Uluncha, próximamente en una aventura en clave de épica

Uluncha, el gauchito salteño, sigue soplando velitas y ya pasó las cuatro décadas. Hoy se cumplen 41 años desde que surgiera de las manos y el ingenio del dibujante, humorista y docente Luis Gorosito (64) y pasara a habitar en la infancia de varias generaciones. 
Ciertamente Uluncha pedirá entre sus tres deseos de cumpleañero que “La leyenda de Uluncha y el poncho salteño” llegue pronto a imprenta y de ahí a las librerías. 
Con este libro ilustrado Gorosito ampliará el universo ficcional de su personaje dilecto dando a conocer sucesos anteriores a las aventuras que protagoniza en la escuela y en el hogar de su abuela Clemira y que llevan todos estos años saliendo en viñetas en el diario El Tribuno primero y luego en El Tribunito. En el libro se desvelará quiénes son sus padres, Ángel Cerafín y María, cómo se conocieron y las amenazas que debieron vencer para estar juntos. Ellos, ambos campesinos, trabajan en un ingenio y se enamoran, pero Fortunato, el hijo del patrón, quiere conquistar a María. Aunque él pone a consideración de ella sus vastos recursos, María no le corresponde y entonces el heredero, con su orgullo herido, pondrá en funcionamiento un mecanismo de venganza del que tomarán parte criaturas mitológicas como el Ucumar, el Familiar y el Cacuy. 
“El relato habla de la idiosincracia del Norte, donde los patrones mandan en las fincas y el rico avasalla al campesino. También en aquel tiempo era muy común que los padres les dejaran los hijos a los abuelos en crianza porque ellos se iban a buscar mejores recursos. Soy de Santiago del Estero y viví esa situación de quedarme con mi abuela hasta los seis años, cuando nos vinimos todos a Salta”, describe el autor. 


Puesto a hacer una retrospectiva de Uluncha y de su quehacer artístico Gorosito cuenta que cuando cursaba el primer grado eran notables su vocación y su habilidad para el dibujo. Era habitual verlo en los recreos sobre una pila de cuadernos, haciéndoles dibujos a sus compañeros de aula, mucho menos dotados para el arte. Más tarde Luis cursó en la escuela República de la India, durante dos años, dibujo humorístico y también se capacitó en el Bellas Artes. A los 19 años ingresó a trabajar en una agencia de publicidad. Por aquella época Uluncha, aún sin nombre, esperaba, agazapado, detrás de unos bocetos incipientes. “Siempre tuve la idea de hacer algo nuestro. Algo que representara nuestra cultura. En esa época nos mataban con Paturuzú y Mafalda y eran todos personajes del sur. Las costumbres plasmadas en las historias eran de la Patagonia, nada de lo nuestro. Yo bocetaba un personaje que nos represente con el poncho, el gorrito y quería llegar a la síntesis”, recuerda. Durante un proceso de búsqueda que le conllevó dibujar y borrar muchas páginas, descubrió esa carita velada por un sombrero y ese cuerpo pequeño ataviado con el poncho.
“Una vez que le encontré la fisonomía al personaje, me faltaba el nombre. ¿Cómo llamarlo? Pensé nombrarlo como al general Güemes, Martín Miguel, pero me resultaba un lugar común. Estaba en esa búsqueda y lo dibujada en momentos de ocio en mi trabajo. Así me vio la dueña de la agencia, la maestra de Cafayate Mirta Alonso. Ella me dijo: ‘¡Qué lindo el ulunchita!’. Entonces le pregunté: ‘¿Cómo?’ y ella me contó que ‘ulunchita’ les decían a los chicos”, dice. Ese vocablo regional que quiere decir paloma, como la bumbuna y la torcaza, tenía resonancias tan cariñosas como adecuadas para el cándido personaje. De Uluncha se hicieron carrozas y murgas, en Jujuy y en Tucumán. Inclusive, en una compilación de la historieta argentina, hecha en Buenos Aires, se lo menciona como referente norteño. Luis sueña con que alcance proyección nacional y tiene un pálpito con el libro, que saldrá en julio próximo.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...