Diez años de fecunda tarea educativa entre los cerros del Toro

El Secundario de Montaña, único en su tipo en el país, compartió su cumpleaños con la colación de la sexta promoción de alumnos. Se suman a otros 120 jóvenes que ahora estudian diferentes carreras universitarias y oficios.

Un colegio en el cerro para los habitantes de los cerros, no es solo un lema o una frase que suena bien.

Es hoy una realidad, pensada por el mismo Padre "Chifri". El jueves el Colegio Secundario de Montaña N§ 8.214 "El Alfarcito", creado por el sacerdote, cumplió 10 años de vida educativa e integración social.

En medio de estas montañas de distintos matices, donde el aire te fortalece el alma, se levanta el complejo educativo compuesto por talleres, aulas, una biblioteca, el salón comedor y los albergues.

Fiesta en la quebrada

A un costado de la ruta nacional 51, el establecimiento educativo estuvo de fiesta. El cumpleaños se compartió con la colación de grado de la sexta promoción de alumnos integrada por 18 alumnos provenientes de distintos parajes de esta inmensa geografía precordillera salteña.

Allí estuvo monseñor Mario Antonio Cargnello, la ministra de Educación, Analía Berruezo; la directora de El Alfarcito, Paula Zapata; los sacerdotes Walter Medina, Alejandro Pezet, profesores del establecimiento, voluntarios, donantes y padres de los alumnos.

"Celebremos con toda la comunidad 10 años de enseñanza, con frutos maravillosos para los habitantes de estos cerros. Tenemos la sexta promoción de bachiller en turismo. Demuestra que la idea de "Chifri' cada día crece y se propaga en los cerros. Porque nosotros estamos de paso, son estos estudiantes futuros profesionales los que se harán cargo del colegio", apuntó la docente y directora de El Alfarcito, Paula Zapata.

Son más de 138 egresados hasta el momento. A los 40 que están estudiando carreras terciarias y universitarias, se sumará la nueva camada de alumnos buscando profesiones y oficios diversos.

El cuatriciclo del padre Chifri siempre forma parte de los actos de fin de año en El Alfarcito.

El complejo educativo cuenta en estos momentos con conexión exclusiva a internet. Permite un espacio educativo innovador que evita el desarraigo. Con convenios con casas de altos estudios de Salta capital y terciarios, los egresados pueden disponer de herramientas de estudio a su alcance.

"Todos los que estamos aquí tenemos algo que ver con esta obra. Hoy velamos para que este proyecto continúe y se preserve en el tiempo. Por eso invitamos a acercarse, a plantear ideas, a marcar errores y mejorar. Entre todos tenemos que mantener viva esta luz, más allá de los cargos y lugares de procedencias. Nuestra comunidad educativa es el cerro todo. Todos tienen un hijo, un hermano, un pariente o amigo que pasó o pasará por estas aulas. Cumplimos los primeros 10 años de vida. Y vendrán muchos más", enfatizó en su discurso Luis Zavaleta, asesor legal del Colegio de Montaña.

Obra y aprendizaje

Los alumnos de quinto año trabajaron con el Taller de Construcción Regional Bioclimática para pergeñar junto al artista Diego Humerez un mural hecho con piedras de la zona. Es una postal clásica del paraje. Resalta la figura del sacerdote junto a su perro Sansón desde el mirador y mirando a lo profundo de la quebrada.

"Representa mucho este mural. Es el cerro mismo con su gente que son los verdaderos protagonistas de este proyecto. Esta obra es de ellos, nosotros somos invitados de paso que algún día dejaremos este lugar. Este colegio es hijo del padre Chifri. Un hombre que experimentó que la mirada de Jesús nos hace soñar alto. En El Alfarcito se viven cosas fantásticas", añadió el sacerdote Walter Medina asesor espiritual del establecimiento.

También se refirió a la unidad y a los proyectos nuevos que forjarán este espacio educativo pensando en el futuro de todas estas comunidades.

"Debemos estar unidos, todos somos distintos y con defectos. En este lugar los sueños están por arriba de las personas. Estos sueños tienen que ver con brindar el todo por el otro. Eso es lo que importa. Vamos a seguir construyendo y fortaleciendo el proyecto educativo y social de El Alfarcito".

El sacerdote afirmó que seguirá al frente del proyecto de El Alfarcito, "cambié de domicilio, es ruta nacional 51 kilómetro 82, y mi familia es la gente del cerro. No veo otra manera de vivir, esta es mi vida, sea caminando o barriendo, es trasmitiendo la palabras de Jesús".

 

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