Víctimas de abusos en la Argentina, no confían en los resultados de la cumbre contra la pedofilia 

Una mujer, que en su infancia fue abusada sexualmente por un sacerdote en la ciudad de La Plata, aseguró tener pocas expectativas por el resultado que pueda alcanzar la convocatoria del papa Francisco de adoptar ‘medidas concretas y eficaces‘ contra los curas pedófilos.

‘La verdad es que después de casi seis años desde que está al mando del Vaticano, no tenemos demasiadas expectativas ya que esas ’medidas’ él siendo Jorge Bergoglio jamás las aplicó, ni hizo nada al respecto por las víctimas de abuso. Y sigue sin hacer nada de lo que dice‘, dijo a Télam Julieta Añazco.

La mujer denunció que cuando era niña fue abusada sexualmente por el cura Héctor Giménez, quien en la década de los ’80 dirigía campamentos de verano en la localidad platense de City Bell.

Explicó que ‘nuestros compañeros de lucha, que en estos momentos están en Roma visibilizando nuestras causas y alertando a la sociedad, nos.informaron que ayer se reunieron con el Comité Organizador y dijeron que luego de que termine la cumbre, tomarán una decisión con respecto a una posible encuentro con los sobrevivientes‘.

‘La sensación de las víctimas es que todo es una pérdida de tiempo‘, afirmó Añazco con tristeza.

"Décadas de dolor y lucha" 

Los ‘gestos públicos que adopta‘ la Iglesia Católica en referencia a los casos de abusos por parte de sacerdotes no están acompañados de ‘hechos que demuestren un cambio para que estos no vuelvan a ocurrir‘, aseguró hoy Sebastián Cuattromo, víctima de este delito por parte de un profesor del colegio Marianista.

El hombre de 42 años que ‘después de una odisea de más de dos décadas de dolor y lucha‘ logró que la justicia encarcele al sacerdote que abusó de él mientras era alumno del reconocido colegio del barrio porteño de Caballito, aseguró que ‘son bienvenidos todos los gestos públicos que den cuenta de la enorme gravedad del delito sexual, en este caso, dentro de la Iglesia‘.

Mientras en el Vaticano y con presencia del papa Francisco se desarrolla la histórica cumbre anti-abusos en la que participan representantes de las conferencias episcopales de todo el mundo, Cuattromo aseguró a Télam que ‘celebro la actitud, sea por un motivo genuino o por conveniencia‘.

‘Estoy convencido de que este tipo de actitudes son consecuencia del gran avance de las luchas colectivas que hemos dado las víctimas durante todos estos años, que hacen que los máximas dirigentes católicos sientan que no tienen otro margen mas que tener que actuar públicamente‘, precisó el cofundador de Adultos por los Derechos de la Infancia, una asociación civil compuesta por ‘sobrevivientes de casos de abusos.

Y agregó: ‘Como luchador, no puedo dejar de reconocer que el mérito y el gran avance lo hemos dado nosotros al compartir nuestras experiencias y nuestra lucha por justicia, logrando tanta fuerza en la opinión publica‘.

En este sentido remarcó que ‘una cosa son los gestos y otra los cambios de políticas profundas que sirvan para que realmente estos hechos no ocurran más, que pongan punto final a la cultura de encubrimiento y medidas que apunten a la protección de las victimas‘ y aseguró que ‘en los seis años que lleva Francisco como papa no se ha avanzado mucho mas allá de los gestos públicos‘.

Por último remarcó que ‘pese a todos estos gestos públicos del Vaticano, el Episcopado Argentino nunca salió a pedir disculpas públicas a las víctimas de delitos sexuales por parte de sacerdotes‘.

Los casos de abuso en la Argentina 

Al menos 66 religiosos fueron denunciados por abuso desde que se conoció el caso del cura Julio César Grassi en 2002 en la Argentina, la tierra del papa Francisco, quien desde hoy conduce una cumbre de obispos contra la pedofilia en el Vaticano.

Según una investigación realizada por Télam y publicada en 2017, a 17 años de aquel caso, 59 sacerdotes fueron acusados de haber cometido abusos, a los que se sumaron también tres monjas.

Pero las acusaciones siguieron sumándose y hoy esa lista contabiliza al menos 66 religiosos, la mayoría de ellos sin condena, y sólo tres sancionados por la propia Iglesia con el máximo castigo que puede recibir un cura: la expulsión del sacerdocio.

Entre esos tres expulsados no está Grassi, quien tiene una condena ratificada por la Corte Suprema de Justicia por ‘abuso sexual agravado de menores‘ pero que aún no fue sancionado dentro de la Iglesia.

‘Es un acting‘, le dijo a Télam el abogado canónico Carlos Lombardi, representante de la red de Sobrevivientes del Abuso Eclesiástico, sobre la reunión en el Vaticano. 

‘Hablan de las mismas medidas de siempre, pero después no hacen nada. La actitud del papa Francisco es de una tremenda cobardía, se niega a dar el debate cara a cara con las víctimas y sólo van a escuchar un video‘, criticó.

Para Lombardi, un ‘punto clave‘ para saber si esa cumbre ‘podrá cambiar la actitud de la Iglesia frente a los abusos‘ es conocer si, efectivamente, ‘los obispos están dispuestos a dejar sus privilegios y entregar a los abusadores a la justicia civil‘.

‘Mientras los curas sigan juzgando a los curas, no cambia nada‘, aseguró el especialista en derecho canónico.

Francisco calificó a los abusos dentro de la Iglesia como ‘un desafío urgente de nuestro tiempo‘, y pidió a los fieles que ‘recen por el éxito‘ de la cumbre antipedofilia, que congrega a los líderes de las 113 conferencias episcopales del mundo, entre ellos el representante argentino monseñor Oscar Ojea.

Ojea fue quien, precisamente, expulsó a dos de los tres sacerdotes sancionados.

La cumbre ‘antipedofilia‘ comenzó con un escándalo que involucró directamente al Papa argentino, ya que un año después de que Jorge Bergoglio nombrara al obispo emérito de la ciudad salteña de Orán, Gustavo Zanchetta, como ‘asesor‘ de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), a principios de enero la justicia local le inició una investigación ‘por abuso sexual y otros comportamientos impropios‘.

Zanchetta había sido trasladado al Vaticano cuando comenzaron a conocerse las primeras acusaciones.

A diferencia de lo que ocurre en países como Estados Unidos, Australia o Irlanda, en Argentina no existe investigación judicial o canónica que abarque diócesis enteras. Tampoco hay registros oficiales sobre los sacerdotes involucrados o el número de víctimas que sufrieron abusos.
Hasta ahora la mayor condena fue para el cura Justo José Ilarraz, quien fue sentenciado en 2018 a ‘25 años de prisión por abuso y corrupción de 40 menores‘ en Paraná, Entre Ríos.

Pocos meses después, la justicia entrerriana aplicó la misma condena de 25 años al religioso Juan Diego Escobar Gaviria, también acusado de “corrupción de menores y abuso sexual gravemente ultrajante” contra al menos dos jóvenes.


 

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