioridad", señaló Pánico a este medio.

“Nos echaron sin siquiera darnos las gracias”

Las exintegrantes del equipo técnico expresaron desencanto por la decisión tomada.

Salguero y Paredes, las profesionales echadas del equipo.

Lorena Salguero (trabajadora social), Andrea Paredes (psicopedagoga) y Marisel Gómez (psicóloga) eran las integrantes del equipo técnico del Área de la Mujer en Vaqueros. Desarrollaban su labor ad-honorem desde noviembre de 2016 y con los cambios dispuestos por el intendente Moreno prescindieron de sus servicios.

“Nos echaron sin siquiera darnos las gracias”, expresaron las profesionales con una sensación de desencanto. Dijeron que lo más doloroso de todo es que tienen prohibido el ingreso al Centro Integrador Comunitario (CIC), donde funcionaba el organismo. “El Área de la Mujer fue creado por decreto municipal sin presupuesto, pero decidimos hacer nuestro aporte porque vivimos en Vaqueros y porque nos preocupan los problemas de violencia de género y los abusos”, dijeron. Y remarcaron: “Tenemos muchísimos casos de mujeres golpeadas y lo que nosotros hacíamos era un seguimiento, apoyo y contención de las víctimas”. En ese sentido señalaron que mantenían un contacto permanente con la Justicia y con los organismos provinciales que trabajan con esta problemática.

“Si bien trabajábamos ad-honorem, teníamos la esperanza de que en algún momentos seamos remuneradas, pero nos sorprendió que de la noche a la mañana nos hayan cerrado las puertas y que se echara por tierra el trabajo que veníamos realizando”, se quejaron. Según las profesionales, lo más sorprendente de todo es que se haya designado a un hombre al frente del área y con un cargo remunerado. “No es que estemos en contra de los hombres y que cobre por su trabajo, lo que asombra es que nos discriminen, sobre todo en una área tan sensible al drama que sufren las mujeres”, subrayaron. Salguero, Paredes y Gómez resaltaron el apoyo del cabo Cruz, un policía capacitado en violencia de género. “Él nos suministraba los datos de las denuncias que recibían en la comisaría y a partir de allí realizábamos visitas a las víctimas y todo el trabajo de contención”, resaltaron. Por último señalaron que “es preocupante que muchas mujeres golpeadas queden desamparadas”.

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