“La clase dirigente de Argentina no  está interesada por la educación”

Mariano Narodowski estuvo en Salta en el marco del Pre Foro de Calidad Educativa que estuvo organizado por la Universidad Católica de Salta, el Ministerio de Educación de Salta y “Educar 2050”. El académico, docente, pedagogo e investigador desató aplausos varios de la concurrencia que se dio cita al Teatro del Huerto con sus ocurrencias, sus ejemplos y sus conocimientos sobre política educativa y pedagogía. Su flamante libro “El colapso de la educación” propone una agenda alternativa para salir de esa crisis y volver a atraer a la escuela pública a los sectores populares y a las clases medias y altas. En medio de las firmas de autógrafos, libros y selfies se dio un tiempo para dialogar con El Tribuno.

¿Sobre qué habló en su disertación en nuestra ciudad?
Hablé de mi posición sobre las posibilidades de la educación en Argentina, las posibilidades de innovar, de mejorar la calidad educativa y las restricciones que lamentablemente tenemos en términos de normativas, presupuestos y de la imperiosa necesidad que tenemos los argentinos de construir un proyecto nacional con un liderazgo claro de la dirigencia, no sólo de políticas sino de todos los sectores sociales y económicos.

Existe una idealización de Finlandia y de sacar como caballito de batalla en las discusiones de educación, pero usted destruyó esa idea...
Yo creo que Finlandia es un país muy avanzado en términos educativos, pero también es muy avanzado en cuestiones socioeconómicas. Es un país sin pobres. Es un país tan avanzado que no hay herencias, todos nacen en igualdad de condiciones porque no heredás la plata de tu papá. Es un país en donde se pagan tantos impuestos que no hay posibilidad de escuelas privadas. Y en ese contexto de país muy desarrollado hay una educación muy buena. Me parece que la Argentina puede aprender algunas cosas de Finlandia, pero tenemos que entender que nuestra realidad es completamente distinta. Debemos avanzar y crecer desde nuestra propia realidad.

¿Qué siente cuando todos opinan de educación?
Yo creo que está bien que se opine de educación así como yo opino del dólar, de inflación o de fútbol. Eso no está mal. Ahora, me parece que es necesario que los gobiernos tengan en cuenta las opiniones de los expertos. Los expertos no siempre coincidimos. Tenemos visiones distintas, pero tenemos una mayor preparación y podemos aportar desde un lugar más técnico.

¿Cómo es posible que las problemáticas que se detalla en sus libros siguen teniendo actualidad a pesar de los años que transcurrieron?
Yo creo que algunas cosas han mejorado, pero las problemáticas centrales siguen iguales. En Argentina tenemos que cada 100 chicos que entran en la escuela secundaria 60 no la terminan. Es decir que hay un 60% de abandono. Del total de ese abandono, el 70% que se va son adolescentes varones pobres ¿Qué significa eso? que si no van a la escuela los estamos expulsando a la marginalidad, a la economía del delito o al trabajo precarizado porque qué trabajo vas a conseguir en blanco y digno si no tenés título secundario. Esa es la prioridad. Es que esos millones de chicos que abandonan la escuela secundaria vuelvan a la secundaria para tener una sociedad más justa y cohesionada.

¿Esa es la grieta verdadera de la que hablaba?
Yo creo que hay una grieta brutal en Argentina que es la segregación escolar. Es decir que hay escuelas para ricos, escuelas para clase media alta, para la clase media baja y escuelas para los pobres. Esto se da naturalmente, no es que nadie lo decide, la sociedad se va organizando así. Yo creo que esto es un gran error porque la escuela pública tiene que volver a ser de todos. Mezclemos los ricos con los pobres, las distintas religiones porque esa es la única manera de cohesionarnos como país democráticos. La escuela pública tiene que enseñar a vivir juntos.

Es que no hay un consenso de lo que se quiere en materia de política educativa...
No hay. Hace muchos años que no hay, desde Frondizi diría yo. Desde hace más de 60 años que no hay un consenso. Yo lo publiqué en mi último libro ‘El colapso de la Educación’, publicado hace unos meses, donde digo que la clase dirigente argentina no está interesada por la educación. No digo solamente la política sino también los empresarios, la CGT, las religiones, los intelectuales; no hay un interés en conjunto. Hay sí, personas que están interesadas. Yo creo que el presidente Mauricio Macri es una persona interesada en temas educativos, creo que el gobernador Juan Manuel Urtubey también, pero no alcanza con personas individuales sino que ellos tienen que armar un bloque de acumulación de poder para que la educación sea una prioridad. Y esto, hasta ahora no ha ocurrido.

Para eso dio el ejemplo de Tabaré Vázquez en Uruguay...
Así como existió en Argentina el plan Conectar Igualdad donde brindaban una computadora por alumno, en Uruguay comenzó un poquito antes un plan parecido llamado Ceibal. Dicho plan fue propuesto por el presidente Tabaré Vázquez con la absoluta oposición de su partido (Frente Amplio), con la oposición de la oposición (Partido Colorado y Blanco) del sindicato de los docentes, de los docentes en general, de los intelectuales y de los medios porque todos decían que era mucha plata para un país como Uruguay y que eso no servía. Sin embargo, él siguió para adelante y hoy el plan es muy exitoso mientras que Conectar Igualdad va languideciendo el Ceibal sigue existiendo. Al día de hoy todos los uruguayos reivindican el Ceibal. Ese es un caso claro de un dirigente de un país hermano que tuvo la capacidad, la visión y el liderazgo para llevar adelante una idea. En la Argentina, en los distintos gobiernos que se vienen sucediendo, esto no existe.

¿Sobre qué habla este nuevo libro?
Habla sobre el colapso de la educación en nuestro país y el tema central es cómo los argentinos perdimos la escuela pública, pero también dice cómo podríamos recuperarla.
 
 

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