“Primera Infancia es el ministerio que defiende a los niños desde su concepción”

El ministro de la Primera Infancia de la Provincia de Salta, Carlos Abeleira, visitó ayer El Tribuno y habló sobre el trabajo que hacen con los niños y las niñas más pequeñas. Contó cómo funciona el modelo que desarrollaron desde esta cartera y que se hizo conocido el año pasado, cuando el gobernador Juan Manuel Urtubey lo mencionó en televisión: “Lanzamos un programa para prevenir el embarazo adolescente utilizando inteligencia artificial”. En 2018, este proyecto se presentó en las Naciones Unidas y en Colombia empezó a implementarse. En La Rioja, Tierra del Fuego y Chaco aplicarán este modelo.
El ministro se refirió al trabajo de los Centros de Primera Infancia (CPI) en Salta y al proyecto de brindar talleres de crianza para madres y padres. Al ser consultado sobre la posibilidad de que se legalizara la interrupción voluntaria del embarazo, aseguró que su postura es “a favor de la vida” y que el ministerio que tiene a su cargo “defiende a los niños desde su concepción”.

El año pasado, Urtubey dijo en un programa de televisión que el Ministerio de la Primera Infancia puede predecir con tecnología las probabilidades de que una adolescente se embarace. ¿Cómo es este programa? 
Lo que hicimos fue armar un modelo, que se lo presentó en un congreso de Microsoft de inteligencia artificial, que, en función de la cantidad de análisis de dato social, hace estadísticas, lo que da la posibilidad de ocurrencia de una determinada situación y distintos porcentajes. Nosotros trabajamos con embarazo adolescente y abandono escolar. Creemos que esto se debe incorporar para llegar a una especie de gobierno digital, que cuente con verdadera información de la sociedad.

¿En qué consiste este modelo?
Es un modelo de política pública que surge de Salta, que se concentra en desarrollo humano. A través de tecnología y de herramientas que tenemos, indagamos sobre todo lo que sucede en una casa para, en función de eso, llevar las mejores soluciones. 
Tenemos que cambiar la forma de trabajar y de mirar la pobreza porque a nivel internacional no se está pudiendo combatirla. El gasto social se incrementó en más de un 35 por ciento en estos últimos 10 años en América Latina, pero la situación de pobreza se mantiene estanca. Tenemos que dejar de mirar tanto cuestiones económicas o estructurales, que es la manera en que se mide la pobreza, para empezar a trabajar otros conceptos, como desarrollo humano, que significa trabajar las capacidades de ser o de hacer de una persona para recién poder hablar de verdadera libertad. La pobreza no es no tener dinero, sino no tener esperanza, sueños ni expectativas.

¿Por qué piensa que, a pesar de que aumenta el gasto público, no mejoran los índices de pobreza?
Tenemos que buscar una forma distinta de hacer las cosas: trabajar sobre las personas, capacitándolas, y que haya un verdadero desarrollo humano. Esa es la clave. Hay países, como Alemania, que surgen después de dos guerras mundiales y son potencias por la calidad de sus familias en lo que respecta a desarrollo humano. Eso es lo que creemos que hay que fortalecer en América Latina.

¿Cómo se logra eso?
La clave está en los más chiquitos. Por eso, el ministerio se llama de Primera Infancia. El umbral del desarrollo humano se produce en los primeros años de vida. Entonces es cuando el niño aprende lo que es el amor, el respeto, la relación con el prójimo, el lenguaje, la lógica, la construcción, la coconstrucción, la imaginación. Entonces, se desarrolla una etapa fundamental, que va a acompañar a la persona durante toda su vida. Si en esa etapa no se logra un fuerte trabajo en estos conceptos, después es el reflejo que vemos en la sociedad. Por eso, hacemos muchísimo hincapié en la crianza y en el desarrollo infantil temprano de cada niño. Como decía el doctor (Abel) Albino (fundador y presidente de Fundación Conin), concentrarse en una generación y no en las próximas elecciones. Hasta el día en que no trabajemos la familia y el desarrollo humano, no vamos a lograr grandes cambios. 

En este contexto de crisis económica, ¿cómo trabajan para que niños y niñas no paguen los platos rotos?
Esa es la verdadera hipoteca que tienen la Argentina y América Latina. Cuando ves los indicadores, los que pagan los platos rotos son los niños. El 30 por ciento de la Argentina y de América Latina vive en situación de pobreza, pero el 50 por ciento de los niños vive en situación de pobreza. El 20 por ciento vive en situación de indigencia en América Latina. En definitiva, la situación económica repercute en todos los sectores, pero el mayor golpe se da en la primera infancia. Por eso, tenemos que fortalecer el trabajo en esa línea. Nuestro esquema de respuesta es seguir generando CPI, donde trabajar el desarrollo y ayudar a los papás en el trabajo de crianza para que, apoyándolos en lo que se pueda, en la cuestión económica y emocional, el desarrollo del niño no se vea afectado.

¿El ministerio sigue trabajando con Conin? ¿De qué manera?
Nosotros trabajamos con muchas organizaciones y Conin es una de ellas. Tenemos nueve centros Conin en Salta y hemos auspiciado fuertemente su apertura. Es una organización que trabaja muy bien la prevención en la desnutrición infantil. Creemos que es un trabajo que vale la pena fortalecer.

Albino se opone a la legalización del aborto. ¿Cómo trabajan desde Primera Infancia para impedir que esto interfiera en la aplicación del protocolo de ILE?
Hoy hay una ley que establece cómo se debe trabajar cuando se debe realizar un aborto y cuáles son los requisitos. Nosotros, como Ministerio, defendemos los mil primeros días de vida y entendemos la importancia desde el embarazo para el desarrollo del niño. Esa es nuestra postura. El problema es que, como sociedad, nos pasamos discutiendo consecuencias. Tenemos que empezar a trabajar sobre las causas, que es desarrollo humano incompleto. Debemos apoyar el desarrollo de estas capacidades de ser o de hacer para que las niñas puedan hacer una planificación familiar y tengan una familia en función de lo que entiendan de cada uno de esos temas. 

Se sabe que en los centros Conin se incita a las mujeres a continuar con los embarazos aunque no lo quieran. 

Y, salvo casos de violación... Hay determinados casos que entendemos que se debe aplicar como está previsto en la ley. 

¿Cuál es su postura en relación con este tema?

Como país, creo que tendríamos que estar discutiendo otra cuestión: el desarrollo de las niñas para que puedan planificar en qué momento ser mamás. Hoy discutimos una consecuencia: si se podría interrumpir o no legalmente el embarazo. Nosotros somos Primera Infancia, somos el ministerio que defiende los niños desde su concepción. Tenemos una postura muy firme a favor de la vida, pero también entendemos la otra situación. Creo que son circunstancias que en muchos casos deberían tenerse en cuenta para resolver determinados temas. Es muy complejo analizar esta cuestión porque divide a la sociedad. Deberíamos comenzar por un proyecto anterior, en lo que es desarrollo humano de la persona, no educación sexual. Que pueda vincularse socialmente con el prójimo, tenga empatía, solidaridad. Todo eso se lo puede enseñar y la clave es hacerlo desde muy chiquito.

¿Cree que las licencias por maternidad y paternidad deberían ampliarse para garantizar más atención y cuidado a los recién nacidos?
Sí, digamos, hoy en día creemos que tanto la mujer como el varón deberían tener licencias pero ahí tienen un buen trabajo también los CPI, en el sentido de que son lugares donde uno puede llevar temporalmente a sus niños y seguir realizando sus tareas de estudio y de trabajo. La crianza es una etapa clave en la vida de la persona. Los datos que vimos en lo que respecta a la posibilidad de tener una crianza con efectos positivos no son muy alentadores. Por eso, creemos que se deberían mantener las licencias, pero acompañadas con otras cuestiones. La licencia es temporal para dedicarle el tiempo necesario a un hijo, pero además se necesita saber cómo llevar adelante una crianza.

¿Qué problemas ve en la crianza?
Casi el 60 por ciento de las familias necesita ayuda en aspectos básicos de crianza, como dimensiones de protección sobre un niño, de estimulación, de apego y la parte reflexiva: obligaciones, derechos, adónde vamos como familia... Estamos por lanzar dentro de muy poco un proyecto junto con Unicef, organizaciones sociales y universidades para fortalecer a los papás y las mamás para que den una buena crianza a sus hijos.

En una columna que salió hoy (por ayer) en El Tribuno, se menciona que las mujeres destinan más tiempo al cuidado que los varones. ¿Cree que estas tareas deberían compartirse de manera más equitativa?

Entiendo que sí y que paulatinamente esto se va a ir dando. Mi sensación es que hoy, por una cuestión histórica, las mujeres dedican más tiempo a su hijo. Por el hecho de haberlo tenido nueve meses en la panza, creo que el apego de una mujer con un niño es muy fuerte, pero el papá poco a poco va asumiendo roles en cuanto a la paternidad. El trabajo es conjunto y el niño debe tener la figura paterna tanto como la figura materna. 

¿Como puede favorecer esto el Estado?
Apoyar a los papás en la crianza de sus hijos. Eso significa enseñarles la importancia de la lectura de un cuento porque así empiezan a jugar con la imaginación o hacerlos dibujar. Hay muchas cuestiones que el Estado tiene que trabajar con los ellos para fortalecer la crianza.
 

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