Hubo recuerdos y congoja de familiares de víctimas de Balboa

El 14 de diciembre se cumplieron cuatro años de la tragedia vial más grave en la historia de la Gendarmería Nacional. Cuarenta y tres gendarmes perdieron la vida en un trágico accidente.

El hecho ocurrió en la ruta nacional 34, kilómetro 956, en Rosario de la Frontera cuando un micro que trasladaba a cincuenta efectivos desde Santiago del Estero a Jujuy volcó tras el reventón de un neumático, cayendo a un precipicio de 25 metros en el arroyo Balboa.

Por eso muchos familiares de los fallecidos se hicieron presentes en la Ciudad Termal la semana pasada y compartieron entre todos sus dolores, sus historias y sus alegrías, en la tercera velada consecutiva que se realiza en el lugar donde ocurrió la tragedia.

El sábado por la mañana se realizó un emotivo acto en honor a los fallecidos, una misa y se hizo entrega de placas recordatorias. La concentración se realizó en el puesto de Gendarmería ubicado a metros del puente en el que ocurrió el accidente fatal. Participaron autoridades de Gendarmería Nacional, agrupaciones gauchas, bomberos, autoridades policiales y municipales.

El comandante mayor Carlos Omar Fernández, jefe del Destacamento Móvil 5, expresó a El Tribuno que "en mi caso particular, al ser el jefe del destacamento es un gran honor poder recordarlos en esta fecha. Algunos de ellos, en especial los más antiguos, los conocía por haber prestado servicio juntos en esta unidad".

"El futuro nos marca a nosotros la obligación de cumplir con la misión que se nos asigne, tal cual como lo hicieron ellos. Hicieron el máximo sacrificio que puede hacer cualquier gendarme: entregar su vida en pos del servicio. Conociendo a algunos de los que hoy ya no están, no me cabe dudas que quieren que sigamos cumpliendo la misión, como siempre lo hicieron ellos. Nuestro objetivo es cumplir nuestra misión, sea la que sea", concluyó.

Clara Ale de Sarmiento, organizadora de los homenajes cada año, estuvo desde el primer momento que ocurrió la tragedia asistiendo a las víctimas, dado que en ese momento se desempeñaba como funcionaria en Acción Social comunal.

"Ha sido algo muy triste y tremendo que no quisiera que nadie más viva algo así. Desde ese día los he ayudado y lo seguiré haciendo mientras viva, porque es algo que sigo lamentando. El dolor lo llevo dentro de mi alma como la familia de todos ellos", expresó.

También recordó cómo fue ese día. "Recuerdo que era de noche y no podía dormir, era la una, las dos y nada. Entonces prendí el televisor, me dormí unos minutos y al rato desperté con una sensación rara, miré el tele para cambiar de canal y ahí veo que decía tragedia en Rosario de la Frontera, en el acto me levanté y me vine. Cuando llegué, vi lo peor".

El dolor de padre,en primera persona
 

Antonio Suárez, de Campo Largo, Chaco, es padre del gendarme fallecido Marcos Suárez de veinte años y relató a El Tribuno cómo fue el momento en que supo de la tragedia. “Yo sabía que ese día mi hijo salía de comisión, pero me enteré a través de la televisión a las siete de la mañana, entonces empecé a llamarlo pero nunca me atendió el teléfono. Yo sabía que había una aplicación donde uno podía saber la ubicación, y me daba que estaba en el puente de Balboa, lo llamé durante media hora y me empecé a preocupar”.
“El siempre que estaba ocupado y luego veía una llamada mía, a los diez minutos me mandaba un mensaje diciéndome ‘te llamo luego papá, estoy ocupado, o estoy trabajando’, pero ese día nunca me llamó”, se lamentó triste.
Y continuó: “Entonces llamé al móvil preguntando si sabían algo, pero me contestaban que no sabían nada y que vaya al móvil. Fui y recién a las cuatro de la tarde me enteré de que mi hijo estaba en la lista de fallecidos”.
Respecto a las vigilias que realizan las familias en el lugar de la tragedia, señaló: “Hace tres años que nos reunimos acá para hacer la vigilia con otros padres; fue una idea de Bety Ahumada y mía hacer esta vigilia y la misa a las doce de la noche”. 
“Esta es una iniciativa que compartimos con los demás padres, y también invitamos a los demás gendarmes a sumarse. Encendemos las antorchas en su honor, desde las siete de la tarde hasta las siete de la mañana del otro día. Iluminamos todo el puente y el costado de la ruta, y vamos a seguir”, relató.
Ante el dolor de vivir con la pérdida de un hijo, manifestó: “Es algo tan doloroso que no puedo describirlo. No sé bien cómo será un zombi, pero desde ese día me siento así. Con mi señora teníamos solamente dos hijos y ahora nos falta uno, y es como si te amputaran una pierna. Solamente me va a entender el que perdió un hijo, porque no hay palabras para poder explicarlo. Por eso no se lo deseo a nadie. A uno se le muere un papá, un abuelo o un sobrino, uno con el tiempo lo supera, pero la muerte de un hijo no se supera nunca”.
Finalmente Suárez dijo que los invita “a los padres que no pudieron estar por cuestiones económicas, a que vengan para el próximo año y que hagan con nosotros esta vigilia, que nos acompañen. Entre todos podemos compartir y tratar de aliviar de alguna manera nuestro dolor”.
A raíz de la tragedia, la exfuncionaria estrechó lazos de amistad con familiares de las víctimas. "Tengo gran una amistad con muchos de los familiares, de todas partes. En el edificio Centinela de Buenos Aires y con los comandantes también, tanto es así que cuando estuve enferma semanas atrás, internada en la capital, fueron a verme cinco de ellos, me llevaron empanadas y me levantaron el ánimo"."Estoy muy agradecida con ellos porque me han condecorado con una placa de Gendarmería, en reconocimiento de todo lo que hago por ellos. Saben que cuentan conmigo a la hora que sea y para lo que sea y siempre voy a estar a su disposición", detalló Sarmiento.Finalmente, doña Clara dijo: "El mensaje que les puedo dar es que recen mucho".

 

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