El más  interesado en  que todo se  aclare

Según lo que se deduce de la situación, la propietaria del local procedió al despido de la empleada involucrada en la maniobra al darse cuenta de que esta había emitido facturas con importes que nada tenían que ver con los que la casa comercial consignaba acorde a los materiales que le vendía al hospital Perón.

"En la carta documento donde procede al despido, la dueña del local se refiere a todas estas maniobras. La empleada, por su parte, al hacer el descargo, argumenta en su favor que quien le pedía las facturas en blanco era la empleada del hospital quien también manejaba las órdenes de pago posteriores en blanco,", detalló el gerente.

"Esta empleada de la empresa Esbiplast no solo entregaba esas facturas sino que firmaba conforme las órdenes de pago cuando recibía los cheques. Supuestamente, alguien también desde adentro del hospital, era la persona que cobraba estos cheques, cuyos números ya fueron aportados también a la oficina de asuntos legales del Ministerio de Salud de la Provincia", precisó el médico Fernández.

Hasta el momento las facturas adulteradas descubiertas son cinco, las que el Ministerio de salud de la provincia debió entregar a los asesores legales y a la Procuración General de la provincia aunque transcurrido aproximadamente un mes no se tiene información acerca de las medidas que la cartera de Salud tomará.

Cambio de destino

La empleada que aparece como la más involucrada en la maniobra en perjuicio del hospital público de Tartagal fue sacada del área en la que se desempeñaba y trasladada hacia otra donde no tiene contacto con proveedores, facturas, órdenes de pago ni con dinero en efectivo con el que también suelen abonarse algunas obligaciones.

Fernández explicó al respecto que "yo no la interrogué a esta empleada porque ese tipo de acciones debe ordenarlas el Ministerio o la oficina con el personal idóneo que se disponga para esto. Seguramente será el departamento de Asesoría Legal quien definirá si esta situación que aparece como muy delicada a simple vista configura un delito en cuyo caso tomarán las medidas que sean pertinentes".

Más adelante, el médico relató que "tampoco se ha podido precisar desde cuándo se realizaban estas maniobras, pero más allá de eso es la propietaria del local comercial la que, claramente, también sospechó que algo raro estaba sucediendo".

Agente de retención

"Como el hospital es agente de retención, cuando la propietaria solicitó los comprobantes de retención se dio con que esos importes que configuran un porcentaje del importe de la factura presentada, eran tremendamente superiores a los montos que el hospital le abonaba por las supuestas compras", dijo el anonadado médico.

Y continuó: "Una de las facturas de alrededor de 3.000 pesos se abonó en efectivo por caja chica, pero el resto siempre se abonaba con cheques.

Mi preocupación es que los cheques llevan mi firma. Si hemos librado cheques abonando facturas apócrifas, como gerente de este hospital necesito que esto se aclare lo antes posible, porque no quiero quedar comprometido en una maniobra de este tipo", enfatizó el profesional.

 

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