Juan Guinot: “La imaginación, indispensable para sacudir paradigmas”

“En un pueblo de provincia, el lado Oscuro de la Fuerza usa su arma para contaminar un río: la estrella de la muerte. Solo un Jedi de doce años de edad podrá enfrentarlos. Guiado por su padre, que viene del más allá vestido de Kenobi, emprenderá una aventura donde encontrará pocos aliados y muchísimos enemigos. Misión Kenobi es una historia que te hará recordar que la Fuerza está contigo”, se lee en la contratapa del libro más reciente de Juan Guinot, una de las novedades más atractivas en el universo infanto-juvenil actual. En diálogo con El Tribuno, el autor reflexiona sobre la importancia de la lectura y su pasión por la saga de George Lucas, entre otras cosas. 

Recientemente reeditaste “Misión Kenobi”, una novela orientada al público juvenil ¿Qué motivó la reimpresión? 

Ediciones Corregidor tomó la decisión de republicarla para que forme parte del catálogo juvenil Puentes de Papel. Ni bien me lo comunicaron, me volví loco. La editorial de la familia Pampín tiene un prestigio ganado por la calidad de los libros que publican, la coherencia ideológica y el compromiso con las librerías. En el caso de mi novela, la editorial decidió convocar al ilustrador de manga (comic japonés) Lea Caballero, lo que le agrega al libro un campo narrativo ampliado desde el arte (es un capo) que suma Lea.

El libro llama la atención por su vínculo con Star Wars...
Soy fanático de Star Wars y, en el libro, retrato el primer impacto (un flechazo) que me provocó ver la primera película de la saga en el cine Español de mi pueblo, cuando tenía 9 años. El universo de Star Wars parece estar en constante expansión. Lo que logró George Lucas es maravilloso. Una de las cosas que más disfruto es compartir esa pasión con Cyrano, mi hijo. Ir a ver cada estreno de una nueva película de Star Wars es como ir a la cancha a ver a Boca Juniors.

En este sentido ¿creés que la lectura de los jóvenes en compañía de adultos es recomendable o no? ¿Por qué es importante que los jóvenes lean, más allá de las redes sociales?
Compartir una lectura puede ser interesante. Pero, si la pregunta apunta a cómo cooperar desde el mundo adulto en la lectura de los libros con los niños y niñas, me inclino más a sugerir que las cosas prenden cuando lo que se comparte es pasión, que si el adulto conecta con esa pasión internamente (por ejemplo, en la lectura), será más fácil sumar al jeidaje. Los niños y las niñas tienen una antena muy afinada para detectar cuando algo que les llega no es genuino y una destreza inigualable para alejarse de las trampas.

El libro tuvo un buen recibimiento en escuelas de la Argentina y otros países ¿considerás que la literarura o la imaginación no tienen fronteras, a pesar de las localías de cada historia?

La imaginación te salva. La creatividad activada es de las mejores manifestaciones que he visto de nuestra especie. Sin creatividad no vas a ningún lado, terminás en un limbo. Y no lo digo solo para el arte. Incluyo a todos los aspectos de la vida en el que más de un paradigma nos contiene (y retiene), pero debe saber que estamos haciendo como para subvertirlo. La imaginación es indispensable para sacudir paradigmas.
Y esto tiene que ver con la elección de un pueblo. Me crié en una ciudad chica (Mercedes, Buenos Aires). El pueblo puede representar esto que digo: un lugar donde todo está regido de una manera y tenés que ser lo que el colectivo poblacional (el ontológico) quiere de vos. Solo un acto creativo te salva. Esto llevé a Misión Kenobi. El protagonista (un niño que no pasa los 12 años) encuentra en Star Wars el modo de sacudir los amarres con una imaginación (la Fuerza) y enfrentar aquello que los está destrozando (la contaminación del río por los efluentes de la fábrica Ducilo).

¿Aún en las fantasías más profundas debemos estar atentos al lado oscuro, esa es la enseñanza de la historia?

Siempre. El lado Oscuro de la Fuerza también se mete con el Jedi, siempre tienta con éxitos al contado y de paga abundante. No se puede bajar la guardia. El primer espejo que te muestra la presencia del lado Oscuro es uno mismo. Verlo es el primer paso.


En Chacharramndi, el libro por el que recibiste el Premio Sigmar 2015, el héroe también es un niño y el contexto también es un pueblo pequeño ¿son meras casualidades?
Me crié en un pueblo y me fui a Buenos Aires a los 17 años. Las experiencias de mi infancia (e incluye los viajes que hacíamos en nuestro Dodge Polara) son campo fértil para la construcción de universos y personajes que plasmo en mis novelas y obras de teatro.

Recorrés el país como narrador oral ¿creés que llegarás a Salta entre zombis y ovnis?
Me contactan, nos ponemos de acuerdo con los honorarios y ahí me tendrán. Narrar las historias que escribo es una de las cosas que más me gustan. Siempre disfruté de los cuentos y anécdotas que se contaban en casa (fantasmas, ovnis, dimensiones paralelas, zombis) por eso me gusta mucho poder seguir con esa tradición oral que conecta con campos sensoriales distintos a la experiencia individual de leer un libro.

¿Estás trabajando en otro libro?
Acabo de terminar una novela infantil. No quiero contar mucho más porque mi hijo Cyrano me va a retar si hago spoiler.
 

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