Armaron una cisterna para regar la huerta de la escuela con agua de lluvia

Durante tres días, más de 25 personas trabajaron de manera voluntaria para levantar una cisterna con placas, que se cargará con agua de lluvia en la escuela Nuestra Señora del Carmen Nº 4304 en la localidad de La Ciénaga, San Lorenzo.

Esto pemitirá el desarrollo de la huerta educativa y que los niños tengan agua disponible durante las ocho horas que están en la escuela.

Ayer terminó la construcción de la primera obra que el Movimiento Agua y Juventud realizó en Salta. En esta, participaron diferentes actores de organismos gubernamentales y asociaciones civiles locales, como estudiantes de Gestión Ambiental del Instituto de Educación Superior N° 6040, de

Vaqueros; la Asociación Amigos del Árbol, la Fundación Inti Huasi y personal de la Unidad Coordinadora de Parques Urbanos de Salta.

Esta actividad también sirvió como un espacio de formación para que todas las personas que colaboraron aprendieran a usar esta tecnología y a replicarla cuando fuera necesario.

La directora de la escuela, Olga Marín, aseguró que esta obra es muy positiva para la comunidad. Contó que a la institución asisten 276 niños en jornada completa, de 8 a 16, donde hacen el desayuno, el almuerzo y la merienda, y que a veces se quedan sin agua, por trabajos en el servicio de red en los barrios colindantes. 

Como la escuela tiene un área de formación en agronomía, el agua de lluvia servirá para hacer producir la huerta. “La vamos a aprovechar al máximo”, aseguró la directora y agradeció a todas las personas que colaboraron. 

Trabajo en comunidad

Elizabeth Fogwill, representante del Club de Roma, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es técnica ambiental y conforma el equipo técnico de este proyecto junto al ingeniero Javier Navarro, de la ONG El Ceibal, de Santiago del Estero; Maximiliano Folco y Gabriel Bromiel, de la misma provincia.

Ellos arman cisternas de placas y, al mismo tiempo, capacitan a las personas de la comunidad sobre la construcción de esta tecnología.

Durante más de 10 años, trabajaron en el departamento Salavina de Santiago del Estero, donde ya tienen muchas obras realizadas. La mayoría de estas cisternas las colocan en escuelas rurales, donde no hay ningún tipo de servicios públicos.

Además de las cisternas, completan el trabajo en la comunidad con otras iniciativas, como el armado de huertas o la instalación de colectores solares, que permite proveer agua caliente a las cocinas y a los comedores de las escuelas.

Para que el agua sea lo más pura posible, arman un filtro de primeras aguas, que barre la suciedad de pájaros, hojas o la tierra que se junta en el techo. Una vez pasado el filtro, el agua baja limpia hacia la cisterna. 

En lugares donde no hay electricidad arman bombas de émbolo, como las antiguas, que funcionan como un “sube y baja” para llenar los baldes. Esta estructura es ultraliviana, hecha con caños de PVC, y sirve para evitar la contaminación con los baldes que entran y salen del tanque.

Un sistema conveniente

Fogwill explicó que las antiguas cisternas se construían con ladrillos y que eran obras caras, ya que implicaban conseguir materiales, transporte y contratar albañiles.

El sistema que promueven ellos tiene costos mucho menores, ya que las vigas se hacen con piedra, arena y cemento y el resto, con arena, agua y cemento. Además, el armado en forma comunitaria disminuye los gastos y acelera los tiempos. 

Estas obras en las escuelas rurales son financiadas por Ford Argentina desde hace ocho años. En este tiempo, armaron unas 18 cisternas en el país en distintas localidades de Chaco, Misiones, Santiago del Estero y, ahora, en Salta.

Todas las obras se llevan adelante con actores locales que identifican las escuelas que necesitan esta tecnología. En cada construcción colabora toda la comunidad educativa: estudiantes, docentes, directivos, padres y madres.

Para saber más del proyecto, el contacto de Fogwill es +5491164009556.

“Un millón de árboles para Argentina”

Desde hace ocho años, Fogwill forma parte de un proyecto que se llama “Semana del Árbol”, en el que participan todas las provincias del país. 

El próximo viernes, desde la Federación Argentina de Municipios (FAM), junto con el Club de Roma lanzarán la campaña “Un millón de árboles para Argentina”, desde Buenos Aires. La idea es que en agosto del año próximo, durante la Semana del Árbol, todos salgan a forestar.

“Lo que buscamos es devolverle un poco al hombre el vínculo con la naturaleza, que se fue perdiendo durante mucho tiempo”, expresó Fogwill. 

Desde la campaña, incentivan la plantación de árboles, para mitigar el efecto del cambio climático, y promueven el uso de plantas nativas, que tienen muchos más beneficios que las exóticas.

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