Según el vocero del Vaticano, Alessandro Gisotti, el Papa no destituyó a Gustavo Zanchetta del obispado de Orán, sino que él decidió renunciar. "En el momento de su renuncia en julio de 2017, Zanchetta solo le había pedido a Francisco que lo dejara salir de la Diócesis de Orán, en el norte argentino, porque tenía relaciones difíciles con sus sacerdotes y era incapaz de gobernar al clero", aseguró Gisotti.

Desde Roma también aseguraron que las denuncias "surgieron en los últimos meses, casi un año después de que el papa Francisco le creó la nueva posición para él como asesor de la oficina de administración financiera de la Santa Sede".

Sin embargo, en una entrevista concedida en exclusivo a este medio, el actual obispo de Orán, Luis Scozzina, aseguró que el Papa decidió remover a Gustavo Zanchetta del Obispado de Orán y confirmó que fue por las denuncias en su contra.

"Me encuentro con un hecho consumado y caigo acá. Lo de Zanchetta tiene que ver con una gestión que no respondía a lo que el papa Francisco quería. Las razones, vas a encontrar diez mil. Acá se dijo y se puede decir de todo. Yo, en lo personal, no tengo nada", aseguró el obispo franciscano que asumió hace siete meses.

Evitando dar detalles, confirmó las denuncias: "El Papa no toma la decisión sin que le lleguen elementos reales. Ahora, qué es lo que presentaron no tengo información, y tampoco me interesa. Porque me parece que el clero quedó muy herido".

Además, aseguró que no fue fácil llegar después de un obispo destituido, por lo que apuntaba a "construir". Consultado por la situación que atraviesa la Iglesia en los casos de abuso, Scozzina contó que "en algunas reuniones que se armaron para discutir esto, muchos contaron cómo tuvieron que obrar e incluso denunciar al compañero. O por ejemplo, como mi caso, que apenas llegás y te encontrás con que te acusan de que estás encubriendo algo que pasó anteriormente. Pasó con muchos; algunos, que se tienen que hacer cargo, están destrozados".

Sobre los traslados de algunos sacerdotes, luego de años en sus parroquias, acción señalada como un pase de facturas por denunciar, aseguró que se debía a una decisión de gestión.

Los vínculos políticos y religiosos

Zanchetta supo rodearse de personas con autoridad.

El exobispo no solo fue puesto bajo la lupa por las diferentes denuncias que pesan sobre él, sino además por acceder a altos cargos a pesar de ellas. Según fuentes del clero, luego de ordenarse sacerdote se acercó a dos obispos: Carlos María Franzini y Jorge Mario Bergoglio, mucho antes que fuera Papa. Fue secretario de la Comisión para los ministerios y subsecretario ejecutivo de la Conferencia Episcopal Argentina cuando Bergoglio era presidente, un alto cargo, al que “no se llega sin amistades”. Estuvo 20 años en Quilmes desde donde se fue denunciado. A pesar de eso fue ordenado obispo de Orán, siendo una de las primeras designaciones del papa Francisco. La ordenación, según fuentes eclesiásticas, no habría cumplido con los debidos procesos. En Orán intervino en el conflicto con el ingenio El Tabacal y luego en la disputa que mantuvo el Gobierno con los bagayeros. Luego de su última intervención, recibió 600 mil pesos para “arreglos” de la casa parroquial de Pichanal, luego otros 200 mil pesos para refacciones de la escuela parroquial. De Orán también se fue denunciado y designado al Vaticano. 

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